Empecemos por llamar a las cosas por su nombre. Ir a Ikea es un auténtico coñazo.
Y ahora digamos otra gran verdad, a las mujeres les encanta.
Los hombres, de vez en cuando, nos portamos mal. Y claro, todo en esta vida tiene su castigo. Y uno de los peores castigos que le puede caer a uno es "tener que" ir a Ikea.
Normalmente vamos engañados y bajo promesas que sabemos que no se van a cumplir "Es que necesitamos una estantería nueva" (no, no, la necesitas tú, no pluralices), "esos marcos sólo los tienen allí" (que no te lo crees ni tú, lo que pasa es que "esos marcos" no los buscas en otro sitio) o la peor de todas, la menos creíble con diferencia: "Si sólo quiero comprar la estantería y el marco, estamos poco tiempo y nos vamos" (amos no me jodas, que eso no me lo creo, que para lo que me ahorro en "sólo" comprar eso me lo gasto en gasolina en ir).
El caso es que, como un gilipollas, accedes a ir.
Nada más llegar te provisionan de un lapiz y una hoja para que hagas el listado de lo que te vas a llevar, y ahí ya empiezas a pensar que vas a estar ahí dentro mucho más tiempo de la hora y media pactada. Y por supuesto que te vas a gastar mucho más de lo presupuestado.
Y como un rebaño bien dirigido te "obligan" a circular por un pasillo del que es imposible escapar de nada de lo que tienen (y mira que tienen cosas).
Empiezas positivo, animoso y participativo e incluso opinas sobre lo primero que hay expuesto. Cosas de la inexperiencia.
Lo primero que hay, nada más entrar, son las estanterías y piensas: "joder que chorra acabo de tener, elige la estantería ya y nos podemos ir". Pobre iluso. En el hipotético caso de que con eso bastara, sólo en la elección de las baldas (que la puta estantería no es más que eso, baldas unidas) ya habrías perdido una hora de tu vida en ese infierno. Pero no, por supuesto que no basta con eso.
Cuando el mueble está elegido (¡por fin!), sigues avanzando por el corredor de la muerte, tú todo lo rápido que puedes y ella todo lo lenta que es capaz.
Llegamos a la zona de cocinas y la cocina la tenemos más que amueblada así que para ti esa es "zona de paso". Pues para ella no, ella tiene que mirar ¡cada cocina! "¡cómo me gustaría tener esa cocina!" "Pero mujer, ¡si esa cocina no entraría ni en nuestra casa entera!" Y claro, eres un insensible que no la dejas "soñar". Que con cocinas grandes no se sueña nena.
El caso es que el ejemplo de la zona de las cocinas es aplicable a todas las secciones del hipermercado. Así que a las 3 horas de estar allí dentro decides sentarte en alguno de los millones de sillones que ahí expuestos (que algo bueno tenía que tener) esperando que en cualquier momento ella desfallezca. Pero no, ese día ha desayunado "revital" y tiene aguante para los Ikeas que el eches.
Sin saber cómo, has terminado con la zona de "Exposición", lo has logrado, ¡has llegado al final y sigues vivo! Jajajajajajaja (con sonido de malo malísimo) ¡Aún queda lo peor!
Bajas por una escaleritas y... ahí lo tienes, ¡el mismo infierno! Cientos de miles de millones de productos para la casa. Y el carro que empieza a llenarse (que por cierto, ¿de dónde ha salido el carro si a la entrada no lo cogimos?). "¿No decías que sólo querías la estantería y el marco? ¡Pues aún no hemos cogido el dichoso portafotos y en este carro no entra nada más!" "Cariño, es que ya que estamos aquí... ¿Tú no quieres nada?" Mecagüentoloquesemenea, encima de recochineo...
El caso es que por fin pagáis (mucho más de lo que pensabas) y lo llevas al coche. Y ay amigos, hay que meterlo en el coche. Porque "la estantería y el marco" se han convertido, por arte de magia, en mesa de ordenador, silla, lámparas, toallas, boles, vasos, cuchillos, perchas, edredones, sábanas,..., estantería y marco. Y claro, tú no te habías dado cuenta de pedir hora al camión de mudanzas.
Cuando, tras desmontar los asientos del coche, la bandeja del maletero y casi hasta la ruedas para meter y llevar todo lo comprado (que casi no entras ni tú en el coche) piensas que por fin tu penitencia está a punto de terminar. Sólo queda conducir y subirlo a casa. ¡Lo llevas claro! Tu viaje a Ikea tan sólo es una minúscula parte del castigo que, no sabes bien porqué, has de cumplir, pues aún queda lo peor ¡Montar la puta estantería!
