Afortunadamente, a día de hoy, la sociedad ha evolucionado lo suficiente como para ver como normales cosas que efectivamente lo son. Eso no quita para que aún queden reductos arcaicos y retrógrados que esa normalidad la vean y consideren una desviación, una ofensa o una provocación.
Y hablo de una cosa tan sencilla como que un hombre vista una camiseta, camisa o jersey rosa. Vaya por delante que a mí es un color que me gusta muchísimo vestir, pues además de bonito me parece que suele sentar muy bien a quien se lo pone.
Aún hay cerebros anclados en el Paleolítico que consideran que vestir con esos colores es de afeminados o maricones (como despectivamente les califican ellos). Son tan cortos que no pueden ver, en primer lugar, que la asociación que se haga de un color a otro estímulo cualquiera (en este caso, rosa = mujer) es algo aprendido, no natural y con un altísimo componente social y, en segundo lugar, que un macho muy macho lo que pretende siempre es seducir a las mujeres ¿no? Pues bien, y si no es cierto que las féminas me lo desmientan, a las mujeres les resulta atractivo un hombre adornado del color en cuestión.
Y para romper moldes, barreras y tópicos siempre están los líderes sociales, personas con una alta influencia social admirados por todos, y que aprovechan ese prestigio social que tienen para ser modelos de conductas o de cambios.
Y posiblemente no haya persona más admirada hoy en día en este país que Don Rafael Nadal Parera, un ejemplo de conducta, de actitud y de virilidad, que, ¡con dos cojones! está jugando de rosa y que a la pregunta de un periodista de "¿porqué juegas de rosa?" contestó lo más coherente y sencillo que se puede responder "¿y porqué no?"
Pues eso, que espero que Rafa hay puesto unas nuevas gafas a esos borreguillos, para que así puedan ver "la vie en rose".
29 mayo 2009
LA VIE EN ROSE
28 mayo 2009
JUGAR CON NIÑOS

Si al ritmo del "We will rock you" le ponemos la letra de "¡Cooopa, Liga y Champions, Champions!" tenemos el temazo de los temazos, "Triplete" del Pe(p)rfect Team.
Ya hace más de un mes, antes de que hubiera ganado nada oficialmente, me atreví a mojarme y calificar a este equipo como el mejor del Mundo y el mejor al que yo había visto jugar. Hoy no tengo ninguna duda, es el mejor equipo de la Historia (y a ver quién y cómo me lo rebate).
Cuando vas a ver un partido de fútbol de niños o adolescentes que enfrente a alguno de las categorías inferiores de un club de primera división contra un equipo de algún barrio, lo que ves, por mucho que te parezca injusto, es a un equipo que abusa del otro y contra el que el grupo de chavales del equipo inferior nada pueden hacer, porque antes o después, hagan lo que hagan, les ganan, les golean, les anulan. Siempre la motivación de ese equipo de barrio es abismal por jugar contra "el grande" de la ciudad, pero siempre ocurre lo mismo.
Algo parecido es la sensación que tengo cuando veo a este Barça (excepto contra el Chelsea), que antes o después acabará anulando al rival. Y lo acaba haciendo. Sólo hay una diferencia en lo que a mí respecta, cuando veo a esos chavalines corriendo y corriendo tras un balón que nunca es suyo y que normalmente sólo recuperan para sacar de puerta o de centro, sufro por ellos y pienso que deberían igualarse más las fuerzas. Sin embargo cuando veo a los profesionales azulgranas maltratar a otro equipo, especialmente si viste de blanco, gozo como un enano (ahora vendría la gracia de alguno de mis amigos diciendo que gozo como lo que soy. Gracia anulada).
Pues eso, que muchas gracias a Boluda por la gran idea del "CHORREO" para nuestros cánticos y que un olé para esos culés que lo celebraron en La Cibeles.
¡Cooopa, Liga y Champions, Champions!
26 mayo 2009
COMIDA BASURA. ¡QUÉ RICA!

He de reconocer que, si bien no soy un gran consumidor de la denominada comida basura, sí soy un gran aficionado a ella. Y por comida basura me estoy refiriendo a todo este tipo de comida rápida que, en nuestros días, encontramos en casi cualquier calle y en todos los centros comerciales.
