21 diciembre 2006

BUSCANDO UNA FOTO


No hay nada como buscar una foto para encontrarte con mil que ya no recuerdas y que no esperabas encontrarte. Entonces empiezas a recrearte en el pasado y te das cuenta de cómo y qué rápido cambia todo y en esas miles de fotos que te cogen por sorpresa aparece gente que ya no está, gente que sí pero que menos, gente que sigue pero cambiada, gente que siempre ha estado y siempre estará, lugares que antes eran casi tu segunda casa y que ya ni añoras y sobre todo te encuentras a ti, más cambiado de lo que piensas y en alguna foto en concreto como queriéndole dar la espalda a la realidad. Es más, si te paras un momentín a pensar puedes incluso preguntarte dónde estarían en ese momento de esa foto la gente que ahora está cerca de ti y que por entonces no existían en tu mundo. Entonces tras mirar el reloj y darte cuenta de que llevas más de una hora mirando fotos cuando buscabas una con celeridad suspiras y piensas "cómo pasa el tiempo y cómo las personas a través de él".

3 comentarios:

Faramar dijo...

Estás tú muy noño, eh?

Si te pilla K. por medio, te hace la tortura china y martiriza tus oidos con "With a little help from my friends".

A todos nos cambia la piel...

seize 9 dijo...

Eso te pasa por hacer fotos.

Anónimo dijo...

Me suena el bar donde está echa la foto, y algunas de las personas que aparecen en él también, je, je. Webas justo en medio, como corresponde, por cierto, al más grande.
Por eso hay que seguir adelante con la idea del finde de los "9 magníficos", aunque uno se nos haya caído. Seguro que habrá miles de momentos dignos de ser fotografiados y que así nos podremos reenviar dentro de otros 10 años.
Madre mía, yo también estoy hoy algo noño, he estado repasando fotos de la noche vieja de hace 12 años, y buf, que carita de aniñados, ¿eh, artista?
Me acuerdo de esas noches de 31 de diciembre, donde salía pitando de casa nada más comerme las uvas, directo a casa de Fulans a tomarme una copita de champagne y pensando por el camino (con mucha preocuación, por cierto) si la tonelada de colonia que me había echado, mi impecable traje y mi corbata sería suficiente para atraer a las guapísimas chicas que hubiese esa noche.
Mala suerte casi siempre, ¿tal vez porque una tonelada de colonia no era sufiente...?