Así que os voy a dejar que yo no soy el tío más hábil del mundo y me da que esa tarea sí que me va a llevar tiempo.
Por cierto, creo que ya tengo regalo para el próximo cumpleaños de Nelly (y cedo gustoso la idea a los varones que me leen, para que luego no digan que no somos detallistas y románticos), la voy a regalar dos días de estancia (pero no con todos los gastos pagados) en Ikea. Y de paso que se lleve a su madre y a la mía, para que sean felices y así estar yo un par de días tranquilito.
Eso sí, que no traigan nada que haya que montar...
29 abril 2009
UN DÍA EN IKEA
27 abril 2009
RECONFORTANTEMENTE AISLADOS
Hace un par de meses di mi particular versión de la intimidad, que creo yo, ha de tener una persona en relación a su pareja. De esa parte de individualidad que cada persona ha de tener dentro de su relación para que ésta sea lo más sana posible.
Extrapolando de una manera extraña, más o menos, tengo la misma idea de esa parte de intimidad que una pareja ha de tener respecto al resto del mundo.
Siempre me han llamado la atención esas parejas que siempre que salen, o se van de vacaciones, o hacen excursiones, o cenas, o... lo que sea, pero repito, siempre, lo hacen con otras parejas o amigos o amigas o los niños o familiares o... con quien sea, pero nunca ellos solos. Y siempre me han llamado la atención de manera negativa.
Cuando veo a una pareja que, de manera continuada, se comporta así, siempre tiendo a pensar que algo no va bien en esa relación.
Y ya no quiero ni decir esas parejas, que creo que todos conocemos a alguna, que en algún viaje (yo he sabido de muchas que incluso ¡en su viaje de novios!) ha hecho amistad con otra u otras parejas y se han pasado dichas vacaciones con esos, hasta ese momento, desconocidos.
Y es que creo firmemente que cuando una pareja se comporta así, siempre buscando compañía, lo que realmente está buscando es no estar a solas ellos mismos, el uno con el otro. Y eso es síntoma de que algo va mal. Muy mal.
Yo creo que es, más que necesario, casi obligatorio, buscar momentos para estar solos (en pareja) y compartir intimidad. El cómo, dónde y cuándo me parece lo de menos.
Puede ser un viaje, una cena, ir al cine, dar un paseo, ver una peli abrazados en el sofá, tener un fin de semana sexual (o una tarde para los que estén mayores),... lo que sea, pero hay que guardarse momentos de intimidad, momentos en los que nadie interrumpa, momentos en los que no puedas (ni quieras) huir de tu pareja estando ocupado con otra persona, pues sin esos momentos, creo yo, una relación se dirige, irremediablemente, a su propia muerte.
Y no necesariamente a su entierro (que sería la separación) pero sí a la muerte de estar con alguien con quien ni siquiera deseas estar a solas para no tener nada íntimo que compartir.
Yo no soy quien para dar consejos a nadie (y menos en este campo) pero sí me atrevo a sugerir a todos los que tengan pareja que, no sé si frecuentemente (que yo diría que sí) pero sí al menos de vez en cuando, se olviden de los amigos, dejen a los niños con los abuelos (que además les encanta estar juntos), se olviden del trabajo, desconecten los teléfonos, y se pierdan con su pareja. Aunque sea en su propia casa.
Su estado anímico y el de la persona que quieren se lo agradecerá.
24 abril 2009
HOY VIERNES GIRAMOS CON... ME TUMBÉ EN EL SUELO
En vista de que, aunque no lo quiera reconocer, a nuestro amigo (querido amigo) F.A. se le van agotando las ideas y necesita que le echemos un cable, teniendo en cuenta cómo están los telediarios, y aunque tenía en la cabeza millones y millones de temas que no podría ni enumerar, al final me he decidido por uno que precisamente me ha recordado él.
Veamos, mujeres del blog; siempre nos hemos quejado de las mismas cosas (que si por qué tenemos la regla y ellos no, que si porqué parimos y ellos no, que quién coño dijo que teníamos que depilarnos y ellos no, que por qué cuando hacen las tareas de la casa están “ayudando” en casa, que por qué nos pagan menos que a ellos…), vamos, lo de siempre.
