Llevo ya tiempo dándole vueltas a una idea que hoy voy a poner en práctica, es algo parecido a algo que ya hizo Faramar en su día con una foto y que entre otras cosas provocó un cuento de 4 capítulos en mí y otros cuentos en otros, incluida ella.
Me explico, a continuación voy a comenzar un cuento y me gustaría que cada uno de vosotros lo acabarais (con la extensión que cada uno crea adecuada). Sé que hay gente que piensa que no sabe escribir o que no tiene imaginación para ello, pero yo quiero demostrar que cualquiera puede inventarse una historia y que alguna de ellas serán brillantes. De veras que me encantaría que TODOS vosotros os lanzarais a las aventura, pero no sé porque me da que no seréis muchos los que lo hagáis. Espero que me dejéis en mal lugar y os lancéis, sin miedo a equivocaros, ni al ridículo, ni a no gustar ni a nada. Si nunca lo habéis hecho hoy es un buen día para hacer algo nuevo en vuestra vida, os aseguro que os va a encantar hacerlo porque es un placer crear y si ya habéis escrito muchos, me gustaría que apoyarais a los demás con vuestra habilidad y nos hagáis disfrutar con vuestro ingenio. Yo pondré mi final sólo si hay un mínimo de 10 finales diferentes e intentaré que no sea parecido a ninguno de los escritos. Podéis ponerlo en los comentarios o mandarmelos a rapajic13@gmail.com y yo los colgaré como post invididuales con el seudónimo que queráis.
Ánimo y dejad volar vuestra imaginación…
SIN TÍTULO (que cada uno ponga el suyo)
Salió tarde de casa, tenía cita a las ocho y media de la tarde y tan sólo quedaban diez minutos para que se cumplieran y una ciudad entera que atravesar. Sabía que era su última oportunidad y que no podía desperdiciarla, si no llegaba a tiempo o si no era capaz de finiquitarlo ese día jamás volvería a tener la ocasión que tanto tiempo llevaba esperando. Montó en su deportivo negro y al mirar el reloj entendió que para ello todas las luces de los semáforos serían de color verde y que la palabra stop de las señales sería un anglicismo que no entendería…
10 comentarios:
Así que pasó su primer semáforo en rojo y el segundo y ¿el tercero?.... no el tercero ya no porque había atasco. Solo había una forma de solucionarlo: ir en la línea 6 de metro que le dejaría frente a esa misma calle. A las dos paradas se escuchó por megafonía “por causas ajenas al metro de Madrid, les informamos que la línea estará interrumpida en más de una hora”. Nunca llegó a su destino.
Moraleja: Tanto si vas en coche descapotable, como si vas en transporte público, nunca llegarás a tu hora.
(lo siento pero no soy una buena escritora, solo quería pasar a saludar).
¿¿Cómo que lo sientes?? ¡¡Olé por ti!! ¡Olé por ser la primera y olé por hacerme reír!
Bienvenida Betusta y ya que quería saludar... hola, toma asiento y estate cómoda.
Me ha llegado ya un cuento al correo (muy chulo por cierto), esperaré un par de días y entonces publicaré los que tenga allí, todos al mismo tiempo, para intentar evitar posibles influencias o plagios
La velocidad marcaba el ritmo de sus pensamientos, se agolpaban frenéticamente la duda, el deseo, la excitación, la búsqueda definitiva de un final muchas veces imaginado.
“¿Por qué no lo organicé mejor? ¿Por qué esperar al día 1 sufriendo semana tras semana? ¡¡Seguro que ya no estará allí y todo este riesgo no va a merecer la pena!!”. Al mismo tiempo su imagen la impulsaba a no levantar el pie del acelerador, soñaba con poder abrazarlo sin decir una sola palabra, palparlo suavemente en todos sus recovecos
Suponía que ella esta estaría allí. Sí, seguro. Controlándolo todo, como la última vez. Observando sus movimientos y no dándola ninguna opción de intentarlo. Pero esta vez tenía una posibilidad, quizá el robar el coche la traería otras consecuencias pero su imagen sería diferente, eso era lo importante.
Los elegantes edificios del centro ofrecían un escenario hechizante que aventuraba a ensayar los gestos y las palabras adecuadas. Sin prisas. Sin rencores. Sin dramas.
Quedaban únicamente 5 minutos y desesperadamente buscó un resquicio, no la importaba rebajarse en su maltrecha dignidad.
La llamada llegó a su destino:
- ¿Soy yo otra vez, voy a llegar un poco más tarde?
- Lo siento, las 8:30 es el límite.
“¡¡Estúpida!!, nunca lo entendería. Todos los días delante de sus ojos y no es capaz de apreciarlo. Sólo el dinero puede hacerla cambiar de opinión; yo no lo tengo, pero hoy puedo aparentarlo”.
Los sonidos de los claxon llegaban desde diferentes lados remarcando la distancia desde donde se producían. Su mirada esperaba que luces, sirenas y destellos aparecieran en cualquier momento, sin embargo no sucedió.
