Dani cumplió hace mes y medio los 18, se siente ahogado en su propia bañera, es menos profunda de lo que él imagina pero la llena a diario de aguas turbulentas y busca en la profundidad de la misma un tesoro que no existe.
Eva cree que se ha equivocado de carrera y se encuentra perdida, no se ve futuro, tampoco quiere mirar. Cada mañana asiste a clase, puntual, pero su cuaderno regresa con tan sólo apuntes de apatía, cada mediodía, a la habitación que la vio crecer.
A Estela hace unos días que la dejó su novio, le dijo que ya no sentía lo que debía sentir por ella, pero ella intuye que en realidad la dejó por otra, era demasiado cobarde como para quedarse solo.
Aún no se han cumplido las 11 de la mañana y Dani acude a la facultad a sacar a Eva de su monotonía, o eso dice. Eva espera ansiosa que llegue Dani para hacerle ver que no hay ninguna guerra en la que el mundo entero se enfrente contra él, o eso cree. Mientras, Estela no quiere levantarse de la cama y cada 10 minutos desesperada mira su móvil para ver si se acuerdan de ella, no se da cuenta de que ella misma se tiene en el olvido.
En el bar de moda del campus universitario Eva y Dani comentan sus penas, cada uno ignorando las del otro, se respetan los turnos de habla pero no los de escucha, porque nadie quiere escuchar más allá de sus pesares. Cada vez que uno expresa sus sentimientos al otro el otro se pone a sí mismo como ejemplo de lo peor del uno. Estela decide abandonar la oscuridad de su habitación. Decide que un paseo bajo la lluvia y de la mano del frío no le harán más mal que lo que ya tiene.
Por un momento, breve, Dani y Eva, deciden darse un tregua, deciden reírse aunque no saben de qué, pero al menos, por un rato, por un breve espacio de tiempo, se ríen.
Estela camina sin consciencia, dirigiéndose a dónde alguien conocido pueda distraerla , aunque sólo sea un poco. Se detiene frente a una cristalera y ve a dos chavales de su misma edad riéndose, pareciendo felices. Es una felicidad ajena que se la clava en lo más hondo de su dolor. Son su ex novio y su mejor amiga riéndose felices, disfrutando de su traición. Es el estoque definitivo a un toro manso herido de muerte.
De regreso a casa la bañera que Dani llenó con su agua caliente de amargura la acoge desnuda y la cuchilla que Eva afiló con su apatía desgarra sus venas.
En unas horas sonarán los móviles de Eva y Dani y al colgar habrán olvidado sus miserias para morirse de pena. En unos minutos Estela dejará de sentir que su novio y su mejor amiga confabularon contra ella. En unos minutos Estela ya no sentirá nada.
Y es que algunas veces, las cosas no son como creemos verlas...
¿Dónde giraba hace un año?
14 noviembre 2007
VISIONES DISTORSIONADAS
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5 comentarios:
Me ha gustado mucho tu historia. Es cierto que todo depende del prisma a través del cual se mira... Y todos tenemos uno diferente. Sin contar con la falta de información y de coherencia...
Pues como casi siempre me ha encantado tu cuento. Tal vez algun día nos sorprendas escribiendo algo más largo y haciéndote rico cuando Tarantino lo lleve al cine(a Medem ni se te ocurra que lo estropearía)
Y efectivamente pantera rosa tiene razón: TODO depende del cristal con el que se mira. Lástima que nunca tengamos tiempo para ponernos en el lugar de los demás.
Brutal!!!!
Me ha encantado tío. Y es que a veces las cosas están más en nuestra propia cabeza que fuera de ella.
Muy buena de verdad. Me he quedado de piedra. Magnífica.
Saludos
Pese a su brevedad, me parece de lo mejor que has escrito, dentro y fuera del blog.
Éste es bueno, de los que hacen reflexionar. Me encanta
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