Pero bueno, algunas cosas parece que van cambiando (puedo asegurar que hay chicos que se depilan más que yo), otras estoy segura de que cambiarán (lo de ayudar en casa, yo prometo que pondré mi granito de arena, y en ese caso, seremos los dos los que “ayudemos”), y del resto dejaremos de quejarnos por aburrimiento (lo de la regla parece chungo).
Pues bien, un tema a reivindicar por mi parte y en el que considero que todas deberíamos gastar más energías, es el de los pijamas masculinos.
Por favor, si alguna de vosotras ha visto uno que considere bonito o “sexy”, enviadme una foto (los chicos no contáis, vuestro concepto de bonito o “sexy” no suele coincidir demasiado con el nuestro y esta reivindicación es nuestra, es más, ya sé que es bonito cualquiera que os haya comprado vuestra madre, Dios me libre de discutir eso…)
Imaginaos, noche romántica, hotelito, champán,... (con esto ya podéis echar a volar la imaginación vosotras solitas). ¿Qué hacemos nosotras automáticamente dos días antes? Comprarnos un camisón o un picardías con ropa interior bonita; que ahí surge otro problema... ¡¡¡hay miles!!!! Algunos descartables de entrada, claro, aunque sobre gustos...da igual, tampoco va a estar mucho tiempo en su sitio; pero dentro los que te comprarías (que ya se quedan en cientos), tampoco te puedes comprar todos porque no son precisamente baratos; ahí juegan con nuestros sentimientos (y con nuestra tarjeta de crédito).
Esto es el extremo, lo del hotelito y el champán y esas cosas, pero para cualquier otro día también hay infinidad de modelitos (que abriguen más o menos, que tampoco es plan de cogerse una pulmonía por estar mona) pero siempre eso, con la opción de estar “mona”.
Pues para ellos no, y creo que sobra que explique cómo son los pijamas de hombre. Tenemos dos opciones, intentar pensar que no te estás acostando con tu abuelo o intentar pensar que no te estás acostando con tu primo el pequeño. Aunque, una vez acostados, tenemos otras dos opciones, y siempre condicionadas a cómo se hayan portado ese día… apagar la luz rápido y darle la espalda… o quitárselo lo más rápido posible.
* Por cierto, lo de que me lo recordó F.A. no lo malinterpretéis, ¿eh?, que no he visto sus pijamas…
22 abril 2009
UNA VIDA MENOS DE LAS 7 CON LAS QUE COMENCÉ LA PARTIDA
Supongo que todos en nuestra vida hemos tenido al menos un día en el que el único premio que dos esperaba era, simplemente, seguir viviendo.
Yo he tenido tres de esos días. Tres días en los que me vi más para allá que acá, pero en esos tres días algo (yo creo que en los tres casos fueron mucha sangre fría, propia en dos casos y ajena en otro) hizo que aún ande por aquí pululando.
No sé porqué (bueno sí, porque he pasado por allí) pero hoy me ha venido a la memoria uno de esos días...
Era una mañana de sábado, de un sábado como otro cualquiera y yo iba a dirigir al equipo que entrenaba (fútbol, cadetes) junto a mi hermano pequeño. Íbamos por la ronda que circunvala Valladolid, una autovía de dos carriles por sentido separados por una mediana, hablando tranquilamente. La mañana era soleada. No había mucho tráfico y se conducía de manera relajada.
Comencé a adelantar a un camión en plena curva y cuanto estaba a mitad de su remolque pasó algo muy extraño (en la carretera y dentro de mi cabeza). De repente Rober dijo "¡Qué viene uno de frente!".
Y mi coco, como en cosa de un máximo de un segundo, empezó a pensar (recuerdo perfectamente todo lo que pensé, demasiado para tan poco tiempo): "¿Me he equivocado? ¿Porqué he adelantado sin mirar? ¡Si estoy en una autovía! ¡Es un conductor suicida!". Y rápidamente pisé el freno para regresar a mi carril primitivo por detrás del tráiler, mientras vi pasar por mi izquierda, a toda hostia, al Mercedes gris que un hijo de puta conducía en sentido opuesto al debido.
En unos segundos ninguno de los dos dijimos nada, hasta que yo le dije "¿¡Pero qué ha pasado!?" y él me tranquilizó diciéndome: "Pues que si no andas tan rápido para meterte detrás del camión nos mata ese hijoputa ".
No sé qué puede entrar en la cabeza de un zumbao así para meterse en una autovía de frente a todos los vehículos y atentar, de manera aleatoria, contra las vidas de quien en ese momento circulen por allí, pero sí sé que en mi cabeza lo que pasaba era la idea de tener la sensación de que era uno de los días en que, si no nací de nuevo, sí, al menos, no morí por primera vez.