Finalmente aparcó a la misma puerta. Había llegado a tiempo. Salió muy tranquila, como si aquel momento no fuera importante, pero las manos la quemaban.
- Hola, donde está?
- Allí, en el rincón. ¿Ha traído el dinero?.
- Por supuesto.
- De acuerdo, tiene un minuto.
Cuando lo abrazó fue consciente de que lo había logrado. En un instante de locura susurró: ¡ Quiero saber lo que se siente contigo a solas !. Se escondieron durante unos segundos tras la cortina. Al poco tiempo ella salió con una gran sonrisa; su deseo, su sueño, su pasión, su recompensa al desagravio.
Avanzó unos pasos desde el fondo, con desagrado se acercó a ella y se lo espetó a la cara:
¡¡ Lo siento señorita, el visón no es de mi talla.!!.
Antes de arrancar tomo una pastilla de la guantera para refrescar su aliento y colocó su cd favorito de musica deportiva para animarse y conducir más rápido. Aunque iba con prisa prefirió cerrar unos instantes los ojos para concentrarse y salir zumbando. Al abrirlos vio que alguien se asomaba en su ventana y le sonreía. Era una cara conocida pero no reconocida, a pesar de sus prisas, bajo el cristal y le dijo: quién eres? qué quieres?. El "extraño" le respondió: necesitas estar ahora en otro sitio y no tienes tiempo material para ello. No hagas algo que es imposible pero yo puedo ayudarte. Sal del coche, cierra los ojos, mentalízate y relativiza tu prisa, tu necesidad de correr, las únicas oportunidades no son lo que parecen. Entra en el coche y vete tranquilo porque si algo te está esperando seguirá allí. Ese extraño le salvo la vida y en su punto de destino seguía su oportunidad.
Chechusport
Por supuesto que al dar las 8.30 no había recorrido ni un poco del trayecto; así que paró, apagó el motor y se echó a dormir como quien confía en el milagro que nunca, nunca llegará a suceder.
La misma historia repetida una y otra vez. La guillotina del tiempo cerniéndose sobre nuestras cabezas. Minutos que nos preceden hacia la tragedia final.
"¿Es ésta realmente la oportunidad que llevaba esperando?" "Acaso no"-se dijo para su consuelo. Y como tras despertar de un sueño, el rojo volvió a ser rojo y "Stop" a significar lo que aprendiera ya en el colegio.
y entonces pensó que Dios o el destino no estaban de su parte, sin saber que Dios no era Dios y su destino sólo un despiadado autor de "blogs" con con tanta injusticia la tratara...
El sol abrasador le deslumbraba mientras acudía a su cita, pero no era obstáculo suficiente. Había hecho tantas veces ese trayecto, que era capaz de hacerlo con los ojos cerrados.
Por fin llegó. A la entrada, como siempre, le estaba esperando Pedro, que había cambiado su eterna sonrisa por un gesto contrariado. Parecía preocupado.
Miguel aparcó su Ferrari en su plaza y se dirigió a Pedro.
-. ¿Te ocurre algo Pedro?.
-. ¡No, Sr. Miguel!, simplemente estabamos preocupados por Usted. Lo llevan intentando localizar toda la tarde y nadie lo ha conseguido. Pensábamos que le había ocurrido algo.
-. Gracias Pedro, pero simplemente necesitaba tranquilidad. Ya sabes que es una noche muy importante para mi.
De pronto,al ver a Miguel,la multitud comenzó a chillar y aplaudir interrumpiendo la conversación. Miguel se despidió de Pedro con un simple gesto y se retiró a toda prisa, antes de que la gente enloqueciera aún más. Pedro recupero su sonrisa. Esa sonrisa que asomaba bajo su gran bigote, y que le confería ese aspecto de hombre bonachón. Ya no tenía dudas. ¡Esa sería la noche de Miguel!.
Según se adentraba en el complejo, Miguel se iba excitando. Su pulso aumentaba por momentos. Una noche más y sin embargo una noche única. Al entrar en los vestuarios se hizo un silencio sepulcral. Todo el mundo lo esperaba, todo el mundo lo idolatraba.
Esa noche, Jordan, ganó su 6º anillo de campeón de la NBA jugando el que iba a ser su último partido como jugador profesional de la NBA. Esa noche, Jordan se convirtió en una auténtica leyenda del deporte.
P.D.: Lo que no sabía Miguel, era que ese no fué su último partido como profesional.
Muy buena propuesta, F.A.:
He leído el último cuento (el que está colgado en primer lugar) pero no lo he hecho con los demás.
Tu propuesta me parece generosa, divertida y de puta madre.
Ando liadillo, con trabajo; así que sólo puedo elogiar y valorar tu invitación, aunque no aceptarla con fecha de caducidad.
Un abrazo y a ver qué se va contando por aquí.
:)
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