31 enero 2008

EL MASAJE DEL YONI

Ayer, al azar, fui a parar a una página dónde, con todo lujo de detalles, nos introducen en el apasionante mundo del Tantra. Siempre había tenido curiosidad por ello y ganas de aprender sus técnicas así que me quedé leyendo para aprender todo lo que estuviera en mi mano. Hoy y mañana os a ayudar en la ardua, pero reconfortante, tarea de dar placer a vuestras parejas estables u ocasionales, con dos de dichas técnicas, una para ellas (El masaje del Yoni) y otra para ellos (El masaje del Lingam). Para ello cortaré y pegaré los pasos recomendados y, ante las dudas que seguro surgen, tras cada párrafo, os iré comentando y "traduciendo" lo que todo ello significa. ¿Preparad@s para convertirnos en maestros del sexo tántrico?:

EL MASAJE DEL YONI

El Tantra posee una práctica muy hermosa que es el masaje de los órganos sexuales tanto femeninos como masculinos.
El yoni es el nombre sánscrito de la vagina y significa Templo Sagrado, por lo que es notable como esta concepción resulta mucho más respetuosa y poética que la de Occidente.
Para quien no lo haya pillado: Yoni = Coño. Que ahora entiendo porqué los gitanos le ponen ese nombre a tantos niños, como signo de agradecimiento al Templo Sagrado de sus señoras.
El masaje del yoni -que es del que se hablará en esta oportunidad- pretende que la mujer se relaje antes de la unión sexual, que pueda disfrutar del deseo verdaderamente para que se despierten todos su sentidos. Este masaje es muy recomendado pues crea entre la pareja todo un vínculo de intimidad y confianza que hará que la cópula sea más natural. Incluso se recomienda cuando la mujer posee traumas o prejuicios que le limitan sus capacidades sexuales de sentir placer. Por su parte, el hombre experimentará placer al observar las reacciones de pasión de su compañera.
Osea, especialmente recomendado para estrechas y mirones.
Ahora bien, el masaje del yoni no pretende provocar el orgasmo. A veces este puede sobrevenir, pero la búsqueda es provocar placer al yoni, y que la mujer pueda disfrutar sin pensar en que debe alcanzar un objetivo.
Tíos iros preparando que esto va para largo...
Esta práctica tántrica ayuda a que se liberen muchas tensiones, a que la mujer se adueñe de su cuerpo y a que el hombre la respete. Él estará observando y ese será su único motivo de satisfacción pues no hay retribución, así él estará pendiente únicamente del placer de su compañera y olvidará su propio deseo, por lo que la práctica rompe con el egoísmo que muchas veces afecta la hombre occidental.
Mal empezamos, no sólo empiezan insultándonos llamándonos a los occidentales egoístas (serán muy generosos los chinos, no te jode) sino que encima nos avisan que, por muy bien que lo hagamos, pa nosotros ná de ná.
En el Tantra, es importante no olvidar que la mayoría de las actividades sexuales son interpretadas y entendidas como rituales, y como cualquier ritual deben llevar su preparación. La preparación del masaje del yoni incluye un delicioso baño para ambos, un espacio íntimo y callado ambientado con música, candelas, incienso, almohadones, aromas, y mucho tiempo. Además, antes que cualquier actividad sexual se recomienda ir al baño. para tener el estómago vacío y ser más liviano.
Dos cosas a comentar aquí, la primera que vayáis grabando un CD sensual (mira podía ser una idea para el año que viene) y yendo a esas tiendas de sales y cosas de esas en las que nunca entramos. La segunda, que es muy importante cagar antes de comenzar (ahora entiendo porqué un amigo mío siempre visita los servicios de las tías a las que se tira antes de...)
El contacto de la pareja se inicia con abrazos, cariños sensuales, intercambio de largas miradas, un reconocimiento del cuerpo de ambos, para provocar un sentimiento de seguridad y por lo tanto la desinhibición de ambos.
Claro está, todo esto si ambos estáis buenos, porque si estáis con kilos de más o, digamoslo de manera fina, fuera de forma, un largo reconocimiento del cuerpo de ambos puede provocar que casi lo dejéis para otro momento o para otra persona.
Después de esta preparación, la mujer debe acostarse sobre su espalda y apoyar la cabeza sobre almohadones para que pueda mantener contacto visual con su compañero y observar sus genitales. Bajo su cadera, también debe haber un cojín. Sus piernas deben estar totalmente separadas y levemente dobladas, para que los genitales estén bien expuestos y el masaje pueda darse con facilidad.
Ya sabéis nenas, mostrando bien el chichi y sin perder detalle de lo que os hacen.
Por su parte, el hombre deberá sentarse entre las piernas de la mujer, con sus piernas cruzadas o -si se puede- en posición de loto. Antes de iniciar el masaje se debe hacer una sesión de respiración profunda, lo que generará mayor disposición de ambos. La respiración no debe olvidarse, ni siquiera en los momentos de mayor placer. Cuando ella se olvide de hacerlo, su compañero debe recordarselo suave y sutilmente.
Que os quede claro, nada de "vamos nena córrete", sino "respira cariño, corazón, amor mío, no te olvides de respirar" Estos japos son la ostia, pues claro que no se olvidan de respirar, que si no se mueren...
El masaje no debe comenzar de primera entrada, sino que primero se deben acariciar otras partes del cuerpo como las piernas, las ingles, los pechos, el estómago, e irse acercando poco a poco al Templo Sagrado, para que ella se vaya acostumbrando a la idea de ser acariciada y vaya asimilando el placer que irá en aumento paulatinamente.
Cada vez que leo lo de Templo Sagrado me creo que voy a rezar en vez de a...
Después, se aplicará un aceite o lubricante especial para el acto sexual en el montículo del yoni conocido como Monte de Venus. Así, el aceite cubrirá toda la parte externa del yoni, y alcanzará los labios mayores, lo que potenciará las sensaciones de la mujer y calentará la zona.
Pues si después de todo lo anterior aún no está calentorra mal vamos.
Ahora sí se procede al masaje, el cual debe iniciar en la zona del Monte de Venus y los labios mayores. el masaje debe ser lento y suave, no hay que apurarse ni provocar fuerte presión, hay que recordar que lo más importante es el placer que se irá sintiendo, poco a poco. Luego, con el dedo índice y el pulgar, el hombre debe sostener delicadamente el labio mayor o exterior y apretar, mientras se desliza a lo largo de ambos labios. Con calma, se procede de la misma forma con los labios menores, y se toma el tiempo que se desee.
Será el tiempo que desee ella, porque como sea el que deseamos nosotros hace un rato ya que se la hemos metido.
Mientras sucede esto, la mujer puede acariciar sus propios pechos o simplemente puede disfrutar de lo que está ocurriendo sin olvidarse de respirar profundamente. Es importante que se intercambien miradas lo más posible, y que conversen poco, pero sensualmente. Ella incluso puede indicarle a él, como le gusta que la acaricie y como se siente mejor.
Al leer esto yo fui a comprarme un bozal, porque eso de hablar poco...
Seguidamente, y con delicadeza se acaricia el clítoris de forma circular y siguiendo las agujas del reloj, luego en el otro sentido. Con el índice y el pulgar se presiona el clítoris suavemente. ante este estímulo la mujer se exitará bastante, por lo que hay que tranquilizarla y hacer que recuerde respirar profundamente.
Que sí niñas, que no se os olvide, que lo importante no es el orgasmo sino ¡¡¡respirar!!! Así que dejad de quejaros cuando terminamos rápido y no os corréis y seguid respirando.
A continuación, y con mucho cuidado, se introduce el dedo del centro de la mano derecha en el yoni. El uso de la mano derecha es importante, pues así se cuida la polaridad enérgica que indica el Tantra. Con este dedo se explora el interior del yoni, cambiando de velocidad, de presión y de dirección. La palma de la mano debe estar direccionada y presionando un poco hacia arriba, mover el dedo que está adentro hacia la palma; esto alcanzará el punto G (punto sagrado), y la mujer sentirá gran placer. También puede introducirse el dedo anular y seguir con el masaje, mientras con el pulgar se estimula suavemente el clítoris, esto provocará gran satisfacción.
Y yo pregunto, ¿y si se te cansa la mano? ¿No puedes usar la izquierda un ratito?
Si la mujer está dispuesta se puede ir al siguiente nivel, e introducir el dedo meñique de la mano derecha en el ano con ayuda del lubricante. Eso sí, una vez que esto se ha hecho este dedo no debe introducirse en la vagina. Según el Tantra, esta postura equivale a sostener los misterios del universo en la mano.
Qué pillín el Di Caprio cuando decía "I'm the king of the world", los demás no nos dábamos cuenta que al mismo tiempo la estaba metiendo mano...
La mano izquierda puede ayudar a estimular el clítoris o los pechos de la mujer. No se recomienda que el hombre se toque a sí mismo, pues perderá la concentración. Es importante mantener el ritmo de la respiración (tanto él como ella), verse constantemente a los ojos, y tener pacencia para disfrutar totalmente del momento.
Pues ya uno empieza a tener ganas de tocarse un poquito ¿eh?
Si en estos momentos, la mujer suelta el llanto no hay que preocuparse. es totalmente normal, pues sus emociones están siendo alteradas, y un efecto lógico de la tranquilidad, o el gran placer que siente pueden ser las lágrimas. Eso sí, es importante asegurarse de que lo está disfrutando, pues sólo así el masaje cumplirá su objetivo.
Esto al leerlo me alivió bastante, pues siempre creí que cuando me habían llorado en la cama era de lo mal que lo hacía y en realidad era por todo lo contrario.
También es posible, que ella tenga uno o varios orgasmos. En tal caso, se requiere que ella recupere el ritmo de la respiración, pero se puede continuar con el masaje si ella lo desea. Muchas mujeres desarrollan la capacidad multiorgásmica gracias a las prácticas tántricas.
Anda que no me van a agradecer vuestras mujeres este post...
Una vez que ella ya no desea más masaje, el hombre debe detenerse suavemente, y respetuosamente retirar su mano del yoni. Ahora es momento para disfrutar de las reminiscencias del masaje. Pueden abrazarse y descansar muy cerca. Esto unirá mucho a la pareja.
Ya, sí, se ha terminado pero... ¿¡y yo qué!?