20 abril 2009
¿QUIÉN GANARÍA?


Hay una pregunta que me llevo haciendo desde hace unos meses y voy a intentar dar respuesta hoy, justificándola.
Si pudieran jugar un partido con todos sus mejores jugadores, ¿quién ganaría,la selección española de fútbol o el Barça?
Vamos a ver, primero iremos al clásico 1 contra 1.
En la portería no hay color, Casillas es mucho mejor portero que Valdés, así que uno para España.
Una defensa compuesta por Alves, Márquez, Piqué y Puyol, para mí es mejor, tanto defensiva como ofensivamente a la que formarían Ramos, Puyol, Albiol y Capdevilla (aunque yo pondría a Piqué por Albiol o por Marchena). Empate a uno.
El centro del campo es lo más equilibrado, más que nada porque casi son los mismos, Xavi e Iniesta, pero en ese casi creo que Touré es mejor que Senna. Aunque si en vez del hispano-brasileño jugará Xabi Alonso... venga pongamos una X aquí.
¿Y las delanteras? Aunque a alguno les suena a sacrilegio, para mí, entre Torres y Etoo la cosa está más que igualada, Silva y Henry ahí ahí andan (uno genera más juego, el otro tiene más gol), pero, y mira que Villa es bueno y peligroso, a nivel de jugadores el que marcaría la diferencia es Messi que puede desequilibrar cualquier partido en cualquier momento.
Entonces, jugador a jugador, para mí, el Barça es un poquito mejor.
Tácticamente son muy similares, dos equipos que basan su juego en la posesión del balón, para, a través de circulaciones, fluidas en medio campo y aceleradas en ataque, desarbolar al rival. El Barça haría más daño en el uno contra uno y España sería más peligroso a balón parado (Torres, Ramos, Piqué, Capdevila,...).
Defensivamente los azulgranas son más agresivos, defienden más arriba y roban antes el balón, eso les hace ser más peligrosos para atacar y un pelín más vulnerables atrás (deja más espacios por detrás de la defensa). La roja se junta un poquito más atrás y se hace harto complicado generarle ocasiones de gol. Y cuando alguien las crea, ahí está Casillas para parar hasta lo imposible.
Me queda otro pequeño debate interno. Hasta marzo de este año, la mejor exhibición de juego colectivo que yo había visto en mi vida de un equipo de fútbol fue la segunda parte de la Selección en el partido de semis de la Eurocopa contra Rusia, sencillamente magnífica. Pero cuando vi la primera mitad del Barça frente al Olympique de Lyon en la vuelta de octavos de Champions, creí que había visto aquello mejorado.
Y sin embargo esa otra demostración de juego se me queda ahora pequeña al compararla con la que dio apenas un mes más tarde frente al Bayern de Munich en el Camp Nou. Lo más increíble que yo he visto jugar a ningún equipo jamás.
Así, con todo lo expuesto, creo que si fuera posible enfrentar a ambos equipos, el Barça saldría vencedor. Eso sí, el partido sería memorable.
¿Y yo quién querría que ganara? Pues... eso lo dejamos para más adelante...
17 abril 2009
HOY VIERNES GIRAMOS CON... LA SEÑORITA PEPIS
Abro los ojos. El comenzar un nuevo día siempre significa nuevos horizontes, nuevos intentos por concluir proyectos que se quedaron atrás, nuevas personas a las que conocer, nuevos propósitos que formar y alcanzar de cara al futuro…y entonces piensas ¿qué tipo de persona puede pensar de esa manera? ¿el que escribe libros de auto ayuda? ¿el que vive en el país de Nunca Jamás? Sí, abro los ojos para ser consciente que una noche más no he dormido ni descansado como mi cuerpo necesita porque las preocupaciones, los nervios, las obligaciones, las necesidades invaden mi mente hora a hora sin distinguir si es de día o de noche.
Después de prometerme que esa noche intentaré ir a dormir antes, soy consciente del miedo que me atenaza con la misma intensidad que el sol lo hace con la noche. Miedo a seguir esclavizada a la rutina, miedo a que las ilusiones se conviertan en barreras, en unos obstáculos tras los que no haya más que decepción a pesar de la superación, miedo a volver a estar equivocada, miedo a caer y empezar de nuevo desde cero, miedo a que el optimismo se desvanezca por la frustración.
