09 marzo 2007

¿ES COSA MÍA?

Las obras poco a poco se van terminando, ya se puede circular por más de un carril con el coche por calles que son de tres, inauguran edificios, monumentos y parques, veo a trabajadores resembrar las parcelas destinadas a tener césped y flores y que hasta ayer sólo tenían hierbajos y arena, salen las convocatorias de ayudas para todo (Internet, vivienda, jóvenes empresarios, igualdad de oportunidades,…), anuncian rebajas de impuestos municipales para multitud de chorradas, destapan comisiones extrañas, salen en los listados de adjudicatarios de viviendas protegidas innumerables “hijos de”, tengo amigos funcionarios que no tienen nada que hacer porque sus jefes están sacándose fotos por ahí y algún amigo que veo muy poco porque no para de trabajar… ¿Es cosa mía o pronto hay elecciones? ¿Es cosa mía o dentro de nada estará otra vez todo de obras que se terminarán justo dentro de 4 años? ¿Es cosa mía o nos toman por tontos? ¿Es cosa mía o somos tontos?


3 comentarios:

Chechu dijo...

la cosa es que somos tontos. Si fueramos listos nadie votaría. Ya se que eso iria en contra del estado del derecho, de un país democrático y todas esas chorradas pero todos TODOS todos son unos sinvergüenzas interesados por su poder y su persona y nunca por el bien del ciudadano.

Anónimo dijo...

Existe una teoría del ciclo económico que sostiene que durante los 4 años que duran los mandatos electorales todo está perfectamente planificado: Al principio hay que gastar, hacer obras aunque sean costosas e impopulares, subir los impuestos,..., y poco a poco cuando se vaya acercando el fin de los 4 años, inaugurar conservatorios, hacerte fotos en espacios verdes, decir aquello que "no se puede hacer una tortilla sin romper algún huevo..."
Creo que por primera vez en mi vida me voy a quedar en casa el día de las elecciones. Estoy totalmente de acuerdo con Chechu, no es vagancia, es una decepción y un hastío infinitos, comprobar que nada cambia. El mismo perro con distinto collar.

Anónimo dijo...

Pues yo quiero discrepar con Chechu y Clebarr. Y no es que eso vaya a significar una alabanza de la clase política, pero sí pienso que la política es pura práxis y debemos decantarnos siempre, si no por el mejor, sí al menos por el menos malo. Siempre habrá uno que nos sangre menos a impuestos o que sepa utilizarlos mejor que el otro; siempre habrá uno que haga las cosas con más transparencia, que defienda unas posturas sociales y éticas con las que nos identifiquemos más. Y aunque la identificación sea mínima, creo que hay que involucrarse porque al fin y al cabo, nos guste o no, queramos o no ocultarlo bajo un velo de desidia o indiferencia, las decisiones políticas nos afectan. Y aunque no nos guste -y a diferencia de la muerte- aquí al menos podemos elegir.