28 noviembre 2006

INSATISFACCIÓN (O UN MOMENTO DE DEBILIDAD AJENA)

Cuando intuyes que el autocontrol es el único arma del que dispones para afrontar una situación y la ansiedad se adueña de tu ser camuflada de impulsos irrefrenables se produce una lucha interna entre el qué hacer y el qué no que normalmente sólo te conduce a la derrota, a la derrota más íntima y personal, a la derrota del yo más profundo, pues tomes la decisión que tomes (calmar momentáneamente tu sed de disfrute o sufrir de continuo las consecuencias del control) siempre queda grabada en ti la ficticia huella del error, la sensación de que la otra opción era la correcta. Ahí, como consecuencia final, se empieza a entablar en tu interior una batalla librada por los caballeros de lo que deseas en ese momento (los impulsos) y los siervos de lo que debe ser (la reflexión).
Así, al final, no hay nada que hagas o digas o dejes de hacer o de decir que te satisfaga por completo, pues jamás es posible la evaluación de la opción tomada en comparación con la alternativa descartada. Pues ésta nunca es si la primera fue.

1 comentario:

Ingrid Dietrich dijo...

Amigo mio... Touché, me quito el sombrero.