23 marzo 2007

UN SEGUNDO DE SILENCIO


Cuando un familiar ha llegado a la línea de meta es momento de dejar de pecar, al menos por unos días, y entregarle el único premio al que aspiramos en esta carrera en la que la salida es el nacimiento y la muerte la meta, dejar nuestra huella impregnada en quienes fueron nuestros descendientes y acompañantes y que continuarán corriendo por las calles de la vida hasta alcanzar su propia meta.
Esta mañana ha fallecido mi abuela y tan sólo quiero decirle que seguirá por aquí con nosotros, en nuestros recuerdos.
Descansa tranquila, donde quiera que vayas.



He quitado para esta entrada la opción de permitir comentarios porque, con vuestro respeto, prefería que no hubiera ninguno. Gracias.