¿Dónde giraba hace un año?

30 enero 2008

CONSENTIDO

Si para mí hay un síntoma claro de la inteligencia de las personas ese es el sentido del humor. No estoy diciendo que una persona con (para mí) más sentido del humor que otra sea más inteligente (que suele ser) sino más bien que en función del tipo de sentido del humor que tenemos conectamos mejor con unas personas que con otras y eso es debido a que intelectualmente estamos más cercanos a ese tipo de personas que a aquellas a las que no pillamos las gracias, no captan las nuestras o simplemente se ríen de más o de menos cosas, o de cosas diferentes que nosotros.
Si por ejemplo pienso en mi grupo de amigos, la mayoría de nosotros, desde siempre, hemos sido bastante cañeros, puyeros e incluso cabroncetes con el resto y muchas veces he pensado si esto es así porque llevamos muchos años juntos o si el ser así nos juntó, o sea, ¿fue la causa de que nos juntáramos o la consecuencia de estar juntos?
Al fin y al cabo, ¿qué es el sentido del humor? ¿Es la capacidad de reírse de uno mismo? ¿Reírse de los demás es tener sentido del humor? ¿Aceptamos por igual las bromas que hacemos que las que recibimos? ¿Hacer gracias en momentos inadecuados es tener sentido del humor o es ser un "graciosillo"? ¿Cuál es el límite que diferencia una broma de una putada? ¿Es el mismo límite para todo el mundo? ¿Permitimos el mismo límite a todas las personas? ¿Cómo y cuándo se desarrolla ese sentido del humor? ¿Porqué a mí no me hacen ni puta gracia los morancos (por poner un ejemplo) y a mucha gente Groucho Marx (por poner otro) no le encuentra gracioso? ¿La vergüenza está relacionada con el sentido del humor? ¿Una persona vergonzosa no tiene sentido del humor? ¿Si aumentara su sentido del humor se convertiría en menos vergonzosa? ¿Alguien desarrollo más su sentido del humor allí dónde giraba hace un año?

