Cuando Silvie llegó a Barcelona para pasar un año de libertinaje al amparo de una beca Erasmus no tenía mayor motivación que abrirse a la noche salvaje catalana, descubrir el significado de la expresión “amor libre”, conocer sensaciones nuevas bajo los efectos de drogas aún desconocidas para ella y si de paso se quitaba un año de Derecho de encima el tiempo habría estado bien invertido.
Los primeros meses fueron una bajada a los infiernos de la noche, mañanas amanecidas bajo los efectos de la coca, amaneceres follando con desconocidos, alguna que otra siesta nocturna en aceras bañadas con su vómito y sus primeras experiencias lésbicas. El aula de la facultad era un lugar desconocido para ella.
Fue en febrero cuando el vaivén de la inconsciencia comenzó a causar estragos en sus pequeños planes estudiantiles y en su limitada economía. Tras los primeros parciales el objetivo menor de eliminar el 4º curso de su expediente académico pareció convertirse en utopía y la subvención paterna se redujo considerablemente ante la falta de resultados. Se propuso ponerle remedio, eliminó de su agenda festiva los días de diario (excepto los jueves claro), comenzó a asistir de manera asidua a clase y se puso a trabajar de camarera en un bar de la zona del puerto marítimo, de esos repletos de guiris.
Así las semanas transcurrían de día a diario y de noche los fines de semana. Los meses transcurrieron entre dos hombres. Maduros ambos, casados ambos, cercanos ambos. Uno, su profesor de procesal, el otro, el dueño del garito dónde servía copas.
Como sin querer llegó Julio. En dos días partiría para Gante, su cuidad natal. El último día de Junio suspiró su contrato de arrendamiento y para no quedarse en la calle los diez días que aún debía permanecer en la ciudad condal se alojó en un sucio hostal de las Ramblas. Habían sido 10 meses inolvidables, caóticos, juveniles, sexuales, desenfrenados, pero aún le quedaba una fantasía por cumplir y quería despedirse a lo grande de la ciudad de su despertar y de sus dos amantes.
Quedó con ambos para una última noche de desfase. Ellos no se conocían en persona, pero sí de oídas el uno al otro y entre copa y copa y entre raya y raya y entre copa y copa y entre risa y risa y entre raya y raya y entre copa y copa se dio cuenta de que había llegado el momento de satisfacer su penúltimo deseo, de soltar el último resquicio de pudor que la quedaba. Se hizo acompañar por los dos a su habitación de hostal y juntos la fornicaron y la sodomizaron hasta que el sol les visitó por la mañana. Ella no podía dormir, ellos roncaban a sus lados en estéreo. Se levantó, se puso unas bragas y una camiseta y se asomó al balcón para despedirse de Barcelona mientras con un cepillo de dientes se quitaba de la boca el aliento de aquellos dos viejos.
Sus vacaciones académicas habían terminado.
Luego está la versión deni
21 noviembre 2006
SILVIE (El guante de Lila.1ª parte)
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5 comentarios:
La versión de deni no esta "luego", esta antes.
A ver si van a pensar que las similitudes son son más mías que tuyas :P
La próxima la posteamos a la vez
¡Me encantáis! ME entusiasma la idea de que una foto mía os haya provocado... o ahora que lo pienso ¡Os provocó la rubia! ;-)
Tenéis la cuarta versión de "Silvie" en busca del mar y la tercera de "K" en martillo.
Besos
La versión del cuento que acaba con la protagonista acostándose con sus dos amantes me parece buenísima. La otra sólo discreta. No voy a jugar a crítico literario: únicamente digo que la primera me ha enganchado y la segunda no.
JM
ay ay ay cuando lea este último comentario deni... pero deni campeón, que no te importe el comentario de JM que es amigo mío... jajaja
Pienso igual que J.M.
Lo siento, yo también soy amigo del artista del blog, pero en mi opinión su cuento es mejor.
Por cierto, para la próxima vez, ¿qué te parece J.M. si nos metemos en el lío?
Los cuatro escribiendo un relato breve, así los listos como yo que opinan sin mojarse podríamos recibir nuestro merecido, ¿eh?
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