Me encanta comerme un "kebab", esa especie de bocadillo redondo de una carne que no entiendo porqué está así de comprimida antes de ser cortada, con una salsa de sabor tan sabroso como extraño que prefiero no saber qué lleva, que es imposible comer sin ponerte los morros de los colores del atleti y que cuando lo terminas parece que te has comido un elefante de lo lleno y pesado que te encuentras.
Los nachos, tacos, burritos y compañía me vuelven loco. Sentarme en un tex-mex a que me metan una buena ostia por 4 doritos con queso es uno de esos placeres a los que no soy capaz de renunciar.
Con las hamburguesas tengo una relación de amor y odio. Detesto las hamburguesas del Mcdonald y no me gustan las que te preparas tú mismo en casa (aún sabiendo exactamente qué llevan), sin embargo ir al Foster Holliwood y comerme una de esas enormes con algún tipo de salsa rara me fascina (que además nunca aprendo y pido muchas cosas antes y así nunca me la termino), pero con mucho, mi lugar preferido para las hamburguesas es el Burger King. La mítica Whopper está de muerte (y aún más la doble XXL), pero no mejor que mis, relativamente nuevos, descubrimientos; la "Steakhouse", con su cebollita crujientita y su salsa barbacoa y la picantona "Texican Whopper", uhmmmm....
Ahora bien, la comida rápida que más me gusta, con mucho, son las pizzas. Aquí he de reconocer que sí algo más sibarita y menos "guarrete" que con las demás comentadas, pues me gusta una buena pizza con su masa finita, con ingredientes de calidad y abundancia de quesos. Aunque hablando de quesos y de comida rápida , nada como la "4 quesos de Telepizza", esa de la que te estás acordando toda la noche de la sed que te ha causado.
En fin, que supongo que debería gustarme más un buen cocido, una fabadita, el caviar, el foie,... o cualquier comida de esas que acompañadas con un buen tinto dicen son la delicia de cualquier comensal, pero yo soy más de alguna guarrería de las descritas. Eso sí, acompañadas de su ración de patatas fritas, bañadas de la mejor de las Coca-colas y con un rico helado de postre.
Y después me pregunto porqué engordo...
25 mayo 2009
HABLAMOS MAL
No tengo ninguna duda, los adultos hablamos mal. Lo que no llego a entender es cuándo (como especie, no individualmente) empezamos a hablar tan mal, quién fue la primera persona de la historia que lo hizo, ni porqué a partir de entonces todos les hacemos caso.
Me explico, un niño, cuando comienza a hablar, aplica las reglas gramaticales (que por cierto qué listos son los muy cabrones que las aplican sin que nadie se las explique) tal cual son. Así, por ejemplo, dicen "Se ha rompido" en lugar de "se ha roto" o "lo he hacido yo" por "lo he hecho yo".
Ellos simplemente, y creo yo que de manera correcta, aplican las reglas que subyacen al lenguaje (porque además es algo común a todos los idiomas) y así forman las frases. Y digo las forman porque, por supuesto, no escuchan a ningún adulto decir esas palabras que son incorrectas (si nos guiamos por la RAE) y sólo a base de nuestras correcciones y a base de escucharnos hablar terminan corrigiendo sus aparentes errores.
Pero aquí es donde me surgen a mí las dudas, porque si lo correcto con las dos formas verbales de los ejemplos (participios) es aplicar las terminaciones "ido" a sus infinitivos, ¿quien fue el gilipollas que una vez decidió decirlo mal y hacer irregulares a esos verbos? ¿Porqué quienes estaban a su lado (o les leyeron) asintieron como borregos y desde entonces hablamos todos mal? Y sobre todo, ¿porqué nadie, desde entonces, es capaz de subsanar el error que cometemos al comunicarnos si cada vez que un niño empieza a hablar nos muestra nuestra incompetencia de manera tan cristalina?
22 mayo 2009
HOY VIERNES GIRAMOS CON... LA QUE CARACOLEO
Hola otra vez estoy aquí,ya que la otra vez,lo hice para dar un pequeño homenaje,a una persona que fue muy importante en mi vida,en realidad tan importante como todas las personas que me rodean.
Hace poco alguien escribió por aquí que hay muchas clases de amores, y es verdad, para mi todos son válidos, hasta los que te hicieron llorar, siempre que alguna vez, dieran chispa a tu vida y te tuvieran ilusionada, en realidad sin ilusiones no se puede vivir.
