Están apareciendo, en distintos medios de comunicación, unas encuestas que vienen a decir que la mayoría de los españoles somos conscientes y estamos preocupados por la crisis económica mundial y del país, pero en cambio las mismas encuestas nos dicen que esos mismos encuestados que se preocupan por la crisis de los demás no lo están por su situación particular. Y a mí esto me recuerda a cuando, por ejemplo, alguna mujer comenta que el 99% de los hombres son infieles por naturaleza pero que su pareja seguro que no. Que no lo ha sido ni lo será jamás. Vamos que supo elegir perfectamente a su tipo del 1% restante. O cuando alguna vez algún amigo mío, acerca del mismo tema, comenta que (y perdón) las mujeres son muy golfas e igual de infieles que los hombres, pero a la vez está convencido que ninguna de las mujeres de nuestro grupo de amigos ha sido infiel a su esposo o novio. O sea, que lo que se dice vulgarmente "todas son unas putas menos mi mujer, mi madre y mis hermanas", y encima hago esto extensivo a las mujeres de mis amigos. Normal, fuimos a buscarlas a un convento...
Y es que esto de las estadísticas es de lo más paradójico. Y no los datos de las mismas en sí, sino cómo las personas vemos de manera diferente la situación de los demás de la propia. Lo que yo no atino a saber es si lo que pasa es que, intoxicados por la opinión pública, decimos lo que los demás quieren que digamos e incluso nos creemos a pies puntillas lo que decimos aún sin experimentarlo o si simplemente somos tan ciegos que vemos la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, pero lo que está claro es que hay algo que no cuadra del todo.
No sé, releo las encuestas mencionadas y recuerdo las ideas de mis amigos y al menos me queda una cosa clara, y es que pase lo que pase, esté como esté la economía del país, yo siempre tendré mucha pasta y jamás me han puesto ni me pondrán los cuernos. Ni a mí, ni a ninguno de mis amigos...
06 mayo 2008
LAS ENCUESTAS MIENTEN A NUESTRO ANTOJO
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4 comentarios:
Yo creo que es una cuestión de higiene mental.Es imprescindible de vez en cuando mirar hacia otro lado o por lo menos no aplicar criterios estrictamente objetivos para juzgar la realidad, (tu realidad), si quieres sobrevivir con cierta paz.A mi hay un caso que me llama la atención y es el de los enfermos de cancer. Por desgracia creo que casi todos hemos sufrido en carne próxima esta enfermedad y observamos como su aparente actitud en la mayoría de los casos, es de seguir viviendo como si se fueran a curar seguro. La información externa que reciben, (informes médicos, antecdentes personales..) apuntan hacia un fatal desenlace y sin embargo ellos viven bajo un manto de normalidad no se si aparente o real.
Pues si, las encuestas estan muy manipuladas y ademas todos nos creemos lo que nos interesa creernos.
Una de las pocas veces que fui a clase en mi etapa universitaria, recuerdo lo que dijo un profesor:"Hay mentiras gordas, muy gordas y luego están las estadísticas".
Las estadísticas las podemos manipular como queramos, de hecho es una situación absolutamente habitual que una Compañía ordene una encuesta sobre cualquier cuestión: Fidelidad de los clientes, hábitos de consumo,..., y el resultado final será que ellos son los mejores en el servicio post-venta, los más sensibles a las necesidades del cosumidor, bla, bla, bla. Yo pago, pues entonces yo digo cual ha de ser el resultado final.
Por otro lado, yo ya he dicho en alguna ocasión que no apostaría ni los posos del café que me acabo de tomar a que mi/nuestras/vuestras/ mujeres son fieles.
Hay cosas que es mejor no pensar y hacer como en el chiste: "¿Tú qué prefieres: Ser cornudo o tener colesterol?. Yo ser cornudo, que a mi me gusta comer de todo...".
Jajajaja, muy bueno lo del colesterol, Clebarr.
Siempre he defendido que la estadística es un instrumento "mefistofélico"... En serio, no creo que sea ninguna ciencia, sino un medio de manipulación al servicio del mejor postor. La estadística es un poco como la psicología, la Calidad, la prevención de riesgos, las consultoras y cosas así, que no sirven para nada, pero dan de comer a muchos (y forran a unos cuantos)
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