28 enero 2008

SINSENTIDO

Para alguien como yo, que el hablar es más un placer o un vicio (o ambas cosas) que un instrumento de comunicación o mi primera herramienta de trabajo, tener toda la mañana la boca anestesiada es algo así como así como tener a un niño en una habitación llena de dulces que le está prohibido probar. Pura impotencia.
Por transferencia intelectual y debido a la mutación que hoy sentido ha venido a mi cabeza una duda absurda recurrente en mi pasado. Imaginemos que un ser malvado, con poderes sobrenaturales, me secuestra y para mi liberación he de otorgarle uno de mis cinco sentidos, quedándome falto del que decida para el resto de mis días ¿Cuál le cedería?. Jamás lo he tenido claro, hay personas que viven su vida con una aparente normalidad sin tener el don de la vista. Sé que hay cosas bellas, como un cuerpo femenino, un paisaje o una película que son capaces de apreciarlas y disfrutarlas por medio de otros sentidos, pero ¿sería yo capaz, sabiendo lo que es, de vivir sin volver a recibir una mirada? Porque una mirada ni se escucha, ni se huele, ni se toca. Sin miradas no. Renuncio a renunciar a la ceguera.
Y si me faltara el oído y no pudiera volver a escuchar, por ejemplo , además un psicólogo no puede ser sordo ¿no? Decidido, tampoco sería el oído el sentido que desterraría de mi cuerpo.
Después pienso en el tacto e inmediatamente asociado al tacto aparece el sexo... ¡Ni de coña!
El gusto no me parece ser un sentido muy necesario, pero es pensar en deshacerme de él y venir a mi mente tubos de leche condensada, helados de dulce de leche, chuletones de buey ensangrentados,... e inmediatamente paso al olfato. Sé que el olfato es un sentido imprescindible para la supervivencia, cualquier día podría haber un incendio o una fuga de gas y no enterarme, pero a cambio me libraría de tener que detectar en la proximidad a quienes aún no descubrieron qué es un desodorante o las cacas de un bebé, pero resulta que son las dos y veinte y me está llegando un olorcito desde la cocina que... casi mejor me quedo prisionero del señor malvado ese para el resto de mi vida. Total mientras me deje hablar (y la anestesia está empezando a dejar de surtir efecto)...



¿Dónde giraba hace un año?

25 enero 2008

GUTI Y JUANJO


Hay etapas de tu vida que sin saber cómo, guardas en un rincón muy escondido de tu memoria, en un armario cerrado con una cerradura que sólo puede ser abierta sabiendo la contraseña de 17 cifras que, apuntada en un trozo de papel, decidiste tirar al fondo del mar del olvido. No son etapas repletas de continuos momentos lamentables o despreciables no, simplemente son periodos de tiempo que se alargan más de lo necesario y al finalizar te dejan para siempre un regusto amargo en el recuerdo del que prefieres huir apartándolos de tus reminiscencias.
Yo tengo dos de esas épocas que prefiero no rememorar y que tan sólo ocasionalmente aparecen en alguna de mis conversaciones, ya sean éstas internas o compartidas.
Una de esas épocas son mis 9 meses de mili.
La otra los más de tres años en los que tuve un bar de copas. Sé, y si hago un esfuerzo por recordar recuerdo, que esos 3 años (especialmente los dos primeros) estuvieron plagados de grandes momentos, de mucha diversión, de buenos ingresos económicos, de bastante sexo, de conocer mucha gente, de un cierto punto de locura,... aún así, intento olvidar, por activa y por pasiva aquellos tiempos, porque tengo la sensación de que me quitaron mucho más de lo que me dieron. Pero todo eso lo pienso hasta momentos como el de ayer, cuando dos de los camareros que me acompañaron en mis andanzas de esa época me llaman para tomar algo y, como sorpresa, me tienen preparado mi último regalo de reyes. Un regalo que me llega a lo más hondo del corazón. Simplemente es un jersey, muy bonito por cierto, pero es un jersey que a mí me dice mucho más de lo que me va a abrigar, me dice que sí quedaron algunas cosas buenas de todo aquello, al menos quedó el cariño y la amistad sincera de dos chavales de ahora 25 años, que periódicamente se acuerdan de mí y siempre me hacen sentir realmente querido y apreciado. Se llaman Marcos "Guti" y Juanjo y, cuando días como ayer me hacen recordar aquella experiencia, sólo les recuerdo a ellos riendo, cantando, bailando, ligando (bueno intentándolo, jeje) y sobre todo, ganándome la cena a los dardos.
Supongo que todas las épocas regulares tienen su lado bueno y supongo que casi todos los lados buenos tienen que ver con personas, con personas que te quieren y personas a las que quieres.
Juanjo y Guti, muchas gracias, no sólo por el jersey, sino por todo lo que compartimos juntos, todo lo que me ayudasteis por entonces y todo lo que me habéis demostrado desde aquellos días. Os quiero mucho amigos.

Ah y bueno, también recuerdo alguna cosa buena más, como a Anthony detrás de una barra sin parar de servir y de ligar... ¡¡Qué gran camarero se perdió la noche!!

¿Dónde giraba hace un año?

24 enero 2008

¡QUÉ CIERRES EL MICRO COÑO!

Escuchad bien, posiblemente sea la publicidad más divertida que he visto en mi vida...



Como todos podéis comprender este vídeo no es más es una excusa para no escribir nada pues no me apetece, al fin y al cabo es una práctica habitual el maravilloso mundo de los blogs. ¿Voy aprendiendo eh?

P.D: Eurosport ha debido censurar a Youtube el vídeo colgado y por eso no puede verse. Pa una vez que quiero librarme de escribir...

¿Dónde giraba hace un año?

23 enero 2008

DENTRO DE UNOS AÑOS...

23 de Enero de 2029


Diego: ¡Ey Ariel!

Ariel: ¡Eh Diego! No te había visto.

Diego: ¿Cómo va todo?

Ariel: Bien, vengo de casa de mi tío F.A.

Diego: Jo, hace mucho que no le veo, ¿cómo le va?

Ariel: Bien, siempre maquinando cosas nuevas por hacer, ya le conoces. Me cuenta hoy que si va a dejar su trabajo porque tiene una idea nueva con la que por fin, en 2 años dejar de trabajar para siempre.

