Durante el verano pasado todos los furgoleros (y muchísimos que no lo son) gozamos la victoria de "La Roja" durante la Eurocopa. Habíamos perdido tantas veces sin haber ganado nunca (los de mi generación al menos nunca la vimos ganar nada) que fue una victoria que disfrutamos como tres. Ayer, viendo el partido que la selección jugó frente a Inglaterra me vino a la cabeza algo que es uno de mis primeros mandamientos en el catecismo del deporte de élite (y por supuesto de la vida). La importancia de los pequeños detalles. Lo que marca que un deportista o en equipo deportivo pase de la gloria eterna al más absoluto fracaso son minúsculos detalles. Detalles que por supuesto hay que trabajar. Phelps será el deportista con más oros olímpicos de la historia por el detalle de una llegada perfecta (e imperfecta de su rival) en los 100 mariposa. Armstrong es quien más Tours ha ganado porque jamás se cayó en ninguno de ellos. España no fue campeona del último Eurobasket porque el balón no quiso entrar en el último lanzamiento de Gasol. Y así podríamos poner 12873 ejemplos. Y la importancia de esos detalles no sólo radica en el preciso momento en que se producen o en el trabajo previo de ellos (ay del deportista que no entrene "los detalles"), sino en las consecuencias futuras de que (como decía Woody Allen en "Match Point", y quien no la haya visto ya está descargándosela) la pelota caiga a un lado o al otro de la red.
Y me explico, si en el partido de cuartos de la Eurocopa, Italia, como siempre había pasado, nos hubiera eliminado en la tanda penaltys, los elogios, alabanzas y parabienes que ahora recibe ese equipo, pero sobre todo y más importante,la gigantesca autoconfianza que ahora tiene en sus recursos y en su modelo futbolístico, seguramente hubiera tornado a críticas y rechazos de la prensa y de la afición y, por supuesto, a dudas permanentes acerca de poder alcanzar algo grande. Los maravillosos e increibles centrocampistas que ahora tenemos serían simplemente "buenos peloteros" pero blanditos y sin carácter competitivo, nos faltarían delanteros resolutivos y de la defensa no se salvaría nadie. Sin embargo ahora todos estamos convencidos de que si no somos los futuros campeones del mundo, sí al menos podemos serlo, y ese convencimiento parte tan sólo de un detalle, de un pequeño detalle. De que esta vez la bola cayera del otro lado de la red. Y para eso también hay que prepararse.
12 febrero 2009
UN PEQUEÑO DETALLE
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1 comentario:
Aunque ni en las escuelas de entrenadores ni en los INEF (ahora CAFD) se trata el maravilloso y a la vez, rastrero, mundo de los detalles, todo entrenador-monitor debería ir impartiendo su mini-asignatura de "Fundamentos del detalle" y todos nos convertiriamos (si algún día lo queremos) en algo más competitivos.
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