Bueno pero no es de amores de lo que quiero hablar, sino de la vida.Porque la vida, no es como te venga, sino de como la vivas, de nada sirve vivir 80, 90, ó 100 años,sino la has saboreado y vivido, sino has llenado cada día vivido. Para mi la vida se compone de un solo día, el que amanece y estás viva, muchos no estaréis de acuerdo conmigo, pero así es como lo vivo yo y en realidad cada uno la puede vivir como quiera.
Siempre he tenido por norma no apegarme a cosas materiales, nunca he deseado tener más de lo que tengo, y no es porque sea una conformista, es porque lo que tengo me llena y hasta me sobra para sentirme llena, para mi es mucho más importante tener una buena vida que una buena casa, y así con todo lo demás.
La vida en realidad no te da mucho, mas bien te quita, te va quitando años, familia, amigos, salud,... En realidad, lo único que te da es un día tras otro, por eso es vital agarrarlo, sentirlo, vivirlo, participar, hacerlo y sentirte especial de tenerlo. A veces no hace falta hacer algo especial para sentirte feliz, yo puedo serlo paseando en mi bici, sintiendo el aire en mi cara, saber que estoy sana, pero lo más importante, que tengo unas ganas inmensas de vivir ese día.
La vida me ha quitado muchas cosas,como ha todo el mundo, como habréis leído por aqui, hasta a un hijo y muchas cosas más, pero hay algo que nunca podrá quitarme, es mi fuerza, con todas las horas de dolor vividas, que han sido muchas, he adquirido una fuerza inhumana, porque nunca las desgracias han podido conmigo y siempre he sacado fuerzas para luchar por lo que era mío, mis días para vivirlos.
Hace poco un amigo me dijo que su vida y la mía eran muy distintas, puede que si, la mía hasta a veces puede parecer frívola, pero es así como quiero vivirla, no quiero que se me escape nada que me haga, sentir, disfrutar, reír.
También es cierto que tengo la suerte de tener a mi lado a personas que me quieren muchísimo, aunque en realidad no sé porqué es, pero así es, y además toda esta gente es divertidísima, nos reímos con solo mirarnos, esto si sé porqué es, porque estamos llenos de vida.
Bueno quizá,me estoy enrollando demasiado y no consiga contar bien lo que quiero expresar, nunca se me dio bien escribir, pero lo que sí quiero haceros llegar, es que la felicidad está dentro de uno mismo, sólo hay que sacarla a pasear, no en lo que la vida te de o te quite, sino en lo que tú le des a tu vida.
Espero no haber parecido una pesada.Un beso para todos
21 mayo 2009
UNA BROMA
Desde muy por encima, por el desconocimiento que tengo del tema y por el aburrimiento que me produce, he de decir que tras lo de Camps debe haber algo más gordo o sino debe tratarse de una broma.
Yo no puedo entender de otra manera sino que a una persona se le acuse de soborno (cohecho en este caso) porque le regalen unos trajes. Y si sí se puede, simplemente por ese hecho, entonces ya nos hemos vuelto tontos del todo.
Digo yo que se podrá hacer si esos trajes han sido obsequiados en compensación por algo para lo que use su cargo, pero si no, qué pasa, que cuando yo tenga algún amigo en algún alto cargo público, ¿no voy a poder regalarle un jersey o una corbata o 15 sin que le acusen de corrupto?
18 mayo 2009
MANERAS DE PENSAR
Vacceo, hace poco en un correo, nos citó a alguien que una vez dijo (más o menos): "Cuando alguien señala las estrellas, los tontos miran el dedo".
Una gran frase que pongo aquí, no para llamar a nadie tonto ni porque tenga nada que ver con lo que voy a escrtibir, sino como anticipo para que la gente no se quede con la mini historia que voy a contar, sino con su análisis.
El viernes por la noche, justo cuando más necesitaba el ordenador, el muy hijo de puta se petó y, ni pa'lante ni pa'trás. El estado de nervios que en mí instauró durante una hora hizo querer sacar lo peor de mí y liarme a martillazos con él, pero, afortunadamente para mi economía, todo se quedó en la intención y el deseo.
En él tengo todo lo del trabajo (escribo desde el portátil en dónde sólo tengo, de cara al laboro,lo inmediato) y lo acabo de llevar a arreglar (espero que me lo solucionen hoy mismo o tendré "problemas").
