Empecemos por llamar a las cosas por su nombre. Ir a Ikea es un auténtico coñazo.
Y ahora digamos otra gran verdad, a las mujeres les encanta.
Los hombres, de vez en cuando, nos portamos mal. Y claro, todo en esta vida tiene su castigo. Y uno de los peores castigos que le puede caer a uno es "tener que" ir a Ikea.
Normalmente vamos engañados y bajo promesas que sabemos que no se van a cumplir "Es que necesitamos una estantería nueva" (no, no, la necesitas tú, no pluralices), "esos marcos sólo los tienen allí" (que no te lo crees ni tú, lo que pasa es que "esos marcos" no los buscas en otro sitio) o la peor de todas, la menos creíble con diferencia: "Si sólo quiero comprar la estantería y el marco, estamos poco tiempo y nos vamos" (amos no me jodas, que eso no me lo creo, que para lo que me ahorro en "sólo" comprar eso me lo gasto en gasolina en ir).
El caso es que, como un gilipollas, accedes a ir.
Nada más llegar te provisionan de un lapiz y una hoja para que hagas el listado de lo que te vas a llevar, y ahí ya empiezas a pensar que vas a estar ahí dentro mucho más tiempo de la hora y media pactada. Y por supuesto que te vas a gastar mucho más de lo presupuestado.
Y como un rebaño bien dirigido te "obligan" a circular por un pasillo del que es imposible escapar de nada de lo que tienen (y mira que tienen cosas).
Empiezas positivo, animoso y participativo e incluso opinas sobre lo primero que hay expuesto. Cosas de la inexperiencia.
Lo primero que hay, nada más entrar, son las estanterías y piensas: "joder que chorra acabo de tener, elige la estantería ya y nos podemos ir". Pobre iluso. En el hipotético caso de que con eso bastara, sólo en la elección de las baldas (que la puta estantería no es más que eso, baldas unidas) ya habrías perdido una hora de tu vida en ese infierno. Pero no, por supuesto que no basta con eso.
Cuando el mueble está elegido (¡por fin!), sigues avanzando por el corredor de la muerte, tú todo lo rápido que puedes y ella todo lo lenta que es capaz.
Llegamos a la zona de cocinas y la cocina la tenemos más que amueblada así que para ti esa es "zona de paso". Pues para ella no, ella tiene que mirar ¡cada cocina! "¡cómo me gustaría tener esa cocina!" "Pero mujer, ¡si esa cocina no entraría ni en nuestra casa entera!" Y claro, eres un insensible que no la dejas "soñar". Que con cocinas grandes no se sueña nena.
El caso es que el ejemplo de la zona de las cocinas es aplicable a todas las secciones del hipermercado. Así que a las 3 horas de estar allí dentro decides sentarte en alguno de los millones de sillones que ahí expuestos (que algo bueno tenía que tener) esperando que en cualquier momento ella desfallezca. Pero no, ese día ha desayunado "revital" y tiene aguante para los Ikeas que el eches.
Sin saber cómo, has terminado con la zona de "Exposición", lo has logrado, ¡has llegado al final y sigues vivo! Jajajajajajaja (con sonido de malo malísimo) ¡Aún queda lo peor!
Bajas por una escaleritas y... ahí lo tienes, ¡el mismo infierno! Cientos de miles de millones de productos para la casa. Y el carro que empieza a llenarse (que por cierto, ¿de dónde ha salido el carro si a la entrada no lo cogimos?). "¿No decías que sólo querías la estantería y el marco? ¡Pues aún no hemos cogido el dichoso portafotos y en este carro no entra nada más!" "Cariño, es que ya que estamos aquí... ¿Tú no quieres nada?" Mecagüentoloquesemenea, encima de recochineo...
El caso es que por fin pagáis (mucho más de lo que pensabas) y lo llevas al coche. Y ay amigos, hay que meterlo en el coche. Porque "la estantería y el marco" se han convertido, por arte de magia, en mesa de ordenador, silla, lámparas, toallas, boles, vasos, cuchillos, perchas, edredones, sábanas,..., estantería y marco. Y claro, tú no te habías dado cuenta de pedir hora al camión de mudanzas.
Cuando, tras desmontar los asientos del coche, la bandeja del maletero y casi hasta la ruedas para meter y llevar todo lo comprado (que casi no entras ni tú en el coche) piensas que por fin tu penitencia está a punto de terminar. Sólo queda conducir y subirlo a casa. ¡Lo llevas claro! Tu viaje a Ikea tan sólo es una minúscula parte del castigo que, no sabes bien porqué, has de cumplir, pues aún queda lo peor ¡Montar la puta estantería!
Así que os voy a dejar que yo no soy el tío más hábil del mundo y me da que esa tarea sí que me va a llevar tiempo.
Por cierto, creo que ya tengo regalo para el próximo cumpleaños de Nelly (y cedo gustoso la idea a los varones que me leen, para que luego no digan que no somos detallistas y románticos), la voy a regalar dos días de estancia (pero no con todos los gastos pagados) en Ikea. Y de paso que se lleve a su madre y a la mía, para que sean felices y así estar yo un par de días tranquilito.
Eso sí, que no traigan nada que haya que montar...
