09 marzo 2009

VOLVIENDO

Hace muchos muchos años, un viaje se quedó grabado a fuego en mi memoria y me atrevo a afirmar que en la memoria de algunos de los que ahora leen. Se mezclaron muchos factores que lograron que aquella excursión se convirtiera en algo mágico y mítico para un grupo de amigos; la nieve, la adolescencia con su exaltación de la amistad, un departamento privado en un autocar, las noches interminables de alcohol (para algunos) y cartas, la rebeldía y, por supuesto, una ciudad, París.
Rememorar entre todos anécdotas como la de Vacceo negando con su dedo índice a un profesor su "invitación" a abandonar el autocar para una visita más (años más tarde descubrí que gracias a esa negativa me perdí conocer Montmartre), la batalla a bolazos de nieve en los Jardines de Versalles, el olor de un queso poco comestible, algún que otro pedo asesino en el ascensor de la Torre Eiffel,... se ha convertido en rutina en nuestras cenas y reuniones (para hastío de nuestras parejas).
Yo creo firmemente que, gracias a aquel viaje y aquella ciudad, un grupo de amigos que hasta entonces eran íntimos se convirtieron en inseparables. Para siempre.
Hoy, cuando ha pasado, más o menos, el mismo tiempo desde aquella visita que los años que por entonces tenía, vuelvo a la "ciudad de la luz", con el mismo deseo y las mismas ganas de empaparme de ella que tenía por entonces y, dada la compañía de este viaje, estando seguro que de nuevo París, para mí, será mágica.

4 comentarios:

Chechu dijo...

disfruta de Paris.

Anónimo dijo...

Nunca olvidaré ese viaje ni a las personas con las que lo compartí.

Anónimo dijo...

No hace falta haber estado en ese viaje para considerar inseparables a unos amigos.
De hecho aquí estoy yo........

Anónimo dijo...

¡Anthony! Mira que no ir a aquel viaje, nunca te lo perdonaré.

No te preocupes, estuviste, aunque no nos acompañaras

Un fuerte abrazo.