Y esta chorrada (para vosotros que no para mí) de anécdota me sirve para ilustrar una forma de pensar. Quienes me conocen o me leen desde hace tiempo saben que yo no creo en la suerte o en la falta de ella. Y yo sé que muchos de los que me conocen o me leen desde hace tiempo y sí creen en ella dirían que "qué mala suerte" que el ordenador se vaya a estropear justo cuando más lo necesitas (de hecho estoy seguro que si les hubiera pasado a ellos achacarían el suceso a la mala fortuna). Yo en cambio, lo que pienso en este caso es que el muy HIJO DE LA GRAN PUTA se ha petado en ese momento porque, seguramente, era cuándo más se le estaba usando y exigiendo. O sea, que todo tiene una causa.
Y que además, si todo lo que ahora necesito, previamente lo hubiera copiado a este portátil desde el que escribo, el problema hubiera sido muy menor, o al menos con solución inmediata. O sea, que todo problema tiene una solución.
La forma de pensar, nuestra estructura mental, para afrontar las cosas, hace que las veamos de una manera u otra y que precisamente encontremos razones que apoyen nuestras tesis (en este caso la de la suerte o la mala suerte) y así solventemos de la manera más sana para nosotros mismos nuestras "disyuntivas cognitivas"
Otro ejemplo muy sencillo, tengo amigos, muy creyentes de la suerte, que cada vez que organizamos una timba de póquer me dicen que "qué suerte tengo" con las cartas. Lo que sin embargo yo no entiendo es porqué no se paran a pensar un día es cuál es la razón por la que siempre gana el mismo.
Ah que ya lo han hecho, y han llegado a la conclusión de que siempre gana el que más suerte tiene...
12 mayo 2009
ELIGE
A raiz del post de ayer y del posterior comentario del Brujito, me surgió una pregunta con difícil respuesta y además irrealizable (parecida a ¿qué haría si me tocaran los euromillones?).
Es la siguiente, a ver quien se anima a responderla:
Si te dieran a elegir poder asistir al evento deportivo, social, cultural,..., que prefirieras, invitado, pero sólo a uno ¿A cuál irías?
Y voy a poner ejemplos: ver una final de mundial de fútbol España - Argentina, ir a una final de Wimbledon Nadal - Federer, ver en la Scala de Milan "Aida" (o la ópera que cada uno prefiera), o un concierto de Madonna, estar en la ceremonia de los Oscar, una final de NBA o NFL, un Boca - River,... no sé, lo que sea ¿cual elegiríais?
Yo, tras mucho debatir conmigo mismo, y con alguna que otra duda, creo que me quedaría con... Ir a ver una final de Champions, entre el Madrid y el Barça. Sí, decidido, si alguna vez se da ese acontecimiento, que sepáis que sería el mejor regalo que me podíais hacer ;-)
11 mayo 2009
¿CUÁNTO CUESTA UN RECUERDO?
Me encanta ir a conciertos de rock. Me parece que pocas cosas se te meten tan adentro, tan debajo de piel, pocas cosas las disfrutas tanto y te hacen vibrar de la manera que lo hace un buen concierto de rock.
Uno de los pocos grupos que aún no he visto y que realmente desearía ver en directo es AC/DC. Por eso cuando no fui capaz de conseguir entradas para alguno de los recitales que dan este año en España me llevé una pequeña desilusión.
Cuando ya me había hecho a la idea de que esta vez tampoco les vería, la casualidad hizo que alguien me ofreciera entradas para verlos en Madrid. ¡Como iba dejar pasar la ocasión!
Lo que pasa es que, lo que al principio parecía un regalo divino, después se encareció un poco y me dijeron que dispondría de ellas a...¡100 euros! la entrada.
De las 3 personas que a la primera me dijeron que sí vendrían al show, dos, al saber el precio, pensaron que no les gustaba tanto la banda de Angus Young...
Afortunadamente para mí, y tras un debate intenso entre ambos, el cuarto implicado pensó, como yo, que 100 euros, antes o después, desaparecerán de nuestras carteras, pero que es posible (eso esperamos) que el recuerdo de esa noche nos acompañe para siempre.
No sé si un recuerdo vale 100 euros o mucho más, pero lo que sí sé es que me muero de ganas por sentir esto en vivo:
Isma, si estás por ahí, gracias por no darle importancia al dinero y sí a vivir experiencias. Lo pasaremos en grande, estoy seguro.
08 mayo 2009
HOY VIERNES GIRAMOS CON... F.A.
