Ayer saldé una cuenta pendiente con mi pasado. Ayer el niño que llevo dentro quedó justamente vengado.
Hace muchos años alguien cometió un importante agravio contra mi persona, me llamó "¡cataplasma!" y aquella ofensa no se quedó sin una acción de respuesta. Tras abandonar su negocio prometí no volver a dicho lugar y permitir que aquel desalmado me vilipendiara impunemente.
Yo frecuentaba aquella atracción de manera semanal acompañado siempre de mi padre y de mi abuelo, que por cierto, era íntimo amigo de quien regentaba y dirigía el carrusel . Justo es reconocer que me lo pasaba realmente bien dentro de aquel inestable habitáculo. En un paseo, para mí, interminable, recorría acompañado de diminutos seres y sus gigantes acompañantes las islas habitadas por los más crueles piratas, a una distancia prudencial presenciábamos el hogar de la más mala de las brujas y surcábamos, sol en rostro, los más tranquilos mares antes de regresar a tierra firme.
Cada domingo (y muchos sábados) me aprovisionaba de un barquillo, que acabaría compartiendo con los patitos, que cual delfines, escoltaban nuestro viaje, y me dirigía directo a mi espacio favorito de Pucela. Justo hasta aquel día, aquel día en que ese desalmado, mirándome fijamente a los ojos me hirió en el alma llamándome "¡CATAPLASMA!".
Eso mi orgullo no era capaz de tolerarlo y decidí boicotearle negándole mi presencia para siempre.
Pero ayer por la mañana decidí saldar una cuenta pendiente. Animado y custodiado por los valientes soldados Ariel y Miguel y debidamente disfrazado de adulto para que no me reconociera, volví a subirme en su veloz velero. A mitad de camino, en medio de aquel viaje, entre la isla de los piratas y la casa de la bruja, cargué mi arma de valor y me dispuse a restaurar mi honor. Me puse en pie, le miré fijamente a los ojos y con mi dedo índice apuntándole y voz amenazadora le dije: "¡Usted sí que es un cataplasma!".
Y así por fin, desde ayer, el niño que llevo dentro descansa tranquilo.
Y es que ayer, después de más de 30 años, me volví a subir en la barca del lago del Campo Grande.
Dedicado a Guillermo "El Catarro" (que en paz descanse) a su compañero de remos (que no recuerdo cómo se llama) y tod@s aquell@s que alguna vez se subieron a esa mágica barca. Dentro de poco haré un "especial Campo Grande".
7 comentarios:
Si señor F.A.-Enhorabuena por tu entrada.Aunque me temo que solo los pucelanos podemos rememorar aquel universo con el cariño y la nostalgia debida.
Me ha encantado la frase ..."y debidamente disfrazado de adulto para que no me reconociera...". Yo también monté en la barquita (perdón, el velero) unas cuantas veces...
Recuerdo la epoca que nos toco recorger hojas de todos los arboles, para hacer el trabajo de naturales, pero del patron del velero no llega mi recuerdo. Pero no es bueno tener un rencor guardado tantos años. Para la proxima vez no lo guardes 30 años. A mi dimelo antes por favor.
Un saludo
Muy bueno, me ha gustado mucho.
Vaya,mira que esperar 30 años,para vengarte del tio la barca,espero temblando,no hacer ni decir nada que te moleste,vaya a ser,que tenga que vivir el resto de mi vida como Cary Grant: con la muerte en los talones.
Pero bueno,si te has quedao tranquilo,bien hecho está,aunque yo creo que el tio seguroque se ha quedao con un tic nervioso,en el ojo,deberías pasar y comprobarlo,así tu venganza ya sería redonda..En fin volveré a leer,lo que acabo de escribir,vaya a ser,que te siente mal,y luego te tenga todo el dia detrás mia,como el cobrador del frac.
Hay un verso de Angel Gonzalez,que dice:
Un hombre nunca sabe
que pasado le espera.
Fijaté,quien le iba a decir al tio la barca,que su pasado bocaza,le esperaría 30 años disfrazado de niño.
El capitán que está "ahora" a mí siempre me ha parecido un poco borde y brusco con los chicos. Siempre me ha dado la sensación de que no le gustaran, pese a que el viaje es muy entretenido para ellos.
De todas formas, para que te llamara "cataplasma" (coloquialmente, persona pesada y fastidiosa), algo harías XD
Por cierto, me queda la duda de cómo reaccionó "ayer": porque a los niños que se levantan en el viaje o sacan los brazos al "atracar" les echa la bulla. ¿Te llamó algo nuevo de lo que desquitarte cuando te jubiles? Mira que el pollo no va a durar ya mucho...
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