18 septiembre 2007

UN RAYO DE SOL

Esta tarde, al salir de trabajar, el sol comenzaba a acostarse (ya nos hemos devorado medio septiembre y cada día tiene sueño antes) y sus últimos susurros de calor dirigidos a mi sonrisa, provocada por la satisfacción del trabajo bien hecho, me inquirían si no me daba cuenta de que necesitaba algo, compartir ese momento con alguien, coger el teléfono y marcar el número de ella, de una, de cualquiera y decirle que estaba respirando aire de paz y que gracias a ella, a una, a cualquiera, me sentía pleno y con ganas de mejorar, que tardara en llegar a casa, que me diera tiempo a preparar la cena aunque a lo mejor no cenáramos, porque quería quererla, sumergirme en ella, en una, en cualquiera y dormirme en sus brazos, amarrado a ella, a una, a cualquiera. Entonces abrí un poco más los ojos, lo justo para mirar al astro rey de frente sin tener miedo a que me cegara y le respondí que sí, que tiene razón, que ya lo sé, que necesito un amor. Pero que no me lo repita más, que sus susurros me queman.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Oh, oh , oh ...
y quien no???????????

Anónimo dijo...

Cuando quieres ser dulce, eres el mas dulce

Faramar dijo...

Como ves la sección femenina está emocionada... me uno:
¡Ooooooooooooooooooooooooohhhh!