Como no he conseguido que nadie participara hoy, he decidido hacerlo yo mismo. Y he decidido hacerlo con un refrito. Un cuento que escribí hace muchos muchos años y que hace muy poco di unos pequeños retoques para enviarlo a un concurso. Finalmente no lo envié, pero este es el resultado.
Espero que le guste a quien lo lea y, porqué no, os haga reflexionar.
Me llamo Juan Martín y estoy muy ebrio. Me encuentro terriblemente apenado. Es como si una parte de mí se hubiera ido para siempre.
Juan Martín no sólo es mi nombre, también es el nombre de un antiguo compañero de borracheras al que yo tenía mucho cariño y respeto, pues en esos momentos en los que, gracias al alcohol, la mente se encuentra lo bastante lúcida como para elaborar extravagantes teorías y lo suficientemente libre como para manifestarlas, él era capaz de expresar con una brillantez insultante aquello que tú ni tan siquiera habías llegado a atisbar. Era un tipo con clase, elegante con mayúsculas, ese tipo de elegancia que no se compra sino que se macera con los años, con la vida.
Realmente era una gran tipo, le voy a echar de menos. Hoy me han comunicado su defunción.
Nos conocimos por casualidad en “El Bodegón”, un bar de tapas cercano a mi oficina.
Yo frecuentaba con asiduidad aquel garito, normalmente al finalizar mi jornada laboral me tomaba un par de vinitos acompañados de alguno de los muchos canapés que adornaban la nutrida barra, conversaba sobre cualquier banalidad con el camarero y me marchaba con la sensación de haber cumplido por completo con mi hábito diario.
Un día salí algo más tarde de lo habitual, había sido un día de mucho trabajo y la tarde se había disfrazado ya de noche. Me encontraba realmente cansado y lo único que deseaba era irme a casa a descansar.
Pasé por la puerta del "Bodegón" de largo, pero unos metros más allá, como si la voz de la rutina me reclamara, di media vuelta y me dije: “Venga un vinito y a casa”.
Al entrar observé como el rincón donde yo habitualmente me sentaba, se encontraba ocupado por un hombre unos años mayor que yo, con gafas, moreno, engominado, vistiendo un impecable traje azul marino, camisa añil, corbata crema y una pose de hombre tranquilo e inteligente.
Me molestó un poco que ocupara el que yo creía mi sitio, pero qué podía hacer. Me situé cerca de él esperando que se fuera pronto y así recuperar mi trono y pedí un Ribera y una ración de morcilla.
Observé como Pepe, el camarero, le trataba con familiaridad. Me sorprendía que siendo yo un cliente diario jamás hubiera visto por allí a aquel individuo que tan amistosamente charlaba con él.
Claro que normalmente yo a esa hora no frecuentaba el bar.
- Pensé que ya no venías- Me dijo Pepe.
- Pues estaba tan cansado que me iba directamente a casa, pero he pensado que mi amigo Pepe me echaría de menos si no venía a hacerle una visita.
- ¿Te has enterado de lo del niño que han encontrado muerto por una paliza en una casa del barrio?
- No, no he oído nada- Respondí.
En ese momento el hombre que usurpaba mi espacio preferido nos interrumpió:
- Debería instaurarse la pena de muerte para aquellos que maltratan a los niños.
- Totalmente de acuerdo- No tuve más remedio que contestar- Yo, sin comprenderlo y por supuesto repudiándolo, puedo admitir cualquier tipo de delito, pero jamás podría perdonar a aquel que maltrata a un niño.
- ¡Qué razón tiene usted!- Me dijo.
- No me trate de usted, por favor. Juan Martín- Me presenté estrechándole la mano.
- Qué coincidencia, también yo me llamo Juan Martín- Me dijo devolviéndome el saludo.
- Supongo que con ese apellido nuestros padres tenían que haber escogido un nombre menos común.
- Pues sí. Un placer conocer a alguien con un nombre tan bonito. Jajaja.
- Jajaja. Igualmente. ¿Qué desea tomar?
- Vamos a por otro whisky, muy amable.
Así comenzamos una conversación muy amena que hizo que “mi vinito y para casa” se convirtiera en un colocón bastante majo.
Al día siguiente salí de acuerdo a mi horario habitual y como no podía ser de otra manera fui directo a El Bodegón. Mi rinconcito estaba vacío. Me tomé varios zumos de uva esperando que mi homónimo llegara, pero no apareció.