Diego: Ya. Como mi padre, que ahora, a su edad, me dice que se ha planteado, por fin, terminar una maratón. Más vale que estuvieran más tranquilos que están mayores ya.

Ariel: Además es que son un poco pesados. Hoy me ha estado poniendo CD's para que escuchara lo buena que dice él que era la música cuando era joven.

Diego: Todos los viejos son iguales, siempre lo de su época es mejor.

Ariel: Tiene una estantería entera llena de Cd's y otra de dvd's y de una cosa que se llaman cintas de vídeo. ¿Cómo pueden aún guardar eso con lo que ocupan? Si todo eso nosotros lo llevamos dentro de nuestro chip cerebral. Yo me acuerdo cuando era pequeño que me ponían dvd's y bueno, tienen su gracia cuando los ves, pero vamos, que ni comparación con td3's. Dónde esté una peli tridimensional que se quiten esas reliquias.

Diego: A mí también me ponían dvd's.Me acuerdo que los primeros eran de dibujos. ¿Te acuerdas? El Pocoyo, Caillou,...

Ariel: Eso sí que eran dibujos y no las chorradas que hacen ahora para los niños. Lo único que tienen de bueno es que interactúan con ellos y les corrigen, pero como dibujos son malísimos.

Diego: Por cierto, ¿sigues jugando al tenis?

Ariel: No, lo he dejado un poco, estaba cansado ya de que mi tío me estuviera diciendo que si Nadal hacía esto o hacía lo otro. Son pesados hasta con eso, para ellos como los deportistas de entonces no hay ninguno ahora, me gustaría ver al Nadal ese jugando con las raquetas de ahora o al ritmo que se juega ahora a ver qué hacía. O a Messi, que mi padre está todo el día diciendo que si es el mejor jugador de la historia. Me gustaría ver si se marchaba de algún defensa ahora. Que sí, que le recuerdo de pequeño y era bueno, pero es que antes no se defendía como ahora.

Diego: Ya, mi padre es igual, que si no entreno como debería, que si antes se sacrificaban más, que si ahora el deporte no es lo primero y para ellos sí lo era... Me hubiera gustado verles de jóvenes a ver qué hacían. Yo he llegado a coger manía al atletismo de lo pesado que ha sido mi padre con ello. ¡Si a mí lo que me gusta es el golf! Pero nada, como para él es un rollo...

Ariel: Bueno Diego tío, que me acaba de sonar la alarma interna para avisarme que llego tarde a clase. Si quieres quedamos la semana que viene y te llevo a un sitio que preparan unos zumos de pizza buenísimos.

Diego: Vale, espera que lo memorizo... ¡Ya! Pues nos vemos la semana que viene, da recuerdos a tu tío.

Ariel: De tu parte y dile a tu padre que no está ya para correr nada...

Diego: Jajaja, se lo digo. Ciao.

Ariel: Adiós.

¿Dónde giraba hace un año?

21 enero 2008

¿ME CORTAS EL PELO?

Vengo de cortarme el pelo, esta mañana ya me he cansado de mis rabijas y he decidido eliminarlas. La verdad es que no tenía ni idea de dónde ir para que me pelaran, así que en la primera peluquería que he encontrado abierta he entrado. Sentada al lado de la puerta había una mujer sexagenaria de pelo canoso y mecha moradas leyendo una revista. Me mira de reojo al entrar. Al fondo, barriendo, la peluquera. Rubia, con coleta, ojos verdes, mediana estatura, atractiva,rondando la treintena y con una camisa negra de cuello chino con la marca de una conocida marca de estética estampada en vertical a la altura del pecho.

- ¿Me cortas el pelo?
- Sí claro. Deja la cazadora ahí y siéntate.


Miro a la mujer mayor que estudia el Hola cómo preguntando con la mirada si no está ella antes.

-No no, ya hemos terminado. Siéntate que te lavo la cabeza.

Mientras un relajante masaje en mi cuero cabelludo hace que casi me duerma escucho como un hombre de edad avanzada viene a buscar a la mujer que cotilleaba la revista.

-¿Ya estás?
- Sí. ¿Qué tal me ves?
- Muy moderna. Vamos.

La chica que mesa con champú mi pelo se ríe. Escucho abrir la puerta y despedirse a la anciana pareja.
El disfrute del lavado se termina y me hace sentar en una silla frente a un espejo. Es una silla normal, muy cómoda y con base giratoria, pero no de aquellas de estilo tortuario de las peluquerías de hace años.
Cuando comienza su trabajo entra otra chica, más o menos de mi edad, morena y también atractiva. Dice "hola" y se dirige a un cuarto a mi espalda que yo veo gracias al espejo. Sin cerrar la puerta por completo comienza a quitarse la camisa que lleva para ponerse su uniforme. No se da cuenta (o sí) de que la veo a través del espejo. Tiene unos senos pequeños y muy firmes y parece que esta mañana decidió no vestirlos con un sujetador. Coge una camisa negra con la misma marca en el mismo lugar que la que lleva quien intenta ponerme guapo y se la pone. Es entonces cuando no doy crédito a lo que veo. Sin abrochársela sale del cuarto y se dirige hacia dónde a mí me rapan y comienza a besar, desde atrás, el cuello y la nuca de la rubia mientras soba sus pechos por encima de la ropa. Yo prefiero callar y no pestañear. Entonces giran la silla y me ponen frente a ellas, los pechos desnudos de la morena se me están ofreciendo a un lado mientras la rubia se arrodilla y comienza a desabrocharme el pantalón...

- ¿Está bien así?

Abro los ojos, me miro en el espejo y respondo.

- Sí sí, muy bien.

Y así, mientras me sigue inquisitando acerca de cómo quiero las patillas y su compañera, la morena, comienza a lavar la cabeza a otra mujer que no he escuchado entrar, yo decido que tengo que dejar de ver tantas películas porno...

¿Dónde giraba hace un año?

19 enero 2008

HUMILDAD

Periodista: Después de lo sucedido tras el partido contra el Mallorca, ¿se considera una persona humilde?
Schuster: Sí, bastante, por eso me he hecho tan grande.

Reconocer que uno es grande es, sin dudar, un gran acto de humildad.

¿Dónde giraba hace un año?

