De la lujuria mejor no hablo y directamente la uso como trampolín para lanzarme de cabeza (y sin el gorro puesto) a la piscina del diablo.
30 marzo 2007
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A menudo pestañeo y al abrir de nuevo los ojos las cosas han cambiado y entonces me pregunto... ¿Todo da vueltas o el que da vueltas soy yo?
2 comentarios:
Juas, juas. Yo de lujuria tampoco hablo.
Mejor que nos cuente algo quién hoy marcará con rotulador rojo este día en su agenda...¿eh, Ains?
Debo de ser un tío muy imperfecto.
No me puedo apartar de ninguno de los pecados que llevamos analizados hasta ahora. Así, creo que me acompañan la pereza (hoy llevo todo el día tocándome la vaina), la gula (tal es así que tenemos que fijar fecha para las sopas de ajo), seguramente la soberbia (aunque ésta nos acompaña en momentos puntuales a todos), la ira (estoy cabreado porque el Balonmano perdiera ayer) la envidia (me jode que mi amigo clebarr este de vacaciones y y aquí currando), la avaricia (para mi la peor de todas las mencionadas hasta ahora) y por último la lujuria...
Y que quereis que os diga de la lujuria, de "mi lujuria". Solamente puedo reconocer que me considero muy pecador, pero que me parece la mejor manera de pecar (si es que en realidad es un pecado capital), y no puedo renunciar a él nunca ni tengo control.
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