Durante un par de semanas la escena se repitió un día tras otro, un vino y yo esperando a un fantasma.
Así hasta que un miércoles un cliente me retuvo más de lo necesario y salí bastante tarde. En la puerta de mi despacho me encontré con una antigua compañera de cama a la que hacía tiempo no veía y me dijo que porqué no nos tomábamos algo para revelarnos cómo transcurrían nuestras ya alejadas vidas. Pensando en el efecto que en ella tendrían tres vinitos, acepté. Le comenté que muy cerca había un lugar muy agradable en el que servían unas tapas de vicio y hacia allá nos dirigimos.
Al entrar por la puerta vi como al fondo, donde la barra giraba, se encontraba un hombre ojeando un periódico. Al acercarnos me percaté de quién se trataba.
- Hombre, señor Martín- Le saludé.
- ¡Juanito, cuanto tiempo!- Me contestó él.
Era como si nos conociéramos de toda la vida. Le presenté a mi acompañante y ésta comentó que tenía la sensación de que ya le conocía de algo pero que no recordaba de qué. Él calló, como si también la conociera y no quisiera decirlo.
Mientras comíamos y bebíamos comenzamos una conversación triangular que degeneró en diálogo entre Juan y yo. Cuando me quise dar cuenta mi vieja amiga había desaparecido. Ni tan siquiera me percaté de su adiós. La verdad es que me dio igual, me complacía más la presencia de mi íntimo desconocido.
Así fueron pasando muchos días, muchas semanas, muchos meses y algunos años.
Era muy curioso lo que ocurría, cuando yo llegaba a mi hora habitual, por mucho tiempo que allí permaneciera, él nunca acudía a la inexistente cita, pero si por alguna circunstancia yo me retrasaba, allí se encontraría, esperando sentado en mi rincón.
Como su compañía y su conversación me resultaban más que agradables tomé la decisión de retrasar mi horario laboral y comencé a llegar cada día con el suficiente retraso para asegurarme su presencia.
Con el paso del tiempo nos fuimos conociendo muy bien. Éramos como dos almas gemelas, pero con matices. En el fondo estábamos de acuerdo en la mayoría de los temas, pero él tenía una visión mucho más tranquila y sosegada de las cosas. Suponía yo que los once años de diferencia que me llevaba (me confesó su edad en una ocasión) hacía que nuestras perspectivas fueran un poco diferentes a pesar del fondo común.
Nuestras vidas parecían dos líneas paralelas, su día de cumpleaños coincidía con el mío, estudió en el mismo colegio que yo y, como yo, era abogado. Al igual que yo era soltero, tenía tres hermanos como yo los tenía, todos ellos varones como los míos y sus nombres correspondían con los nombres de mis hermanos. Incluso, qué casualidad, había sido inquilino de la casa donde yo residía en ese momento.
Menos mal que había detalles de su vida que no coincidían con los de la mía, sino hubiera creído estar conmigo mismo. Sus padres hacía años que ya habían fallecido cuando nos conocimos, mientras los míos murieron a los cuatro años de nuestro primer encuentro. Él tenía cuatro sobrinos que acabaron siendo cinco, mientras yo tenía sólo dos que con los años se han convertido en cuatro y además, él era un hombre adinerado desde que nos conocimos y yo lo estoy empezando a ser ahora gracias a sus sabios consejos.
Y un último e importante detalle, él hasta hoy vivía en el lujoso apartamento que un conocido le había legado, mientras yo sigo durmiendo en el humilde pisito que, casualmente, antes él habitara.
Le echaré de menos, era como un padre para mí. En realidad era como un padre, como un hermano, como un hijo y como un amigo. Era yo pero fuera de mí. Me enseñó a vestir de una manera más señorial, a ser más paciente, a saber controlar mis impulsos, a llevar de una manera más fructífera el despacho. Me hizo ver la necesidad de creer en algo, de tener ilusión por cada acción que acometo, de nunca rendirme, de luchar por lo que me interesa y sobre todo me enseñó a creer que los milagros existen, que si uno tiene fe en sí mismo, puede conseguir cualquier cosa que se proponga. También me enseñó a desconfiar de los que él llamaba “amigos pasajeros”, personajes que durante un periodo breve de tu vida te hacen creer que eres alguien realmente importante para ellos pero que su único fin es aprovecharse de todo lo que les puedas proporcionar y que como él me decía: ” El día que te mueras no les esperes, pues no irán a despedirte”.