16 enero 2008

BUSCANDO CURRO

He de reconocer que me encantan los dos trabajos que de manera paralela desarrollo y considero una suerte que me paguen (y muy bien), por hacer algo con lo que disfruto realmente. Aún así, tienen algo negativo los dos y es que hoy puedo decir que tengo trabajo pero no puedo decir si trabajaré mañana. En realidad esa inquietud nunca me ha molestado, pero claro, tan poco es la situación más cómoda del mundo. Así, desde hace mucho tiempo, me planteo en qué podría trabajar y en qué no en el caso de no hacer lo que hago. Intentaré hacer un pequeño repaso...
Para empezar están esos trabajos que creo que me encantaría hacer, incluso sin cobrar, pero que me temo que nadie me va a dar ninguna oportunidad para realizarme. Por ejemplo: Director de cine, tenista profesional, fotógrafo de playboy, astronauta, publicista, trilero, guionista de series de televisión o mago.

También están las cosas en las que no me gustaría nada de nada trabajar:
Cajero de una autopista. 8 horas haciendo nada y sin poder distraerte, porque por no poder no puedes ni hablar con los clientes.
Cirujano. Me temo que no podría soportar tanta sangre día a día.
Dependiente de una reprografía. ¿Es que no se quedan ciegos con tanto flash?
Funcionario de lo que sea. Saber que durante toda tu vida siempre harás lo mismo y que para ascender has de hacer más exámenes... ¡Qué agobio!
Guía turístico. Es que todos los días ver lo mismo y contar la misma historia parece un poco rollo.
Conductor de tren. ¿Qué demonios hace un conductor de tren si no tienen ni volante?
Abogado. Me sentiría fatal al cobrar 500 euros a alguien por hacer un corta y pega de un documento antiguo y llevar el nuevo documento a otro lugar llamado juzgado.
Gestor. Lo mismo que el anterior, pero cobrando 200 euros y haciendo colas en las ventanillas de las administraciones públicas, así que casi peor.

Y para terminar, aquello en lo que sí me gustaría currar pero me temo que no podría:
Dependiente de una tienda de lencería femenina. Me distraería demasiado con alguna de las clientes o mirando entre las rendijas de los probadores...
Pintor. Me encantaría exponer en una galería de arte, pero me temo que tendría que ser en una especializada en obras abstractas, pues mis cuadros serían abstractos incluso para mí.
Dependiente de una sección de dvd's. Me lo pasaría bomba pero me acabarían echando porque no permitiría que la gente pagara por llevarse películas de Jackie Chan o el pack de los mejores títulos de Esteso y Pajares. Cuestiones éticas y estéticas.
Boy. Me temo que no daría la talla...
Locutor deportivo. Me vería incapaz de cantar un gol del mandril.
Cantante de una banda de rock.Pero creo que sólo Ariel asistiría a alguno de mis conciertos:




¿Dónde giraba hace un año?

15 enero 2008

EL HOMBRE DE LA SONRISA PERMANENTE, LA VOZ SILENCIOSA Y LOS OÍDOS VACÍOS DE PALABRAS

Ayer me crucé por la calle con una persona que no conozco en persona pero que llevo viendo a menudo desde hace al menos 15 años, muchos de mis amigos que por aquí pasan seguro le recuerdan. Es un hombre que será pocos años mayor que yo, pelo algo rizado, ahora parcialmente canoso, cara de buena persona y una expresión siempre risueña característica de él. A pesar de su aspecto aparentemente normal no es alguien que a mi círculo de amigos (y supongo que a mucha gente de Valladolid) le pase desapercibido. Y si no lo es no es por su apariencia física, repito bastante común, sino porque desde que le conozco (de vista) siempre siempre siempre le he visto solo. Las primeras veces que nos llamó la atención fue cuando, siendo unos críos, le veíamos en los bares de copas por la noche solo. No hablaba con nadie pero siempre sonreía. Le veíamos a lo largo de la noche en varios bares y discotecas, un fin de semana sí y otro también. Siempre con una copa (o lo que fuera) en la mano, siempre solo y sin hablar nunca con nadie. Y siempre risueño. Nosotros, en nuestra estúpida crueldad, decíamos que si sería maricón (como si los maricones fueran solos por ahí) y entre nosotros hacíamos burlas hacia su persona. Días, meses o años después, no lo recuerdo, alguien, no sé quién, nos dijo que era sordomudo. No es algo que tenga más o menos importancia, pero tampoco es algo que jamás haya comprobado, porque lo curioso de él, aún repitiéndome, es que siempre está solo. Al principio esa soledad era objeto de mofa por mi yo más ignorante y despreciable y por parte de mis amigos, pero con el paso del tiempo, cada vez que le veo me apena. No entiendo como alguien puede pasarse tanta parte de su vida sin contacto con los demás. Jamás entendí, y alguna vez recuerdo haberlo hablado con Anthony, como alguien puede salir solo por la noche, yo sería incapaz de hacerlo un sólo día y él lo hacía cada noche. No sé si el contacto visual le sacia de socialidad. No si realmente es sordomudo y por eso no habla en los bares con nadie, (aunque tampoco escucharía la música y a veces bailaba). No sé qué sentimientos tendrá por dentro, si es feliz así o sufre por falta de comunicación, si realmente tiene gente cerca y yo nunca lo he visto o si siempre está solo, pero he de reconocer que desde hace mucho tiempo, desde que dejé (en ese sentido) de ser un subnormal desalmado, cada vez que le veo se genera en mi interior una angustia y una pena que me cuesta un rato liberar. Ayer le vi, solo y risueño, como siempre y pensé "ya que nunca me he atrevido ni creo que me atreva a decirle nada, al menos voy a dedicarle un post que nunca leerá".
Y este es mi pequeño homenaje a alguien que jamás necesitó de una sola palabra para captar mi atención. Gran virtud ¿no?

¿Dónde giraba hace un año?

