
En uno de mis primeros post recordaba con cariño la magia de intentar ligar con la poca ayuda que nos ofrecía el teléfono fijo.
Pero no todo eran dificultades por entonces porque disponíamos de un arma especial que nos ayudaba y mucho a ligar... las cintas.
Ahora hay compan sins (como les dice mi abuela) pero no tienen la misma gracia. Si le grabas a una chica un cd ella se puede saltar las canciones que no le gusten y tu mensaje no llega con nitidez, pero con la cinta... con la cinta no. Con la cinta no se escapaba. La cinta la tenían que oír enterita y soportar todas las cursiladas que en forma de mensaje subliminal (o liminal más bien) las quisieras trasmitir con el regalito.
Todo comenzó con los radio-casetes de doble pletina. Yo tenía uno de pletina única que me encantaba y con el que grababa mis propias cintas (aún las conservo) directamente desde la radio, con la voz del pincha pesado de turno que no dejaba de pisar las canciones con su voz. Te pasabas el día alerta intentando adivinar con los primeros compases del tema si se trataba de la canción que querías pillar para darle al "record" y al "play" a la vez o esperabas a que fuera nº 1 de los 40 para que la pusieran a las horas pares y poderla así almacenar para el futuro.
Pero cuando salieron los primeros de doble pletina... ahí se nos abrió el mundo. Ya podíamos meter en la misma cinta el "Te quiero" de Hombres G tras "Nothings gonna chance my love for you" de Glenn Medeiros y seguido de "El mundo tras el cristal" de la Guardia y poniéndole una pegatina que pusiera "lentas" o "baladas" o "para ti" poder conquistar a la chica que con la carpeta forrada de fotos de Tom Cruise en Top Gun amarrada en los brazos como si de un peluche se tratara nos miraba de soslayo en la lejanía con una tímida sonrisa de complicidad. Nos la imaginábamos tumbada en la alfombra de su habitación pensándonos y esperando que llegara el siguiente fin de semana para bailar en nuestros brazos durante la fiesta en el patio de su colegio los lentos que en ese momento escuchaba gracias a nuestra cinta mientras miraba el póster de Rob Lowe y nos veía más guapo que a él.
Pasaron los años y por fin tenías coche. Normalmente era heredado y lo que más te importaba del mismo, con mucho, era que el radio casete fuera de lujo (Pioneer a ser posible) y los altavoces sonaran de la ostia. Qué mas daba el modelo del coche, el motor, la seguridad, el color,… lo importante del coche era el equipo de música. Mientras llevabas a la chica de turno a su casa ponías la cinta que estratégicamente habías preparado para que sonara “It must have been love” justo al parar en su portal para que por un momento te confundiera con Richard Gere y te pudieras enrollar con ella y que a continuación en pleno trajín se escuchara
8 comentarios:
Esos cassettes,mejor los de 60 minutos,que los de 90,porque se movian peor en la pletina y acababan destrozados.
eres un ochentero!!!
Yo me siento como si hubiera vuelto a la época de las pletinas...¡El coche nuevo de Soft no lee mp3! y no se le puede poner uno porque nos quedamos sin ordenador de a bordo.
Yo sin mp3!!!
No podrías seguir escribiendo acerca de todo esto. Me ha encantado.
Chechusport
Ja, ja, muy bueno, pero te falta el punto de vista de la chica. Si te llevaba a casa el chico que te gustaba y sonaba la cancioncilla preparada, tú pensabas: bien, bien, ahora solo hace falta que no sea muy tímido, porque como cuente con el valor de la que suscribe, ni con la banda entera en el coche! Pero, y si el que te llevaba a casa era el eterno amigo? ese que tenía todo un repertorio para cada día del año y tú ibas escuchando la canción a medida que preparabas la despedida más rápida del mundo, que casi antes de que parase el coche frente a tu casa ya te estabas bajando? A ese hay que hacerle un homenaje, que a día de hoy se ha hecho todo un experto musical a base de no comerse un rosco! Qué tiempos, se echan de menos.
¡ay, ay ay! que nos vamos haciendo mayores demasiado rápido. Nuestros padres o suegros/as de vez en cuando se despendolan y comienzan a hablar de guateques y de sus favoritos (pequeniques, cecilia, beatles, brincos,...) y nosotros ahora nos vamos a los irrepetibles 80 y los cassetes. Supongo que muchos de nosotros conservamos esa pedazo de cadena de música con doble pletina y con búsqueda automática de canciones. Jopelas, el invento de la doble pletina para grabar fue maravilloso. En el Colegio Mayor había auténticas disputas y listas de espera para grabar en el superequipazo de la Sala de Música esos remixes con los que buscabas un mucho el regalo ideal para tu chica. Claro, tenías más de 300 discos a tu disposición con toda clase de canciones.
Es muy interesante el punto de vista de ally acerca del binomio casette-acompañante.
Oye y que ilusión hacía ir a ver a esa chica con la que quería algo (dejémosolo ahí) y regalarle esa grabación original que te desnudaba totalmente lo que le querías transmitir (baladas, música para pensar, música para soñar, música para bailar...) Y fundamental... la pegatina.
hay por ahí rulando un interesante libro sobre las portadas "hechas a mano" de las cintas grabadas (con un poco de tiempo y google no es dificil de encontrar).
Ah, otra cosa:
"con la voz del pincha pesado de turno que no dejaba de pisar las canciones con su voz"
Ten cuidado, no sabes quién puede estar leyendo esto...
No creo que haya alguien que pueda leer esto y fuera de los dj's que me pisaban las canciones que quería grabar allá por el 87 y de los que puedan leer y pisen las canciones de ahora que entiendan que los que estamos al otro lado y ponemos una emisora musical lo que queremos oír es... música!! (aunque haya algunos que sólo la pongan para escuchar la voz de su amada... pero para ello mejor los susurros, jeje)
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