Siempre que le cuento a alguien que no creo ni en dios ni en la suerte ni en el destino a continuación me viene inexorablemente la pregunta de en qué creo entonces. La respuesta siempre es la misma, pero no siempre lleva la misma fuerza, “yo creo en mí”.
En ocasiones envidio a quienes tienen una fe estable en cosas que no pueden razonar ni controlar, creen en ellas y ya está, sin más. Así protegen su autoestima en los peores momentos. Yo, en cambio (y quienes como yo piensan), siempre estoy expuesto a mí mismo, siempre estoy con una arma blanca marcándome el cuello creyendo que todo lo que me pasa depende en su mayor parte de mí mismo, que si algo sale bien es porque algo habré hecho para ello y si sale mal será que me lo he merecido por esto o aquello. Y aunque sé de sobra que no todo depende de uno mismo, sí creo firmemente que podemos poner remedio o paliar las consecuencias de lo que no depende de nosotros. No depende de nosotros que llueva, pero si lo hace, sí depende de nosotros no mojarnos.
Y así, día a día, intento ser un poco mejor. Sé que no siempre lo consigo (es más la mayoría de las veces no lo hago), pero creo que es la única manera que tengo para lograrlo, pensar en mí y ver que puedo hacer para que todo salga bien y mejorar aquello que salió mal y no dejarlo en manos de algún ser superior misericordioso, de la diosa fortuna o del caprichoso destino.
Ahora bien, sinceramente, admiro a quienes sí tenéis fe en algo fuera de vosotros mismos (y no me refiero a tener fe en otras personas que yo también la tengo). A veces os compraría unos gramitos de vuestra fe y me la inyectaría en vena.
04 diciembre 2006
LA GRAN MENTIRA DE LA HISTORIA. EPÍLOGO
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2 comentarios:
Venga ya!!
O sea que no te gusta la CCFF pero crees en ti.
Pues a mi no me pasa ésto que cuentas F.A.
A ver, yo necesito creer en mí, tener confianza en mí mismo para luego poder llevar a cabo mis planes y objetivos, eso está claro.
Pero a veces, por razones inexplicables, azar, fuerza mayor, resto de personas, suerte, o límites sociales, culturales... me veo obligado a actuar de forma distinta a la que creo.
Es más, a veces no actúo como pienso, y me da un resultado positivo.
Es decir, creer en uno mismo es super importante (opinión personal) pero también hacer caso o por lo menos tener en cuenta otros muchos factores externos (familiares, laborales, culturales, religiosos) es también importante y a veces incluso difícil no afectarte por ellos.
Que somos cada uno de nosotros? "yo y mis circunstancias no?????.
saludines
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