14 enero 2008

LAS EDADES DEL HOMBRE (a petición, no por gusto)

Entrar al trapo y aceptar un reto como éste supone un esfuerzo notable de autocrítica, aún así las intentaré, a ver que va saliendo...
Yo de crío no era de esos chicos que pensaba que hacerse mayor sería una putada (cosa que sí creo ahora), no había llegado a la veintena y estaba convencido de que la mejor edad de un hombre sería entre 30 y 35, pensaba que era una edad en la que aún te mantendrías joven físicamente y a eso le añadirías mucha experiencia, un trabajo estable y bien remunerado, un chalet con piscina y pista de tenis en las afueras, dos retoños con los que salir a jugar cada mañana de domingo y tener completamente olvidadas las noches de sábado,... Pero el caso es que en pocos meses llegaré al límite de ese rengo de edad y ná de ná.
De adolescente, hasta que comienzas la universidad, la aspiración máxima que tienes al salir es "comerte a una niña", es genial tocar dos tetillas, que te metan mano bajo la bragueta o, como no, echar un polvo, pero no te lo planteas como objetivos, con meter el morrilo y ser correspondido te dabas por satisfecho (recordar que nosotros caemos con féminas de dos años menos). Si encima caías en gracia de alguna espabilada... Pero como eso no solía darse, las faenas las terminabas solo y en casa... eso sí, ¡dos veces!
A los 34 sólo cambia una cosa, y es que el objetivo sí es encontrar calor corporal ajeno, pero la cosa suele terminar de la misma forma, solo y en casa, eso sí, al día siguiente, porque esa noche llegas tan cansado a casa que de lo único que tienes ganas es de dormir.
A partir de los 18 ó 19 y hasta los 22 más o menos, debido a que los granos han ido desapareciendo y a que las chicas de entre 16 y 19 tienen necesidades distintas que las de 14, los triunfos comienzan a multiplicarse y poco a poco te vuelves más ambicioso y comienzas a plantearte follarte a ¡¡una madurita de 24!! Y un día, sin saber cómo , pasa. Es entonces cuando te das cuenta que un polvo de 5 minutos no es un polvazo para ella y que 6 de cinco minutos son mucho peores que uno de media hora. Ahí comienzas e entender el porqué siempre buscan tíos mayores. Ese es el día en el que realmente maduras, el día en que comprendes que hay que usar más partes del cuerpo que la entrepierna para satisfacer a una mujer y que quien conduce el carro nunca eres tú sino siempre ella y que para ello has de fomentar y entrenar los 5 sentidos y no sólo el del tacto, pues el del gusto es muy agradecido, el del oído es fundamental para escuchar y atender a sus sugerencias y el de la vista te proporciona placeres inigualables en forma de muecas de placer. ¿Y el del olfato? Ah, el del olfato es imprescindible como señal de "prohibido pasar".
A partir de ese día y durante unos años, hasta los 27 más o menos, te dedicas a aprender.
No tienes prisa en exceso y si te lías con alguna pero no te la tiras no te importa demasiado, tu ego se ve reforzado con el triunfo de gustar y, de vez en cuando, te sueltas con alguna faena memorable, mezclando tu momento de esplendor físico con las lecciones recién aprendidas. Así, poco a poco, vas cogiendo confianza y con los elogios ocasionalmente recibidos cada vez te sientes más seguro. Es entonces, alrededor de la treintena, cuando despliegas todo tu repertorio sostenido aún con tu estado de forma, con tus pectorales reluciendo, tus abdominales en la superficie, el pelo recubriendo tu cabeza y sin fijarte en ningún anuncio de cremas antiedad. Eso sí, ya en esa etapa, liarte con una chica y no terminar entre sus piernas lo contabilizas más como un fracaso que como un triunfo. Para mí también es esa la mejor edad por la que pasamos los hombres, los 30, más menos dos (osea, unos pocos años más que la mejor de las mujeres).

Pero todo en la vida termina, los pectorales poco a poco se convierten en tetas, las abdominales se vuelven tímidas y deciden esconderse bajo la barriga, el pelo comienza a abandonarte o enblanquecerse y la gravedad también commienza a jugar con nosotros, y así, si no te cuidas intencionadamente, es a partir de la que llaman la edad de cristo cuando has de comenzar a tirar de lo de "sabe más el diablo por viejo que por diablo", pero más bien como excusa ante tu falta de ritmo que como una firme creencia...
Entonces es cuando me paro y me recuerdo imaginándome a los 20 años con 34 y ni el trabajo estable, ni los niños, ni el chalet, ni mantenerse joven, ni nada de lo que había imaginado está presente. Pero al menos me queda el consuelo de que una cosa sí tiene remedio antes de los 35 y es que a partir de mañana me esperan tres sesiones semanales de piscina y aparatos y dos de tenis. Y si encima siempre has sido un poco diablo...
Eso sí, la edad del primer gatillazo aún no ha llegado (salvo que alguna recuerde lo contrario), espero que la jodía tarde en llegar.

¿Dónde giraba hace un año?

