Salió tarde de casa, tenía cita a las ocho y media de la tarde y tan sólo quedaban diez minutos para que se cumplieran y una ciudad entera que atravesar. Sabía que era su última oportunidad y que no podía desperdiciarla, si no llegaba a tiempo o si no era capaz de finiquitarlo ese día jamás volvería a tener la ocasión que tanto tiempo llevaba esperando. Montó en su deportivo negro y al mirar el reloj entendió que para ello todas las luces de los semáforos serían de color verde y que la palabra stop de las señales sería un anglicismo que no entendería…
...El sol abrasador le deslumbraba mientras acudía a su cita, pero no era obstáculo suficiente. Había hecho tantas veces ese trayecto, que era capaz de hacerlo con los ojos cerrados.
Por fin llegó. A la entrada, como siempre, le estaba esperando Pedro, que había cambiado su eterna sonrisa por un gesto contrariado. Parecía preocupado.
Miguel aparcó su Ferrari en su plaza y se dirigió a Pedro.
-. ¿Te ocurre algo Pedro?.
-. ¡No, Sr. Miguel!, simplemente estabamos preocupados por Usted. Lo llevan intentando localizar toda la tarde y nadie lo ha conseguido. Pensábamos que le había ocurrido algo.
-. Gracias Pedro, pero simplemente necesitaba tranquilidad. Ya sabes que es una noche muy importante para mi.
De pronto,al ver a Miguel,la multitud comenzó a chillar y aplaudir interrumpiendo la conversación. Miguel se despidió de Pedro con un simple gesto y se retiró a toda prisa, antes de que la gente enloqueciera aún más. Pedro recupero su sonrisa. Esa sonrisa que asomaba bajo su gran bigote, y que le confería ese aspecto de hombre bonachón. Ya no tenía dudas. ¡Esa sería la noche de Miguel!.
Según se adentraba en el complejo, Miguel se iba excitando. Su pulso aumentaba por momentos. Una noche más y sin embargo una noche única. Al entrar en los vestuarios se hizo un silencio sepulcral. Todo el mundo lo esperaba, todo el mundo lo idolatraba.
Esa noche, Jordan, ganó su 6º anillo de campeón de la NBA jugando el que iba a ser su último partido como jugador profesional de la NBA. Esa noche, Jordan se convirtió en una auténtica leyenda del deporte.
P.D.: Lo que no sabía Miguel, era que ese no fué su último partido como profesional.
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