18 septiembre 2008

UNA BATALLA DESEQUILIBRADA

Estados febriles para una dura batalla,
retortijones punzantes en el alma del guerrero.
Y el adversario dispuesto.
Lodos de apatía ante el ataque inminente,
armas descargadas para repeler decepciones.
Y el adversario acechante.
Parches en los ojos a la hora de disparar,
un cuerpo lleno de heridas a punto de apalear.
Y el adversario listo para atacar.
Puesta en pie, un paso al frente,
manos vacías, voces valientes,
ira, rabia y mala ostia
provocando un estallido.
Y el adversario... rendido.