05 noviembre 2006

VIERNES A LA NOCHE

El viernes volvía tarde a casa, el cielo parecía haber discutido y en su reyerta consigo mismo la herida de una puñalada no dejaba de sangrar lluvia torrencial sobre mi ciudad. La ausencia de un simple soportal bajo el que resguardarme hacía que estuviera empapado y muerto de frío. Vi una bar abierto y entré a tomar algo que me hiciera entrar en calor mientras esperaba a que escampara. Parecía que estaban apunto de cerrar, las luces estaban totalmente encendidas y tan sólo había dos tíos fornidos al fondo hablando con la camarera. Pregunté si estaba cerrado y me dijo que no. Se acercó a mí y me dijo:

- Hola Félix

- Hola – respondí yo con gesto de extrañeza

- ¿Ya no te acuerdas de mí?

- Pues no la verdad

- Mira que olvidarme...

- Pues la verdad es que no se me suelen olvidar caras tan bonitas como la tuya, pero no te recuerdo no. ¿De qué nos conocemos?

- Luego te lo cuento... ¿Qué quieres tomar?

- ¿Tienes la cafetera encendida?

-

- Pues un café con leche

Se dio la vuelta y se fue a prepararme el café. Si bien es cierto que no olvido caras lindas con facilidad más cierto es aún que lo que jamás se me olvida es un culo como el de esa chica, pero no me acordaba de ella para nada. Si no me hubiera llamado por mi nombre hubiera pensado que me estaba vacilando. Mientras ella preparaba el café me fui al servicio a mear y ver si allí hacía memoria y recordaba de qué la conocía.

Al salir del servicio los dos tipos cachas de la barra ya no estaban, había cerrado la verja y tan sólo quedábamos ella y yo en el bar. Me parecía un poco extraño todo aquello, pero a los dos segundos mi cabeza dejó de pensar...

- ¿Bueno me vas a decir ya de qué nos conocemos?

- De momento no, pero lo que sí te puedo asegurar es que a partir de esta noche ya no me vas a olvidar nunca más– me dijo guiñándome un ojo – ¿Me ayudas con unas cosillas que tengo que hacer en el almacén?

Y sin vacilar ni un instante me dirigí tras ella...

Ya no recuerdo nada más. Hoy tengo dos costillas rotas, la cara como un pan, la pierna izquierda en cabestrillo y os estoy escribiendo desde una cama del hospital...

Tenía razón, jamás la olvidaré.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

donde te metiste???

Anónimo dijo...

No puedo creer lo que leo, estás bien felix?

Anónimo dijo...

Menos mal que el sábado estuve contigo y se que no te habían roto nada el día antes.
¿Por que todo el mundo piensa que esto es autobiográfico?.

Anónimo dijo...

Ya te dije que desconfiaras de las chicas con un culo espectacular, pero con demasiada nuez y con tatuajes carcelarios...
¿Nos lo has contado todo? ¿Sólo te pegó?

Rapajic dijo...

cuando uno escribe en primera persona no significa que sea él el protagonista de la historia, cuando el protagonista de un relato se llama igual que tú no significa que seas tú a quien le pasan esas cosas...

Anónimo dijo...

esto mola, la proxima vez, en vez de la tia,la que te guiña el ojo, peor seria que fueran los tios no crees...
eh .jjajaja

Osacr

Anónimo dijo...

peliculero!!!!!!!!!