Nunca me ha asustado el enfrentarme a esos miedos, lo que me paraliza de terror es precisamente que ya no tenga fuerzas para hacerlo. Para conseguir lo que uno quiere hay que luchar pero, ¿cuántos combates puede aguantar un alma que solo sabe besar el suelo del ring? No es autocompadecerse, es ser sincero con uno mismo para no caer en la locura, es comprender lo que a todos nos asalta alguna vez antes de conciliar el sueño o al despertar una mañana.
Es entonces cuando me desperezo, me levanto y sonrío pensando que todavía hay oportunidades para mí, ilusiones y sueños por cumplir porque las decepciones no son más que momentos o situaciones puntuales que en el devenir de nuestras vidas pueden llegar a significar el principio de lo bueno del hoy y del mañana.
16 abril 2009
REQUIEM POR UNO MISMO
No sé exactamente porqué llegué aquí, supongo que el destino es caprichoso y cuando quieres huir de un lugar, de una circunstancia, de un momento, de una persona o de un sentimiento, simplemente te lleva a dónde no quieres ir, a dónde no quieres estar.
Supongo que es así, que hoy estoy aquí como podía estar en cualquier otro lugar y que es posible que ese cualquier otro lugar también me desagradara, pues como aquí habría llegado a él no porque quisiera estar allí, sino porque no quería estar más en el lugar ni en el momento en el que estaba. Porque simplemente quería huir de todo, de mi casa, de mi esposa, de mi trabajo, de mis amigos. Porque simplemente, quería huir de mí.
No sé si quien ahora me lee alguna vez habrá tenido esa inquietud interna de estar molesto con todo, peleado con todo, incómodo con todo. Quienes sí la hayan sufrido me entenderán mejor que los demás. Yo llevaba ya demasiado tiempo padeciéndola, enviando señales de ayuda a mi alrededor en forma de enfados, discusiones, quejas, tristezas, aislamientos. Pero era inútil, las bofetadas a cambio eran mayores que mis alaridos de auxilio. Y cada vez estaba peor. Era el momento justo de desaparecer.
Entiendo que mi mujer no entendiera nada. Jamás me entendió en absoluto. Para ella, después de nuestra boda, tan sólo fui una inagotable fuente de ingresos, un manantial de dinero con el que satisfacer todos sus caprichos. Cuánto más tarde llegara a casa de trabajar mejor para ella, más tiempo para sus placeres, más amantes que atender, más dinero que habría ingresado. Más que un cero a la izquierda, para ella era muchos ceros a la derecha.
Por eso, a quien principalmente no quería ver nunca más era a ella. El lugar al que tenía que arribar, donde me tenía que esconder, debía ser uno al que ella jamás pudiera acceder, a dónde nunca me pudiera ir a buscar. Eso era lo más importante.
Me encerré en mi desesperación, me sumergí en mi ofuscación, me llené de fuerzas de rabia y odio para alejarme lo más posible y así, cuando llegó el día de mi huida final, simplemente tuve que salir corriendo.
Ahora, aquí, en el final de aquel camino, estoy de nuevo a disgusto. Me desagrada realmente el lugar, no me gusta apenas ver el sol y me incomodan mis vecinos. Pero no es eso lo peor, con mucho, lo peor, es haberme dado cuenta de que lo que realmente me crispa, lo que realmente me molesta, lo que realmente detesto, es convivir conmigo mismo. Me he dado cuenta de que de quien no puedo huir es precisamente de quien realmente odio. Por mucho que viva, esté donde esté, jamás podré huir de mi ser, de mi persona.
Así que creo que es momento de cerrar el círculo, es el momento de echar el cerrojo y no dejar entrar ni salir a nadie ni a nada más. Esta noche, sí, esta misma noche, mientras mi compañero de celda duerma, colgaré del techo mi sábana y dejaré que ejerza de bufanda eterna.
Y no es que me arrepienta, que no lo hago en absoluto, de lo que hice, pero ahora me doy realmente cuenta del error que cometí asesinando a aquella bruja, pues ahora, apunto del punto y final, lo único que temo de verdad es reencontrarme de nuevo, esta noche, con ella en el infierno.
14 abril 2009
EL SUPERMATCH


Hay dos factores que llevan al fracaso a cualquier equipo del mundo. Las disputas internas y los errores arbitrales en su contra.
Sólo de esta manera puede explicarse un resultado como el que el otro día se produjo en el partido del año, en el derby con más solera, en el clásico de los clásicos, en el... "solteros" vs. "casados".
