Ya hace meses hablé de lo doloroso que es ir al dentista, pero hay un lugar dónde es mucho más doloroso ir, al taller del coche a pasar la revisión.
Sabes que la tienes que pasar porque para eso te cuelgan una tarjetita en el mando de los intermitentes dónde te avisan de “dentro de 20000 kilómetros te vamos a volver a sablar”, pero luego cuando vas, la realidad supera con mucho lo que imaginas (que nunca es bueno). Porque para colmo, esos kilómetros que marcan cuando has de pasarla siempre se cumplen cuando más gastos o menos ingresos tienes o cuando esperabas darte un capricho que... ya no te puedes dar.
Para empezar, nada más llegar te dicen que te van a cambiar los filtros del aceite, del gasoil, del polen, de... vamos que te dan ganas de preguntar si no te van a cambiar también el filtro de la cafetera o del aspirador que ya puestos, y aunque tú tienes el leve recuerdo de que la última vez que estuviste allí te cambiaron todos esos filtros, al final siempre te los cambian (y te los cobran claro).
El caso es que te marchas dejando tu cochecito pensando que no vas a poder llevártelo luego porque vas a tenerlo que dejar como pago a la ostia que te van a meter y te dicen que vuelvas dentro de una hora y media, más o menos. A la hora y media regresas, pero por supuesto el coche no está listo y ahí empieza la diversión. Al entrar te recibe el mecánico, con más grasa en la cara que en las manos (que piensas si ha estado revisando el coche o enrollándose con él) y te va contando cositas a las que tú sólo pones cara de gilipollas mientras te surgen respuestas de los más ingeniosas que no llegas a verbalizar mientras haces los números correspondientes “las pastillas de freno de atrás están a punto de gastarse y si no los cambias rápido se podrían estropear los discos” (“y a mí qué cojones me importa, si yo lo que llevo son cds” eso deben ser unos 200 euros), “las ruedas delanteras se han quedado sin dibujo”, ("sin dibujo sin dibujo, que no, que el mío es el xsara normal, que el del dibujo es el xsara picasso...” y 300 euros más), “los amortiguadores están rotos” (“bueno, eso no importa, tengo unas vértebras muy flexibles y resistentes pa los baches” puf, otros 300 euros, más la mano de obra claro) y así otras 15 cosas más, que la verdad es que no entiendes cómo has podido llegar al taller con lo destartalado que supuestamente tienes el coche.
Bueno el caso es que acojonado te diriges a la oficina donde la chavalita de la conversación intrascendente (“parece que hoy hace mejor ¿no?") te saca la navaja, te la pone al cuello y te dice "esto es un atraco", eso sí, con amabilidad y recordándote el 25% de descuento que te hacen por ser cliente habitual y te da día y hora para cambiarte las pastillas de freno, las ruedas, el amortiguador,... y en ese momento es cuando piensas “¿y si me compro una bicicleta y de paso comienzo a hacer ejercicio?”
05 julio 2007
UNA VISITA AL TALLER
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7 comentarios:
Sí lo peor es q el coche lo lleve tu hermano al taller y q tu hermano sea de los q pasan de todo y q le digan q el coche gasta mucha gasolina pq está el filtro del aire obstruido y q cuando miras la factura, eso precisamente no te lo han cambiado y entonces le preguntas a tu hermano q pq? y te dice q no sabe.
mi querido tren que me lleva y me trae debe pasar por revisiones de esas, pero a mí por 20 euros al mes me lleva donde quiero
(comentario patrocinado por renfe).
... que razón tienes... parece que estás dentro de mi cabeza... He empezado a mirar bicicletas...
Dios, solo de pensarlo......
Yo siempre le hago unos kilometrillos de más a lo que marcan en "PROXIMA REVISIÓN", esperando que no llegue nunca y sin darme cuenta que de ese modo lo único que consigo es que la siguiente vez que vaya me sacarán más defectos todavía (que si la junta de la trócola, que si tal, que si....).
Llegadas estas fechas siempre pienso en hacer un curso acelerado de mecánica, e incluso un año me llegué a leer el "Arias Paz" (para los no entendidos, es como un vademecum de la mecánica), pero al final pago como todo perro pichichi y hasta dentro de un año.
A mí lo que me parece es que los de los talleres tienen muchísima jeta, como la mayoría de gente que tiene un negocio, pero en su caso se aprovechan de que casi nadie tiene ni zorra de mecánica y de que encima tienes miedo de tener un accidente o quedarte tirado si no cambias o arreglas lo que te dicen. Pero está muy claro que se inventan la mitad de las averías, y a saber si luego las arreglan de verdad.
Tengo la impresión de que con las chicas se pasan mucho más, partiendo de que suelen saber menos de coches, pero en mi caso es lo mismo, porque no tengo ni puta idea y se me nota en las caras que pongo y que tan bien describe F.A.
Al Neri, si hay alguien aprovechado en el mundo son los funcionarios...os pagan lo mismo vayais o no, trabajeis o no, curreis o no...los que tenemos negocio tenemos que competir con mucha gente y si os engaña alguien es porque os dejais...
En muchas tiendas tienen una jeta que espanta. A mí no me fastidia que me consigan engañar (que quizá entonces la culpa la tenga yo), sino que simplemente lo intenten. Es como si tomaran a la gente por tonta.
Siempre están con las liquidaciones y los cierres falsos; las rebajas amañadas con etiquetas de "Antes 10, ahora 5", cuando el día antes estaba también a 5; las mentiras sobre calidades y componentes, etc, etc, etc...
Yo me siento muy a la defensiva en cualquier tienda, aunque tengo que reconocer que hay algunos comerciantes honrados y decentes, aunque mi opinión es que no es la tónica general...
ANÓNIMO, lo de los funcionarios, yo creo que habría que separar el mito de la realidad.
Es injusto que se cobre igual trabajando o haciendo el vago, pero también hay que darse cuenta que la Administración no es un negocio y por lo tanto no funciona con parámetros de productividad, rentabilidad y competitividad. Gracias a eso disfrutamos de algunos servicios públicos poco o nada rentables, que sin embargo tienen que existir por razones sociales o humanitarias.
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