11 diciembre 2006

POR UN POCO DE TURRÓN


Echas de menos un gorro que te proteja las orejas de un invierno que sin llegar aún le ha robado al tiempo los pocos grados que a éste le sobraban, el marcador del termómetro de la esquina refleja un empate a cero que comienza a congelarte las ideas y entonces giras la cabeza y ves a una anciana cruzar la calle mirando despistada al lado contrario por donde raudo se aproxima un coche amarillo que inexplicablemente quiere demostrar el principio de conservación de la energía ahorrando luz en sus focos para invertirla en velocidad en sus ruedas, y circulando a más de 100 por hora en pleno centro de la ciudad no tiene suficientemente tuneados los frenos como para evitar llevarse por delante a la mujer que hoy había cometido el pecado de salir a la calle a comprar un poco de turrón que ofrecer a sus nietos en los días que vienen.
No importa que las luces navideñas que decoran por completo la ciudad hagan de linternas vigilantes para que no aparezca, la muerte acecha escondida en cualquier esquina y cualquiera de nosotros podemos ser su próxima víctima.

1 comentario:

Faramar dijo...

Te noto un poco... gris ¿no? Con la música te has pasado! ;-)