17 septiembre 2007

ALUCINACIONES HIPNAGÓCICAS INTRASCENDENTES

Se me cierran los ojos, los reiterados pensamientos que no me dejaban dormir han comenzado a alejarse y un hombre con un sombrero de papel quiere venderme palomitas, le abro las manos para que las eche sobre ellas, pero se caen entre mis dedos y mojan mis pies, que no sé porqué están descalzos. Entonces me doy cuenta de que me estoy quedando dormido, entreabro los ojos y todo está a oscuras, pero la luz de la impresora parpadea pidiendo papel y el sanedrín del "larguero" sigue debatiendo sobre si la línea ha de estar más o menos adelantada, lo apago y ella regresa a mi mente, parece que quiere volver a despertarme pero no la dejo, me pongo de lado, contra la pared y la calle está otra vez desierta, Rin, mi perro, ha resucitado y corre hacia mí, yo me agacho a saludarle mientras una melodía suena y alguien, por detrás, me susurra que mañana tengo que escribir todo esto, al darme la vuelta para decirle que no, veo el árbol al que debo subirme, es demasiado alto pero lo intento, huele a pastel recién hecho y cada rama es una pierna desnuda de mujer y al amarrarme a ellas noto que me caigo, muy muy despacio, no llego a aterrizar sino que termino yaciendo sobre la nube en la que crece la raíz del vegetal que pretendía escalar y allí me quito la armadura y dejo de luchar, otra vez me ha ganado la partida. Otra vez estoy dormido.

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