08 enero 2008

LAS EDADES DE LA MUJER

Recuerdo cuando estaba en 1º de BUP y veía a las chicas de COU como tías muy mayores, muy hechas, muy mujeres, muy inaccesibles para mí (aunque sólo esto último era cierto). En realidad sólo eran chavalitas de 17 años y a mí me encantaban (bueno, no todas, claro está) pero ni me planteaba tener algo con ellas, no me gustaban en ese sentido, era algo más mitológico que real. Cuando te empiezan a gustar las chicas, con 13 ó 14 años, las que más te gustan son las de tu edad y las de un o dos años menores y eso es algo que yo nunca he superado. Crecían las cifras en mi DNI y siempre me atraían niñas menores que yo. Con 20 las de 17, con 22 las de 19 (y las de 18 y las de 17) y así sucesivamente. Y claro, a medida que pasan los años amplías el arco de edad de las chicas con potencial para gustarte. A pesar de que con 22 ó 23 ó 24 años cometí el atropello de liarme con una mujer muuuucho mayor que yo (eso sí, sexo esporádico, nada serio, aunque sí varias veces) a mí siempre me han atraído las chicas menores que yo y a fecha de hoy, entre tanta variedad de edades, a veces me planteo cual es la mejor edad para una mujer, desde mi punto de vista, desde dónde gira mi mundo. Vamos a ver...
Con 17 ó 18 están estupendísimas. Para mirar. Te deleitas en cómo las queda un minifalda y con qué gracia la llevan y piensas, "quién pillara esas piernas", pero en realidad, a no ser de alguna Lolita demasiado espabilada y con capacidad más que sobrada para ponerte en un brete, no logran encontrar el punto exacto para excitarte.
Las de mi edad, 34, 35 ó 33 sí saben cómo ponerte a tono, el problema es que cuando te pones con ellas en acción, salvo en alguna honrosa excepción, empiezas a comprender qué era exactamente y cuáles son los efectos prácticos de eso que tantas veces te repetían en clase de física y que llamaban gravedad. Y claro, puestos a elegir entre el recreo y la física...
Entre 19 y 22 tienen una edad peligrosa, han probado lo que es el sexo. Y les gusta. Les gusta mucho, pero que mucho mucho, pero más como una carrera en la que nunca sabes dónde está el final y claro, cuando empiezas la prueba sales con muchas ganas porque además es un gran premio, pero cuando llevas horas compitiendo y no ves cerca la meta acabas cansándote. Además no aprecian los ratos que llevan de una prueba del circuito a otra, esos en los que hablas de cualquier cosa tumbado con los pies en la almohada y tu cabeza a sus pies y que siempre terminan con tu lengua recorriendo sus piernas, hasta que éstas terminan...
Por ejemplo, las de 29, 30, 31 y 32 sí aprecian esos momentos. Muchas de ellas se mantienen en forman y además valoran lo que es que se centren en ellas durante muuuucho tiempo. Lo valoran tanto que se olvidan de ti. Es la edad más egoísta, pues saben que aún están en disposición de alcanzar lo que se propongan pero se han cansado de que 4 cabrones hagan con ellas lo que quieran. Eso sí, cuando cumplen algún año más, la gravedad (mirar más arriba) les hace recordar que como no den, poco o nada recibirán.
Luego están las más peligrosas con mucho. Las que están entre los 23 y los 25. Han acabado su carrera. Tienen sus primeros ingresos económicos. Están buenas y lo saben. Pero se creen que lo saben todo. En realidad no son difíciles de encatusar, basta con hacerlas creer que son el centro del universo, pero te acaban desquiciando intentandote hacer creer que enseñaron a sus madres a hacer hijos. Cuidadín con estas, cuando te quieres dar cuenta estás atrapado y es muy difícil salir.
Y ya sólo nos quedan las que andan entre 26 y 28 años. Esa es, para mí, la mejor edad de una mujer. Están guapas. Visten bien y variado. Se maquillan lo justo. No es obligado que acudan a un gimnasio. Están dispuestas a aprender de todo pero ya te pueden enseñar algo. Se han llevado las ostias justas como para actuar con prudencia. Y las va la marcha...

En fin, que me temo que debo ir abriendo el paraguas para el aguacero que me va a caer, pero como siempre digo "la que se de por aludida, que piense porqué es..."
Ah, se me olvidaba, algun@ se preguntará "¿Y las de más de 35?". Las de más de 35... dentro de unos años os lo digo.

YOGURES A MEDIAS

¿Porqué echan tan poco azúcar a los "yogures azucarados"? ¿Quién demonios se conforma y no echa más?

¿Dónde giraba hace un año?

07 enero 2008

PESTAÑEA Y YA VERÁS...

Les suelo decir a mis chavales cuando empiezan los ciclos de entrenamiento algo que debería repetirme más a menudo a mí mismo, "pestañeas dos segundos (y les hago el gesto marcado de cerrar los ojos y abrirlos) y ya estás compitiendo de nuevo", para figurarles lo rápido que pasa el tiempo. También les digo cuando comienza un ciclo (y cuando termina) que lo bueno (o lo malo) del deporte, es que tiene revanchas continuas y que no te da mucho tiempo ni para disfrutar las victorias ni para hundirte en los fracasos, siempre hay una revancha pendiente y un comenzar otra vez, si no de cero, sí desde muy poco. También debería aplicármelo yo esto para el día a día de la vida.
Y el momento en el que más claras veo ambas cosas, la del pestañeo y la de las revanchas, siempre es el 7 de enero, el día en que oficialmente las navidades has terminado y parece que el mundo comienza de nuevo. Ese día en que parecen tan lejanas las venideras y en el que te lamentas de tener que estar todo un año sin volver a comer roscón de reyes. Ese día en que recuerdas los días previos a que comenzaran asustado por los días por venir y la de kilos (de peso, que no de dinero) que vendrían con ellos. Ese día en que te piensas comiéndote la olla por saber qué regalo hacer a éste y cuál a aquél. Ese día en que recuerdas que las risas que te acompañaron y las añoranzas que te invadieron fueron multiplicadas por 10 por el factor navideño. Ese día en que decides descambiar todo lo que no te gustó y te encasquetaron bajo un envoltorio. Ese día, hoy, en que comienzan las "revanchas" de lo que el año anterior no te dio y debes dejar ya aparcados (aunque en el recuerdo) las éxitos que tuviste. Ese día, hoy, en el que si pestañeas, es de nuevo 22 de diciembre, pero del año que apenas ha comenzado...



¿Dónde giraba hace un año?

05 enero 2008

¡¡ASÍ NO!!

El último post de Martillo Epistolar consigue que me salga de mis casillas y escriba hoy cuando no pensaba hacerlo. No sé si me apena o si me crispa la gente que no valora la noche y día de Reyes cómo se merecen. Alguien como yo, para el que la la noche que nos lleva del 5 al 6 de enero es la noche más mágica del año, no puede entender cómo la gente se puede dar los regalos, por ejemplo, el 4 de enero. ¿Qué demonios de día es el 4 de enero para regalar nada? Osea que aprovechan la excusa de que el 6 hay que regalar y lo adelantan unos días a un día intrascendente. Joder ¿tan impacientes son? O ¿tan poca ilusión tienen?
Tampoco me gusta la gente que sale la noche de reyes hasta las mil y después se levanta a las 3 de la tarde. ¡Coño, que tienes todo el año para salir, no jodas esa mañana!
Y ya no te quiero contar los que no regalan nada, serán muermos.
Luego están los que si regalan pero... deciden lo que van a regalar el día 5, por la tarde, en El Corte Inglés. Y encima se molestan si lo que han regalado no gusta. ¡Cómo va a gustar! ¡Si has comprado eso y no otra cosa porque ya cerraban!
Y para terminar, los que dicen, "cariño no te he regalado nada, pero el día 8 vamos a las rebajas y te compras lo que quieras" ¡Qué te den! respondería yo.
En fin, que me desilusiona y apena ver cuánta gente no tiene ilusión por una noche tan especial y tan mágica y no se duerme con la inquietud de saber qué les traerán los Reyes y si lo que pidió para los demás gustará o no.

