Mañana me voy a poner un gorro rojo con bola blanca y me voy a sentar a comprobar si me ha tocado algo de la pedrea del sorteo de navidad mientras como un poco de turrón. Cuando haya comprobado que sigo siendo pobre ayudaré a mi madre a preparar la cena navideña para más tarde ir a tomar espumoso de rueda (es que aquí no se toma ni champagne ni cava, ya sabéis...) con mis amigos. Al llegar a casa toda la familia estará esperándome para cenar juntos y cantar villancicos, tomaremos las uvas, pediré el deseo anual que ningún año se cumple y después me iré de juerga toda la noche. Al día siguiente cuando me despierte los Reyes magos habrán dejado cientos de regalos al lado de mis zapatos y tras abrirlos desayunaré un tazón de chocolate con roscón de reyes...
Qué pasa, ¿que el alcalde de Valladolid puede a 13 de Noviembre tener ya toda la ciudad repleta de luces navideñas y yo no puedo celebrarla!!!???
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