Salió tarde de casa, tenía cita a las ocho y media de la tarde y tan sólo quedaban diez minutos para que se cumplieran y una ciudad entera que atravesar. Sabía que era su última oportunidad y que no podía desperdiciarla, si no llegaba a tiempo o si no era capaz de finiquitarlo ese día jamás volvería a tener la ocasión que tanto tiempo llevaba esperando. Montó en su deportivo negro y al mirar el reloj entendió que para ello todas las luces de los semáforos serían de color verde y que la palabra stop de las señales sería un anglicismo que no entendería…
...Así que pasó su primer semáforo en rojo y el segundo y ¿el tercero?.... no el tercero ya no porque había atasco. Solo había una forma de solucionarlo: ir en la línea 6 de metro que le dejaría frente a esa misma calle. A las dos paradas se escuchó por megafonía “por causas ajenas al metro de Madrid, les informamos que la línea estará interrumpida en más de una hora”. Nunca llegó a su destino.
Moraleja: Tanto si vas en coche descapotable, como si vas en transporte público, nunca llegarás a tu hora.
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