29 diciembre 2008

DESORDENADA HABITACIÓN

Desde siempre mi habitación estuvo un poco desordenada. Desde siempre encontré un punto estético al desorden, al pequeño desorden. Al desorden ordenado. A ir un poco e intencionadamente despeinado, a dejar dos cartones de un vinilo sobre una mesa de cristal, a un libro en oblicuo sobre una mesilla, a la camisa medio fuera o la corbata sin anudar del todo. Me resulta bello el desorden, no lo puedo evitar. Me atrae un puto de caos en la propia vida, no saber exactamente qué pasará mañana y que el destino (ese impostor que no existe) me sorprenda, me gusta la gente de la que no espero nunca nada pues no sé qué esperar de ella y me pone lo imprevisto, apostar por la carta que queda por salir porque está tapada y un proyecto de escalera la necesita.
Desde siempre mi habitación estuvo un poco desordenada, ordenadamente desordenada, era mi desorden, mi caos, aquel en el que yo me encuentro a gusto y salgo a flote pues me pone a prueba de continuo. No soportaba que mi madre desordenara mi desorden y lo dejara todo colocado, pues ahí yo no encontraba nada. Hoy he buceado en el desconcierto de mis papeles buscando unos apuntes que no encontraba y justo cuando me quedaba sin aire he vuelto a la superficie a respirar aire puro tras encontrar mi tesoro. Hoy he vuelto a ver belleza a mi alrededor, la belleza de mi desordenada habitación.

1 comentario:

Tot dijo...

FA... mándame tu dirección que te mando el cd de Eddie Vedder, que te va a encantar... Qué menos...