29 abril 2009
UN DÍA EN IKEA
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8 comentarios:
Un dia en ikea,puede resultar agotador,con esos pasillos que parecen laberintos,yo como nunca me entero de na,y soy un poco cateta,me perdi,y nosabia por donde salir,daba vueltas y vueltas,ynunca veia la salida,comome daba un corte tremendo preguntar,y confirmar lo torpe que era,me pase media hora dando vueltas como una tonta,y con toda la compra cargada,nunca mas he vuelto a ir,porque ya ni os cuentola odisea que fue montar los muebles que compre,un poco mas,y tengo que llamar a los bomberos.
Si le haces ese regalo a tu pareja,te acabara dejando,tu suegra te dejara de hablar,y tu madre cambiara el testamento,ten cuidao,ese regalo es muy peligroso.
El ikea,es para gente muy manitas,con un gran sentido de la orientacion,y que no les importe perder una tarde entera,para comprar una silla,que luego tiene que montar,atornillar,y que te quede bien,despues de sudar la gota gorda,eso no esta hecho para andaluces,espero que no haya ninguno por aqui,ja,ja,ja.
Muy bueno, me he reido mucho con tu peripecia. A menor escala, los chinos/Todo-a-cien de las ciudades también tienen lo suyo. Acabas llegando a casa con más bolsas que dedos para cogerlas.
Bueno,entre el ikea,y los chinos,yo conozco a más de una que se pasa allí el dia,a mi me aburre,será que tengo cosas más importantes que hacer,y no voy a dar pistas.....
Bueno,yo para alegraros la mañana,os voya contar un chiste de ikea.
Una que se vá al ikea,y compra un armario,llega a su casa,y después de 4 horas sudando( y sin pasarlo bien),pasa el metro,por abajo su casa,y se lo tira.Lo vuelve a montar,y ale,cada vez que pasa el metro se lo tira,la tia a desesperada,llama al ikea,y este le manda un tecnico,pues le dice que seguro que no lo atornilla bien,el técnico,lo monta,muy bien montao,y cuándo vuelve a pasar el metro,va y se cae.Entonces dice el montador( de muebles),os explico todo vayais a pensar otra cosa,sobre todo macho-man,bueno la cosa es que el montador cree que el fallo está dentro del armario,así que vuelve a montarlo,y se mete dentro,para esperar que pase el metro,y ver que pasa.A esto que llega el marido,y pregunta que hace ese tio en el armario,a lo que el montador contesta. he venido a tirarme a tu mujer,poruq si e dijera que estoy esperando a que pase el metro,es que nunca lo ibas a creer.
Bueno,espero que os haya gustado,que hayais al menos sonreido,pero sobre todo,que os alegre la mañana.
Se me había olvidao,decirle a lidia,que a ver que tiene en contra de los andaluces,yo soy andaluza,y no veas lo que trabajo,vamo que no tengo ni tiempo de ir al ikea,pero es verdad,fama de vagos debemos tener,porque tengo un jefe,que no veas como me tiene marcada,ahora voy a irme a tomar un café para aguarle un poco la mañana,y como ponga mala caa,soy capaz hasta de acercarme al ikea,vaya que mala soy.
Lo de ir a comprar mobiliario doméstico es uno de los peores planes pa un fin de semana que puede sufrir uno.
Además en mi caso, carezco de toda sensibilidad y gusto para elegir el género.En estos casos mi careto de indiferencia mirando al reloj más que en clases de dibujo; los continuos gestos de conformidad con el muestrario para que se acabe esto cuanto antes la visita; y rostro de alivio al acabar la tarea,(tan solo superado por la extirpación satisfactoria de una almorrana), hacen que siempre acabe en tensión con mi mujer.
Ja, ja, ja. Muy bueno, F.A., la primera sonrisa que tengo en el día.
Yo he de reconocer que a mi nunca me pillarán con un destornillador en la mano. Si alguna vez hay que hacer una chapucilla en casa, siempre recurro a lo mismo: "Papá, ¿si te pasas por aquí, me arreglas una pijadilla y luego nos tomamos un vino?".
Mano de santo.
Bueno,ya veo que a nadie le gusta ir al ikea,menuda publicidad,le estamos haciendo,en fin solo entraba para desearos a todos un buen puente,y que lo paseis lo mejor posible,como a F.A.,ya veo que le gusta saber a donde vamos,yo me voy a Jerez,a las motos,pero a trabajar,y hasta aquí puedo contar.
En fin,pasarlo bien que tenemos muchos dias para disfrutar,y si a alguno le toca ir de compras,lo siento por el.Un beso para todos.
Muy buen post, F.A. me ha resultado muy gracioso.
Debo de ser un bicho raro, porque yo disfruté mucho montando los muebles del IKEA (dos horas cada uno más o menos), y si que me gusta estar en el IKEA y ver las cosas tan curiosas que tienen.....aunque entiendo que a lo mejor se llega a hacer un poco pesado. Quiero decir, que me gusta, pero tampoco me gusta abusar, eh????.
Para hacer honor a la verdad, solo te ha faltado comentar (creo) que las mujeres (de vez en cuando), se pierden por los pasillos de IKEA y cuando nos damos la vuelta, resulta que estamos hablando con un desconocido, que nos pone cara de poker porque él se encuentra en nuestra misma situación. Su acompañante le ha abandonado y ¡¡¡¡¡no sabe que hacer¡¡¡¡¡. Nos encontramos perdidos¡¡¡¡¡.
A los cinco minutos aparece nuestra pareja como por arte de magia y nuevamente sigues haciendo el recorrido......hasta que te vuelva a abandonar inesperadamente, y es que no somos capaces de mantener el mismo nivel de concentración que ellas durante tanto tiempo. Está claro que son superiores a los hombres¡¡¡¡¡¡.
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