Apenas se había iniciado la segunda parte cuando llegó la jugada que marcó el signo del partido. Unas manos completamente involuntarias fueron sancionadas con pena máxima por el más que parcial colegiado "Vacceo" (que no sólo hacía de árbitro sino de delantero rival al mismo tiempo). La señalización de la pena sacó de sus casillas a "Leonel Anthony", que como si de un Guti cualquiera se tratara se enfrascó en una pelea sin cuartel contra todo el que estuviera en su contra, cosa por otra parte lógica, hasta que quien estuvo de acuerdo con la decisión arbitral (totalmente errónea, por cierto) fue su propio compañero de equipo, "Virgenbobo". El incidente, que finalizó con la agresión de "Virgenbobo" a su compañero y la autoexpulsión de "Anthony", marcó definitivamente el resultado del encuentro (dominado hasta ese momento, de manera abrumadora, por el tiqui-taca de los solteros, comandados por el polivalente "Barrilete Cósmico Amatulo" y el habilidoso "Fofito", bien resguardados por "Pichichi" y el mayor de los "Sandonis" y a la espera de alguna de las habituales genialidades, que nunca llegaron, de "Hristo F.A."), que parecía acabaría en goleada recibida por los casados y que termino en una injusta victoria de estos últimos, con "gol de oro" del "Tigre Moretti" que, junto con la gran actuación de "Don Perfecto" bajo palos, fue el único que destacó en su equipo (pues "Julito J.M." no hizo gala de su olfato de gol, "Aprendiz de Brujo" descansó más de lo que jugó y a "Clebarr" ni se le vio llegar ni se le esperaba aparecer. Al mayor de los "Cowboy" lo único que se le recuerda es que llevara el balón y "Sesma"... mira "Sesma" sí hizo algo destacable, salvar un gol cantado con la cara a tremendo disparo del letal "Fofito").
Aunque, como se reseña al principio de la crónica, indudablemente la estrella del equipo de los "casados" fue "Vacceo", no por su dominio del esférico con los pies (inexistente), sino tomando el mando de las decisiones arbitrales amparado en su supuesto conocimiento de las reglas del juego. Ignorando un clamoroso penalty de "Clebarr" sobre "Fofito", anulando un gol a todas luces legal de los "solteros", señalando la pena máxima que desequilibró el encuentro e incluso negando la posibilidad al cancerbero rival de salir de su área para participar en el mejor gol del encuentro. En fin, que supo qué quería y supo cómo conseguirlo.
Resumiendo, partido de los que hacen afición (al kick boxing), resultado a todas luces injusto y partido de vuelta dentro de pocas jornadas. No se lo pierdan. Promete.
13 abril 2009
COSAS QUE NO SOPORTO 3 - EL (MAL) OLOR CORPORAL
A veces, entras en un local o paseas tranquilamente por la calle y un insoportable hedor avinagrado hace que te entren ganas de vomitar. La peste proviene de la sobaquera del guarro o guarra de turno que olvidó (lo 4 últimos días) pasarse por debajo del telefonillo de la ducha y que aún desconoce para que sirve eso que anuncian tanto en la tele y que los demás llaman "desodorante".
La verdad es que siempre he sido muy maniático con los olores y sin tener el olfato tan fino y desarrollado como Macho-man, sí es cierto que capto las pestilencias a distancia, especialmente las que proceden del cuerpo humano. De cualquier parte del cuerpo humano. Y pocas cosas hay que me desagraden más en esta vida que eso.
Recuerdo que, siendo apenas un adolescente, una noche se me dio bien (o eso creí yo hasta que pasó lo que os voy a contar) y ligué con una chavalita. La cuestión es que para la edad (15 años creo recordar) la chica era avispadilla y mi mano recorrió todo su cuerpo. ¡Maldita la hora en que llegó a cierta parte bien escondida! Al irme a casa, yo todo contento, se me ocurrió llevarme la mano a la nariz y comencé a entender el porqué la comparación entre eso y el marisco... ¡podrido! Aunque no lo vi pues todo estaba muy oscuro, seguro que aquel centollo peludo estaba en mal estado. Tras comprobar cómo me olía la mano me puse a potar en medio de la calle del asco que me dio y aquel puto olor no se me fue en 3 días, aún lavándome las manos cada 10 minutos con gel de ducha. Aún no sé como aquello no me provocó un trauma que me hiciera odiar el marisco para el resto de mi vida.
