Ahora que se acerca el final de mis días, tengo la sensación de que recuerdo mejor lo ocurrido hace cuarenta o cincuenta años que lo que acabo de hacer hace cinco minutos y en ese repaso a mi vida, siempre recuerdo lo que me ocurrió hace tiempo en mi viaje a Francia cuando contaba con veinticuatro años.
No era un viaje al uso. En realidad era un de aquellos emigrantes que acudía a Francia en busca de un sueldo que poder enviar a mi familia.
Llegue a Francia solo, con una vieja maleta raída y sin tener apenas conocimientos del idioma.
Recuerdo los días de duro trabajo, levantándome a las cinco de la mañana y acabando la jornada a las siete de la tarde, con la puesta del sol. Puesta del sol que nunca pude disfrutar en su totalidad.
Cuando llegaba al pueblo, siempre acudía a una cantina en la que charlaba con un español que trabajaba en otra cuadrilla y nos deleitábamos con la lozanía y la inocencia de Juliette.
Juliette era la hija de Pierre, el cantinero. Tenía dieciocho años y acudía por las tardes a ayudar a sus padres.
Tenía unos enormes ojos negros, labios carnosos, unos pechos grandes y firmes y unas curvas que quitaban el sueño a todos los hombres que la veían.
Todos los hombres la miraban fijamente mientras ella disimulaba que no se daba cuenta y les sonreía a todos. A pesar de que estaba felizmente casado y de que tenia un hijo tenía un irrefrenable deseo de poseer a Juliette e iniciarla en el arte sexo. Mientras pensaba como la penetraría por detrás agarrando sus grandes pechos alcanzaba una erección que ahora por lejana, ahora me parece imposible.
Un día acudí a la cantina antes de la hora de habitual, esperando verla pero me encontré con la cantina vacía.
Miré detrás de la barra por si veía a alguien, pero mis intentos fueron vanos. Nadie respondía. No podía aguantar más. Tenía que ir al baño así que pensé “en lo que salgo, seguro que ya hay alguien”.
Pero cual fue mi sorpresa cuando nada más abrir la puerta del baño me encuentro a Juliette desnuda, mostrando sus grandes pechos y jadeando mientras un hombre de unos cuarenta años la fornicaba salvajemente con una inmensa verga.
Los dos se sorprendieron de que apareciera alguien allí y ella hizo un ademán de vestirse mientras el me espetó un “¡¡puto español…!!”.
Salí corriendo de la cantina con la imagen de ella desnuda jadeando.
El caso es que no sabía a donde dirigirme ni que hacer así tras un rato andando sin rumbo decidí volver a la cantina.
Cuando entré, Juliette estaba tras la barra y apenas levantó la mirada. Se la notaba tensa, y tenía un rubor en las mejillas que supongo no tendrían que ver con la situación tan embarazosa sino porque acababa de ser penetrada por una enorme polla.
Cuando la pedí el café, intenté que me mirara a los ojos y ver como reaccionaba, pero el intento fue vano. Ella rechazaba mis miradas.
Me senté con Paco y estuvimos charlando un rato, mientras no dejaba de mirar a Juliette. No podía dejar de pensar en ella, de verla desnuda en el baño jadeando y mis deseos de poseerla aumentaban a cada segundo.
Al día siguiente, tras la jornada acudí nuevamente a la cantina y nuevamente intenté que me mirara a los ojos. Para mi sorpresa, cuando me acerqué a la barra me miró directamente a los ojos y en esos ojos ya no se encontraba esa inocencia propia de una chica de dieciocho años. Esa mirada era una mirada rozando la lascivia.
“¿Qué deseas?” me preguntó.
Pero en ese momento no se me ocurrió otra cosa que decirla más que un simple y absurdo “un café cortado, por favor”.
“¿Caliente?”, y esbozó una sonrisa picarona a la vez que se agachaba en un intentó de coger un recipiente de debajo de la barra y dejaba entrever algo más que su escote.
Yo estaba tan excitado que en esos momentos era incapaz de tomar el camino a ninguna mesa sin que el resto de la gente notara mi erección.
Una mano sobre mi hombro hizo que me sobresaltara diera un respingo. Era Paco. Paco el inoportuno. Me retiré con él a una mesa y mantuvimos nuestra conversación diaria sobre España, la familia, los planes de futuro, etc.
Al día siguiente se repitió la misma situación. Juliette con una mirada provocadora y preguntándome un “¿Caliente?”.
Pero esta vez no estaba dispuesto a no entrar al juego, así que contesté “si, muy caliente”, mirándola a los pechos que parecían querer escapar de ese ajustado corpiño.
“Dentro de un par de días iré como aguadora con tu cuadrilla”. Sonrió y se fue a atender a otro cliente.
Esa noche no pude dormir. No dejaba de pensar en ella. Me la imaginaba dándome agua, perdiéndonos y retozando de placer con nuestros cuerpos desnudos al sol.
A los dos días, tal y como me había dicho, Juliette acudió a trabajar como aguadora. No podré olvidar como los primeros rayos de sol daban forma a su silueta.
Cada vez que pasaba a mi lado la miraba y ella me obsequiaba con una sonrisa.
La primera vez que me dio agua, las gotas de sudor la caían por sus pechos y se las secó con un pañuelo verde. Luego me preguntó ¿”Caliente?”.
Ya no pude reprimirme. Al atardecer nos alejamos y entre las cepas de los Dacoury desnudé a Juliette y la penetré salvajemente y mientras lo hacía ella me decía “Noto dentro de mi lo caliente que estás. No pares de follarme”.
Ese fue el único día que pude disfrutar de las espléndidas puestas de sol en la campiña francesa.
Esta es la historia secreta que nunca pude contar a nadie y que morirá cuando muera yo.
Solamente la conocía otra persona, de la que no volví a saber nada. Juliette.
15 octubre 2007
JULIETTE por ANTHONY
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5 comentarios:
Ahora entiendo porque te gustaba tanto ir cada septiembre a vendimiar...
Muy chulo.
Me ha gustado Anthony. No obstante es cierto lo que dice Estrella, hemos sido algo blandos. Para relato erótico-festivo el del artista.
Si es que tanto tiempo en un colegio de curas...
Muy bien escrito y además me lo he pasado genial leyéndolo.
Me ha gustado.. Me recordado al Sade más light, aunque su libro "Juliette" no es nada suave.. (aconsejo las historias de las dos hermanas Juliette (vicio) y Justine (virtud)..) Por otro lado, no deja de hacerme gracia un relato erótico con mi nombre...(aunque quede claro que no nos conocemos...)
¿¿Pero Sade no es una cantante??.
Uffffffff, me hago un lío.
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