¿Dónde giraba hace un año?

03 enero 2008

¡QUE LOS REYES NO EXISTEN!

Recuerdo el día en que dejé de creer en los Reyes Magos a cambio de fortalecer mi autoestima, fue el mismo momento en que dejó de gustarme el baloncesto. Fue durante una semana de enero de hace muchos años...
Durante toda la tarde del 5 de enero había estado recorriendo mi ciudad de la mano de mis padres, pasando frío y viendo una cabalgata en la que unos impostores se hacían pasar por los verdaderos magos de oriente. La gente les aclamaba a su paso y a cambio recibían caramelos. Yo sabía que esos no eran los verdaderos reyes magos por dos razones, en primer lugar porque el negro me sonaba de algo y en segundo lugar, pero la prueba más evidente, era porque los verdaderos no tirarían así, tan de mala leche, los caramelos a los niños, que a una niña que estaba a mi lado la dieron con uno en la cabeza y no dejó de llorar ya la pobre en todo el resto de la cabalgata. Los reales bajarían a dárnoslos en la mano. Después ya nos fuimos a casa, mis padres querían que me fuera pronto a la cama y me daban excusas tontas como que si venían los reyes y me encontraban levantado o despierto no me dejarían nada. Y yo pensaba, "cómo van a venir tan pronto si antes tienen que pasar por miles de casas, qué pasa, ¿que va a ser la nuestra la primera?" A mí me daba la sensación de que los que tenían sueño eran ellos, "¡pues si tienen sueño que se vayan ellos a la cama!" pensé. Pero el caso es que ante la posibilidad de que no me dejaran nada preferí no jugármela e irme a dormir, había intentado ser bueno durante todo el año (especialmente durante los últimos días) y no era plan ahora de fastidiarla por una bobada. Me quedé dormido muy rápido, pero a media noche escuché unos ruidos muy raros. Mis padres siempre dejaban abierta la puerta de mi habitación para que no tuviera miedo, y por el pasillo vi unas sombras de personas que iban y venían cargadas de cosas. "¡Los reyes Magos!" pensé, pero ante el miedo de que pudieran ver que les veía y se llevaran lo que me habían traído, me tapé la cabeza con las sábanas y me volví a dormir.
Horas después ya me desperté y corrí raudo al cuarto de estar, donde la noche anterior había dejado mis zapatos, para comprobar cuáles eran mis regalos. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que ¡no ne habían traído nada! Y no sólo eso, no sólo no me habían dejado nada sino que se habían llevado todo lo del salón. Rompí a llorar y me dirigí a la habitación de mis padres que aún dormían.


- Mamá, ¿he sido muy malo este año?
- No hijo, ¿porqué dices eso?
- Porque no me han traído nada los Reyes.
- ¿Cómo que no? Si te han traído muchas cosas.
- No mami y he debido ser tan malo que además se han llevado todo.
- ¿Qué dices?

Al oírme se levantaron los dos de la cama y corrieron al salón. Se quedaron más asustados que yo mismo.


- ¡Nos han robado! - gritó mi madre.
- ¿Nos han robado porque he sido malo? - le pregunté yo.
- No hijo, tú has sido muy bueno. Nos han robado unos señores malos. Pero tú has sido muy bueno - me contestó acurrucándome contra ella.

Y yo, aunque desilusionado, me quedé más tranquilo. Sólo que desde ese día ya no quería saber más de los Reyes Magos, que eran unos señores malos que nos habían robado.

A los tres días, para compensarme del disgusto, mi padre me llevó a ver un partido de baloncesto, yo iba supercontento y ya casi se me había olvidado todo lo de la mañana del día de reyes. Me lo estaba pasando en grande a pesar de que el equipo de mi ciudad perdía por 5 puntos. Al ver que perdíamos el entrenador decidió hacer un cambio. Y entonces, cuando estaba a punto de saltar a la pista le reconocí...

- ¡¡Mira papá, ese que sale ahora, el negro, ese es Batalsar, el que nos ha robado!!
- Que no hijo, que ese es Nate Davis.
- ¡Que no papá, que ese es Baltasar, el que nos ha robado, que le vi en la cabalgata!



Desde entonces no me creo mucho la milonga de los Reyes Magos, y no deberíais creerosla vosotros tampoco, porque en realidad no existen, sólo son jugadores de baloncesto que como ganan menos que los de fútbol esa noche se dedican a robar las casas de la personas que creemos que tenemos que estar dormidas para que nos dejen algo.
Y que quede una cosa muy clara, que yo soy más bueno...

02 enero 2008

UNA MORENA Y UNA RUBIA...

Las pulseras de colores fosforescentes cubrían nuestras muñecas, los flequillos tapaban nuestras frentes repletas de granos, las chapas de Snoopy y los pins con cualquier motivo adornaban las cazadoras vaqueras y las carpetas de las niñas estaban copadas de fotos de Tom Cruise, Rob Love, Hombres G, Europe... ¿Y las nuestras? ¿Y las carpetas de los chicos? Nuestros archivadores de apuntes eran el centro de una pura rivalidad, tenías que decantarte por un bando o por el otro, normalmente simpatizabas con el rival, pero tenías que decantarte. No eran el Madrid y el Barça el objeto de la disputa no, era algo mucho más interesante para nuestra adolescencia, eran una rubia y una morena por quien tenías que pujar. Recuerdo que había postales de las dos señoritas y que coleccionarlas e intercambiarlas era todo un ritual y recuerdo como nuestras primeras experiencias onanistas las tenían a ellas como musas.
Yo era de la rubia (como siempre con las rubias) y la morena no me ponía mucho, pero a día de hoy las miro a las dos y pienso ¡cómo distorsionan nuestra percepción las hormonas!

LA RUBIA


Y LA MORENA (¿Quién no recuerda esa nochevieja y a sus padres y abuelos cayéndoseles la baba?)



Lo que no recordaba es que nos las enseñara dos veces en la misma noche...



¿Dónde giraba hace un año?