Y ya ni que decir tiene el mal aliento. Yo puedo entender y compadecer incluso a quien tiene mal aliento por una afección (halitosis), pero no entiendo que al menos no hagan por enmascararlo. Ahora bien, la gente que no se lava la boca después de las comidas o nada más levantarse de la cama y te echa todo el pestazo mientras hablan contigo... Yo he llegado incluso a eliminar de mi dieta comidas que sé que me repiten (ajo, fabadas, chorizo,...) por el asqueroso sabor de boca que te dejan al repetir dos horas después e intentando empatizar con quien tuviera que departir un rato después de mi comida conmigo. ¿Porqué no lo hacen los demás?
En fin, que si algún día vais a quedar conmigo, venid bien aseaditos, con la boca recién cepillada y bien perfumados o sino lo lleváis claro si esperáis que os meta mano...
10 abril 2009
HOY VIERNES GIRAMOS CON... LIDIA
Quién me iba a decir que acabaría escribiendo en el blog, pero aquí me tenéis. Voy a tocar un tema que lleva varias preguntas anexas, por si tenéis a bien pensarlas y responderlas.
El tema es: ser madre. Yo nunca conocí a la mía, puesto que murió en el parto y sólo la conozco por fotos y lo que me han contado de ella. Al cumplir yo 3 años mi padre se volvió a casar y toda la familia apostó a que su mujer no sería una buena madre para mí. Y no por alguna razón, simplemente porque no era mi madre y porque no me había parido. Así de claro.
Bien, esta mujer, que es mi madre, desde el primer momento me trató y me quiso como a una hija y nunca he notado en nada que no sea mi madre, hasta tal punto que alguna vez me he llegado a preguntar si mi madre, la que me parió, se hubiese preocupado tanto tanto por mí, como lo ha hecho ella.
Mi padre murió hace siete años y yo estuve cuatro más viviendo con ella, no tuve ningún problema a la hora de darme la herencia de mi padre, que nunca le pedí, pero ella decidió dármela, para ayudarme. Incluso me dio más de lo que me correspondía legalmente.
Os estaréis preguntado si nunca hemos discutido. Claro que sí, como cualquier madre y su hija, pero nunca me ha reprochado nada ni me ha hecho sentir que yo no fuera su hija, ni en los momentos en que hemos discutido..
Ahora ya no vivimos juntas, yo estoy en Madrid y ella en Córdoba, pero cada día me llama para preguntarme cómo estoy, se preocupa por mi vida, por mi trabajo, viene a verme cada vez que puede y, como una madre, me llena el frigorífico, me limpia la casa mientras estoy fuera... todo lo que haría cualquier madre.
Ahora os hago las preguntas que tenéis que pensar: ¿Hay que parir para querer a un hijo? Yo estoy convencida que no.
Pero hay otra pregunta que también ronda mi mente: ¿Tiene la mujer más capacidad para amar a un niño que no sea suyo que un hombre? Siempre me he preguntado si esta mujer, a la que llamo mamá, porque es mi madre, con más mérito que una madre porque ella no me ha parido y de sobra es sabido que somos tan egoístas, que sólo amamos lo que es nuestro pudiendo así causar un daño inmenso a una niña, o niño, que no tiene culpa de nada, el caso es que me he preguntado: si el que hubiese fallecido hubiese sido mi padre y yo hubiera tenido que conocer a otro padre, ¿está el hombre dotado de la gran capacidad de amor y entrega que tiene una mujer?.
Aquí os dejo mi historia y mis preguntas. Y de paso mando un beso a mi madre, que lo leerá pues ya está avisada, que escribo todo sobre mi madre, como Almodóvar.
07 abril 2009
COSAS QUE NO SOPORTO: 2 - EL TABACO
El hecho de que mi padre sea, posiblemente, la persona que más cigarros se ha fumado en la historia de la humanidad, no logró habituarme al puto tabaco, sino más bien todo lo contrario. Sencillamente, lo detesto.
Digamos, para empezar, que es el vicio que menos entiendo, pues en otros puedo comprender el placer que proporcionan (drogas, alcohol, juego, sexo,...), pero no lo pillo en el caso del tabaco. Porque además de saber mal, oler peor (y ya no quiero decir cómo huele la ropa o el pelo tras estar en contacto con su humo) e irritar los ojos, es nefasto para la salud.
Pero lo que me hace odiarlo no es sólo eso, sino que además de ser un vicio fatal para quien lo tiene es un vicio molesto para los que estamos al lado de quienes lo tienen. Yo prohibiría tajantemente el fumar siempre que hubiera otra persona no fumadora a menos de 10 metros, incluso en la calle.
