No sé si influenciado por la historia que luego os contaré o porqué pero, aunque mucha gente no me crea, a mí las pelis porno no me hacen tilín. Como la mayoría de los chicos (y de las chicas...) alguna pajilla me he hecho mirando alguna escena de las mismas (porque pelis enteras creo que ni yo ni nadie ha visto ninguna entera), pero no las recuerdo especialmente placenteras. No sé, me resultan demasiado artificiales y artificiosas y tal vez para provocar "juegos" con una compañía femenina están bien pero no me hace verlas solo. Y el porqué, aunque no lo crea firmemente, puede venir de esto que me pasó con 16 años:
Era un sábado normal y corriente, como cualquier sábado de cualquier chico de 16 años. Bueno normal y corriente no, había una novedad, mis padres se habían marchado el fin de semana dejando la casa libre para mí. Y claro, que mejor ocasión para aprovechar y alquilar una peli porno para entretenerme al fin de semana. Anthony estaba en el pueblo y no podía sacarme una de la máquina de películas del Ailanto, así que me tocó ir, a mí solo, a un vídeo club a alquilarla. Cuando entré en el local sólo había una persona y el dependiente. Yo miraba de reojo, con disimulo, el estante del porno, aunque en realidad me daba igual un film que otro, lo único que deseaba era que aquel tío que no dejaba de coger películas se marchara. Y así fue. En ese momento todo estaba perfecto, era mi momento, cogí la carátula de una película y me dirigí al mostrador. Justo ahí pareció que el vídeo club comenzara a regalar millones de pesetas y comenzaron a entran personas y más personas y más personas, yo calculo que unas 3256 personas se agolparon en el local en ese momento, comencé a sudar, a mirar a todos los lados pensando que todos me mirarían a mí y sólo quería salir volando de allí. Así que el dependiente me dio la cinta y yo salí a toda pastilla. Cuando estaba a punto de alcanzar la puerta, una voz, en un tono que no debería estar permitido, me voceó: "¡¡Eh chaval!! ¡¡No te pongas nervioso por alquilar porno y paga!!" En ese momento no sabía si tenía más ganas de morirme o de matarle a él, pero las ganas de hacerme unas pajillas era mayores, así que me di la vuelta con la cabeza gacha, pagué las 200 pesetillas del alquiler y me largué a darle al play.
Desde entonces, o eso creo, como que las porno no me dicen mucho...
¿¿Y tu relato erótico??
¿Dónde giraba hace un año?
11 octubre 2007
LAS PELIS PORNO
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3 comentarios:
O sea que mientras te las sacaba yo, el porno te gustaba, no????.
Yo he de reconocer que he visto unas cuantas pelis porno (lo del Ailanto que ya lo has "cascao", que si pirateando la tarjeta del plus (cuando se podía), etc... )pero siempre me he quedado en una o dos escenas. Luego no sé porque "extraña" circunstancia dejaban de tener interés.
Alguna la he visto entera, pero era porque la tenía grabada, y lo que no veía un día, lo veía otro. Al final lo que pasaba con las cintas VHS es que de tanto darlas pa lante y pa tras se acababa viendo de pena. ¡¡¡Mira tu, oye, en eso la tecnología ha venido de P.M.¡¡¡¡
Y por cierto, a parte del Rocco y de Nacho Vidal, ¿¿¿¿alguien se acuerda alguna vez de los nombres de los actores de estas pelis??????
Yo recuerdo estar en casa algún sábado por la noche, sin ganas de salir, viendo el partidito de fútbol de rigor y esperando pacientemente a que llegara esa hora intempestiva en la que había anunciada una peli con título sugerente.
Recuerdo estar con mis padres sentado como un gilipollas, tragándome cualquier programa mierda a la una de la mañana y diciendo cada 5 minutos, con un mal intento de disimulo: Pues hoy no sé que me pasa, pero no tengo sueño.
Mis padres que no se van a la cama y yo cagándome en todo lo que se menea. El tiempo pasa y pasa. Y la puta peli que ha empezado hace una hora y seguro que ya me he perdido al menos dos polvetes. Y a todo esto rezando porque mi padre no haga zaping y vea a la criada sodomizada por el señor.
A veces pienso (porque los padres son mucho más listos de lo que nos creemos) que si no lo harían a drede. En fin, que al final, ¿para qué?
A las 3 de la mañana con un sueño del copín, ¡por fin! todo el mundo se va a la cama. A las 3:15 con el ansia de la espera me voy yo porque ya tengo la pajilla hecha.
A mí el porno no me ha puesto nunca nada precisamente por lo explícito, estridente y a veces hasta histriónico que resulta. Mi motor se enciende con estímulos mucho más finos y sutiles. Reconozco que a veces me he estremecido con fotos o escenas aparentemente normales pero con una fuerte carga sexual oculta. O dicho de otro modo: me excita más lo que se sugiere que lo que se enseña. Me calienta mucho más una chica con una falda larga con raja sugerente que una piva despelotada con las patas abiertas y rascándose la chufa. Me vuelve loco un escote discreto al que hay que hacer juegos malabares para asomarse furtivamente, y no un balcón exuberante abierto de par en par que ves aunque no mires.
Creo que son formas diferentes de entender la sexualidad y la excitación.
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