No sé es si asistiré mañana a su funeral. Sé que se lo debo por respeto y por cariño y porque no quiero ser uno de esos “amigos pasajeros”, pero en realidad, y aunque parezca increíble, después de tantos años de amistad no conozco a ningún familiar ni allegado suyo, así que nadie notaría mi presencia y menos aún mi ausencia. Aunque claro, no puedo fallarle después de que me hayan comunicado que en su testamento aparezco yo, creo que como beneficiario de su apartamento.
De todas formas es una decisión que no debo tomar ahora en este estado, mejor iré a dormir y la luz de la mañana dictará lo que debo hacer, pues como él decía: “Haz lo que te apetezca en cada momento y no te arrepientas de lo que te apeteció hacer en el pasado”.
Finalmente, no podía ser de otra manera, he ido ir a dar el último adiós a mi amigo. He permanecido alejado, apartado, en la distancia, sabiendo que él estaría viéndome pero no los demás. Tenía que haberme puesto las gafas. Sé que mi vista no es muy buena y aún menos a larga distancia, pero todavía estoy aturdido por la cantidad de conocidos que me ha parecido ver despidiendo a Juan.
Era realmente extraño, creí conocer a casi todos los asistentes, pero todos ellos parecían mucho más viejos. Por un momento me pareció asistir a mi propio funeral, pero dentro de unos años. Aunque naturalmente no podía ser pues si bien allí se hallaban multitud de allegados míos también se encontraban muchas personas que no he visto hasta ahora en mi vida y lo más importante, faltaban algunos de mis colaboradores y amigos. Aunque bien pensado...
- ¡Oye Pepe me pones otro whisky!
- Un momento Juan que atiendo a este joven. ¿Qué desea tomar?
- Un Ribera y una ración de morcilla.
- Vaya, eso es lo que solía tomar yo hace años al salir de trabajar hasta que un buen amigo me convirtió en un adicto al whisky.
- Es que para mí no hay nada como un vinito y algo de picar al salir de la oficina.
- Eso sí que es una buena declaración de principios. Encantado de conocer a alguien con tan buen gusto. Mi nombre es Juan Martín.
- Qué coincidencia, también yo me llamo Juan Martín...
07 mayo 2009
¿PORQUÉ? ¿PARA QUÉ?
Desde siempre me han importado los "porqués". Supongo que jamás superé esa etapa del "porqué" por la que todos los niños pasamos entre los 2 y los 3 años y seguí haciéndome esa pregunta siempre, por todo.
Además en mi profesión es una pregunta, creo yo, relativamente importante. Saber porqué pasa algo bueno para poder repetirlo y saber cuáles son las causas de que suceda algo negativo para podarlas evitar más adelante.
Hace poco, alguien me hizo ver la importancia del "para qué", mucho más que la del "porqué". Me vino a decir que centrándonos en los "porqués" siempre tenemos la cabeza girada, mirando hacia atrás y que el pasado, nos guste o no, no podemos cambiarlo. Y que sin embargo, con los "para qués", lo que hacemos es mirar siempre hacia adelante, siempre intentado progresar.
Desde que esa persona me mostró la importancia del "para qué" lo uso más, mucho más, que antes. Aún así sigo considerando muy importante preguntarse porqué suceden o nos pasan ciertas cosas, como cimiento fundamental "para que" hagamos otras que creemos nos harán bien.
Desde que esa persona me instruyó de esa manera, no malgasto mi tiempo preguntandome un "porqué" que no traiga tras de sí un "para qué".
Recuerdo que una vez Al Neri escribió algo muy sabio aquí, algo así como "el pasado es como el retrovisor de un coche, al que tenemos que mirar de vez en cuando, pero que no podemos mirar constantemente".
Así, juntando la sabiduría de dos amigos llegué a la conclusión que está bien mirar por el retrovisor y preguntarse porqué, pero sólo para mirar adelante, meter la quinta y preguntarse "para qué".
05 mayo 2009
MÁS OCIO
No lo puedo evitar, cuánto mayor soy más valoro el tiempo de ocio. Y cuánto más viejo me hago más admiro a esos que heredaron una gran fortuna y dedican su vida disfrutarla plenamente. Cuánto más tiempo pasa en mi vida, más me doy cuenta de que la verdadera calidad de vida se basa en (si has de trabajar) trabajar en algo que realmente te haga disfrutar, que no te ocupe demasiado tiempo (o sea que te deje mucho tiempo libre) y que te genere el dinero necesario como invertir ese tiempo libre en tus hobbies.