Y lo que además me molesta sobremanera es la falta de sensibilidad, de escrúpulos e incluso de educación de algunos fumadores para con los que no fumamos. Cierto es que hay personas (la mayoría) que sí te tienen en cuenta, pero luego están los que pasan de ti como la mierda. Los que como "se permite" fumar en el establecimiento te ahogan en su humo, los que te ponen mala cara si les dices que donde estás no se puede fumar (o les pides por favor que lo apaguen), los que fuman en una mesa (aunque sea en los postres o el café) o los que vienen a tu casa y fuman en ella sabiendo que eres un militante antitabaco y que pocas cosas te molestan más que eso. Siempre tienen la excusa de que "te han pedido permiso" (que nunca me lo piden a mí, sino a Nelly, que de paso se fuma un cigarrito con ellos), pero es que yo creo que no tendrían que tener, conociéndome, ni el atrevimiento de pedirlo. Eso sería respetarme en ese tema. ¿Acaso yo cuando voy a sus casas les pido permiso para que allí no se fume, ni tan siquiera ellos? No, me jodo y me aguanto sus humos, pues sé que estoy en sus casas. Pues que ellos se aguanten la ansiedad de no fumar estando en la mía.
En fin, que espero y deseo que poco a poco se vaya erradicando el consumo del tabaco hasta poderse hacer tan sólo en lugares clandestinos. Lugares a los que, aunque haya otros vicio que sí me atraigan, no frecuentaré.
06 abril 2009
COSAS QUE NO SOPORTO: 1 - LA IMPUNTUALIDAD
Hay una serie de conductas, manías, actos, aspectos,... de las personas que pueden conmigo. No las entiendo y además me crispan sobremanera. Y no sé porqué son (para mí) aspectos negativos de esas personas que quienes las acometen no son capaces de corregir (ni tan siquiera quieren corregir en muchos casos).
Antes de comenzar esta semana dedicada a "cosas que no soporto" de los demás, aclararé que el hecho de que no soporte eso no significa que no soporte a esas personas, pues algunos de mis seres más queridos poseen alguna de estas cosas que tanto me molestan.
Hoy empezaré con algo que es superior a mí y que es de las cosas que menos soporto en esta vida. La impuntualidad.
Puedo aceptar que cualquier persona, en cualquier momento, pueda llegar tarde a una cita, a un evento, a dónde sea. Cualquiera de nosotros alguna vez se ha despistado, se ha liado, ha pillado un atasco,... lo que sea. Pero hay una serie de personas que son precisamente lo contrario y alguna vez, por casualidad, han llegado puntuales (que nunca pronto) a algún sitio.
Y a mí este tipo de personas (en esta situación) me ponen de los nervios. No puedo entender cómo no son capaces de ver que hay otra (u otras) personas, con las que han quedado, esperando su llegada. Me parece un acto de egoísmo supino y una completa falta de respeto hacia la persona con la que has quedado.
Hace poco una de esas personas hiperimpuntuales me dijo que llegar tarde era un síntoma de tener una vida social rica. Yo lo que pensé es que como siguiera así, conmigo cada vez la iba a tener más pobre.
Esta gente, la impuntual, además es de lo más ingeniosa poniendo excusas, que, sin colar, pueden tener su gracia las primeras veces que te la preparan, pero que lo único que provocan a la larga es la mayor crispación de quien las recibe.
Recuerdo una vez como alguien, asumiendo su enfermedad (pues no puede tratarse de otra cosa), se sinceró con quien le estuvo casi una hora esperando y, al llegar tarde a su cita con él le dijo simplemente: "lo siento, es queme he liado con una tragaperras". Si no recuerdo mal (que el interesado me corrija si no es así) éste se marchó dejándolo solo.
Hay otro amigo que, cada vez que llega tarde (que es siempre), te llama desde la esquina del lugar dónde hayáis quedado para decirte "que ya llego", ¡cuando llega 20 minutos tarde! ¿para qué me sirve que me llame para decirme que ya llega? ¿Cree que no me doy cuenta así de que se retrasa la hostia?
En fin, que no sé que tipo de reloj biológico tienen esas personas, pero desde luego está muy desajustado y yo les recomiendo urgentemente acudir a un experto relojero a que les ponga en hora. O eso, o son unos jetas. Y eso sí que no ¿eh? Un poquito de respeto, ¡por favor!


