Hay muchas cosas que no me gustan de mí, pero no me preocupan, las acepto, me acepto. Hay otras que tampoco me gustan pero sí me preocupan e intento corregirlas o mejorarlas (aunque no siempre lo consigo). Y por fin hay una que no me gusta nada nada y que me veo incapaz de corregirla, porque creo que simplemente no se puede. Es la capacidad de acordarme de todo lo que me pasa y de todo lo que me dicen, es un exceso exagerado de memoria episódica (que lamentablemente no tiene su correlación con la semántica, que tan bien me habría venido para estudiar), una especia de hipermnesia. ¿Y porqué me desagrada esta parte de mí que a priori parece tan útil? Pues porque es insano recordar ciertas cosas o ciertas frases en ciertos momentos, porque esas cosas fueron vividas y esas frases fueron dichas en sus momentos pasados y no los momentos en los que las recuerdas. Y aunque a veces es ventajoso recordar tal o cual cosa, hay otras muchas veces que me gustaría ser aliado del olvido, porque tengo la sensación de que desde siempre, me olvidé de olvidar.
17 julio 2007
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3 comentarios:
El olvido no es victoria sobre el mal ni sobre nada y si es la forma velada de burlarse de la historia. Para eso esta la memoria, que se abre de par en par, en busca de algún que le devuelva lo perdido. No olvida quien finge olvido sino quien puede olvidar.
Claro, por eso ganas luego al buzz, no te jode...
Sí, conozco a más gente que le pasa y es un coñazo. Siempre te están echando cosas a la cara años después.
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