Me gusta ver (si es posible en vivo) todo el deporte que puedo (especialmente con mi padre), me encanta ir al cine, adoro viajar con Nelly, jugar un partido de tenis o de pádel o de fútbol o de lo que sea, estar tomando algo sin prisas con mis amigos (esas terracitas veraniegas con J.M.) mirando el tiempo (y a las chavalitas, especialmente con buen tiempo y poca ropa) pasar, ir a parques de atracciones o zoos o a las bolas o dónde sea con los niños, llevar a mi madre de compras, estar tumbado sin hacer nada o viendo algún documental interesante (no sé si se pueden llamar documental, pero "Informe Robinson" es espectacular. "Redes" y "Callejeros" también), jugar al Póquer hasta las tantas, un día entero de sexo, leer los periódicos deportivos cuando mi equipo gana,... tantas tantas cosas que a veces siento que no tengo tiempo o/y dinero suficiente para todas ellas y que no tener alguna de esas dos cosas (suele faltarme más el dinero que el tiempo) no sé si no es vivir, pero sí sé que es vivir peor de lo que me gustaría.
Este viernes hay un superbote en los euromillones, esperemos que Anthony esté inspirado y nos regale más ratos de ocio a los amigos.
03 mayo 2009
01 mayo 2009
HOY VIERNES GIRAMOS CON... LA MADRE DE LA CRIATURA
Yo tampoco me imaginaba escribiendo aquí, pero aquí estoy, como mi hija, le he puesto valor y os voy a hablar de una gran historia llena de amor y vida.
Cuando conocí al padre de Lidia enseguida supe que me colgaría de él, que me quedaría enganchada a su vida. El tenía una hija, pero daba igual que hubiese tenido cinco, nada me apartaría ya de él.
Yo era una mujer con mis amigas, familia, trabajo, como tantas otras, pero todo pasó a un segundo plano cuando Carlos iluminó mi vida de magia y agitó mi corazón para siempre. Estar con él, hablar con él, era superior a todo lo que la vida ya podría darme. Las horas se me hacían minutos a su lado, él llenó mi vida entera de luz y fuerza, y pronto entendí que era el motor que movía el eje de mi vida. que ya todo giraba en torno a él. Entonces decidí no separarme nunca más de la magia que envolvía mi vida a su lado.
Para que os hagáis una idea, yo siempre tuve un miedo atroz a volar, me paralizaba tanto que nunca había tomado un avión, era algo muy superior a mí, con lo que no podía. Pues bien, un día, por ir a verle a otra ciudad y estar con él unas cuántas horas, me monté en un avión sola, durante dos horas, eran tantas las ganas que tenía de verle,,tanta la alegría que inundaba mi corazón, la pasión que movía mi vida, que todos mis miedos desaparecieron, estaba tan llena de él que era mi motor de vivir.
Bien es cierto que soy andaluza y eso ayuda mucho, nosotros vivimos con la pasión pegada en los talones, y yo ya no imaginaba nada más maravilloso como que Carlos hubiese entrado en mi vida. Como en todo matrimonio que duró 30 años, también tuvimos nuestras peleillas, pero aún enfadados, yo lo miraba y me hacía vibrar, mi mundo estaba contaminado de la magia que nos envolvía, que nos arrasaba, podíamos estar hablando o en silencio, riendo o enfadados, pero saber que él existía llenaba mi mundo de tantos colores que jamás he sido tan feliz.
Ahora Carlos ya no está conmigo, ya no acompaña mis días, pero es tanto lo que me ha dado, hay tanta felicidad acumulada en mis ojos, tantas risas compartidas, tanta magia en mi vida, tanta pasión en mis venas, que conocerlo fue vivir.
Hay muchas clases de amores, los fingidos, los convenientes, los prohibidos, los que te hacen sufrir, los que te hacen vivir y los peores los anodinos.
Yo tuve la inmensa suerte de conocer el amor que llenó toda mi vida de ilusiones, que me hizo vivir, tanto que el día que Carlos murió yo no lloré, porque sabía que había sido el hombre más feliz del mundo, que no pasó por aquí sólo para penar, nosotros llenamos nuestra vida de magia.
