me desperté con la entereza
de no hablar más de mi pasado
y perdí peso en la cabeza"
Antonio Vega
Durante buena parte de mi vida fui un tipo nostágico, en el más amplio significado del adjetivo. Recordaba mi (aún breve) pasado, fuese el que fuese, apretando con rabia los ojos, intentando con ello hacerlo volver, seguro de que nada sería ya mejor y que esos tiempos pretéritos serían las únicas grandes pinceladas de mi diminuto cuadro imperfecto.
De un tiempo a esta parte el proceso se invirtió y apenas recuerdo con anhelo ningún episodio pasado, seguro como estoy que lo mejor está aún por llegar. Me sonrío o río cuando alguien recuerda alguna escena divertida del ayer, me acuerdo de (muchas) cosas, (muchas) personas, (muchos) lugares, (muchas) anécdotas,... pero lo hago liberado de la trampa sentimental en la que se encierran y, al contrario que hace años, cuando cualquier recuerdo me hacía sentir, ahora mi memoria se ha liberado de las cadenas con las que le ató mi corazón.
Sin embargo, a veces, pocas veces, algunas melodías, por alguna extraña y desconocida conexión con algo profundo de mi ser, me hacen sentir nostálgico de nuevo. Nostágico de la nada, pues no me hacen pensar en nada en concreto, pero logran que mi corazón se agarrote, que mi estómago se encoja y que mi lágrimas quieran derramarse.
Una de esas canciones es ésta que ahora os cuelgo y con la que hoy me he vuelto a cruzar, al azar, mientras metía música en el móvil.
Es una canción que apareció hace poco más de un año(con lo cual no hay nada que me pueda hacer recordar) y que muchos conoceréis ya. Una canción que desde la primera nota musical, de la primera vez que la escuché, me hizo soltar mis enterrados sentimientos. Luego al escuchar su letra mucho más.
Una canción que saca al nostálgico que llevo dentro, aunque ya casi no me acuerde de nada del ayer.
