Le recuerdo empapado en sudor preguntándome un camino de vuelta, compartiendo penas en un patio por dos míseros suspensos, haciendo apuestas estúpidas acerca de edades ajenas, intentándome tajar cada vez que me atrevo con un quinito, jugando a un video juego en plena movida, aguantando llantos míos de impotencia, recibiendo un tortazo de alguien de quien nadie quisiéramos un soplido, exhibiendo calabacín (con el mismo del tortazo) en plena discoteca abarrotada, encabronándose (a su manera) porque usamos ropa íntima de sus hermanas como gorros de waterpolo, explicándome 5 veces seguidas las distintas variedades de los productos de su huerta, bajando a auxiliarme a horas que no corresponden sin preguntarme el porqué de mi requerimiento, haciendo continuas predicciones catastrofísticas acerca del futuro culé (y para una vez que hizo una esperanzadora...), incitándome a terminar una faena más de 10 veces una nochevieja, trayéndome un regalo mientras nadaba en una piscina, haciendo de barman improvisado, pidiendo a un profe que nos dijera una nota que nos había dicho ya 3 veces!!, sacando de quicio al toro, calmándome en mis repentinos momentos de furia, mangando juntos en Galerías y repartiéndonos después el botín, intentándome colocar con “cigarrillos” numerados, contándome “secretos” para la piel, buscando a ¡¡Rosa!!, preparando cenas para desconocidas (por él), comprándonos a los demás revistas porno con 15 años, no sorprendiéndose ante una fiesta sorpresa y sorprendiéndome preparándome una, viniendo directo de un viaje a mi casa para pedirme perdón por algo que no tenía porqué pedírmelo, renunciando a una tía porque yo me emparanoyé, pasando horas tirando a una canasta a la que sólo él tiene cogida la distancia, apareciendo en una playa con el pelo al cero, estando a punto de matarme sobre una moto, etc, etc, etc...
Le recuerdo en tantas situaciones, en tantos momentos, en tantos lugares, que él es una de las pocas respuestas que realmente me salen de dentro cuando tengo que responder a una pregunta que me hizo mucha gente tras escribir un post digamos que polémico (amistad hetero). La pregunta era que qué es para mí la amistad. La amistad para mí es Webas...
Felicidades amigo. Bienvenido a la edad a la que está bien visto ser crucificado.

4 comentarios:
Yo también a he visto a Webas en esas situaciones a las que alude Félix y a las que añadiría una de actualidad: acudir a la cita de los jueves con la camiseta de four-roses y chupa vaquera a pasar revista a la semana y a las churris de nuestros alrededores. Todo un crack. Todo un amigo con mayúsculas. Todod un "puto amo" al estilo Pereza.Muchas felicidades Campeón!!!
Felicidades para Webas! Además de todo lo que mencionan el Autor y Palotes, yo me acuerdo mucho de un Gijón muy lejano en el tiempo...él y yo, como Tenorio y Mejía, asaltando conventos...
JM
Felicidades Webón!!!
Además de tener la muñeca (baloncestística, por supuesto) más rápida de todo el farwest, me gustaría decir de él, que es ese tipo de gente con el que nunca puedes tener el gesto preocupado. Si uno anda por la noche algo apagado, puede estar seguro de dos cosas:
La primera es que se pondrá a bailar delante de Torete de la manera más ridícula posible para arrancarte una carcajada.
La segunda y más importante y a la que hay que prestar un cuidado especial, es que nunca hay que pedirle que te traiga una copa "raspadita" o poco cargada. Lo normal es que te traiga una copa que huela a alcoholazo desde quilómetros.
- Pero Webas, joder, ¿no te dije que poco cargada?
- No sé, está poco cargada, ¿no?
- ¿Poco cargada cabrón? Pues cambiámela.
- Ja,ja,ja.
Por esas y mil y unas cosas más alguien te bautizó como: Anthony, el más grande.
Si, en muchas, pero bien podías haber escogido otra foto capullo¡¡¡.
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