Cuando era muy pequeño y mi madre me preguntaba que qué quería ser de mayor yo le respondía que barrendero, no sé muy bien porqué, pero supongo que desde niño no ambicionaba demasiado. Años más tarde, cuando paseaba por la calle y veía a algún vagabundo, muchas veces me quedaba mirándoles, imaginando su vida pasada y pensaba que yo, como cualquier persona, también podía terminar así algún día y me planteaba algo que jamás he dejado de plantearme, ¿cuál es el momento exacto en el que la vida se le tuerce a una persona hasta acabar sola en la calle? Es posible que algunas de esas personas hayan nacido con las líneas de sus manos ya torcidas y la soledad, la pobreza, el desamparo y la calle hayan sido desde siempre sus únicas compañías, pero es seguro que muchas de las personas que no tienen dónde caerse para dormir ni qué llevarse a la boca un día fueron personas más o menos normales a las que una mala decisión, una desgracia, un abandono, una depresión o cualquier circunstancia ajena a nuestro entendimiento, pero no libre de tocarnos a nosotros mismos, les encaminó a las tinieblas de seguir sobreviviendo para penar hasta que la dama de la guadaña venga a visitarlos en una noche fría de invierno.
Muchas veces en mi vida he pensado que yo también podría acabar así, muchas veces he mirado a la gente que pide en la calle y he visto mis ojos reflejados en los suyos, muchas veces he pensado que nadie estamos libres de quedarnos solos. Por eso intento disfrutar cada día de la gente que tengo cerca, de la gente que me quiere.
26 abril 2007
THE LONELY PEOPLE
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Olé por este pedazo reflexión....
Seguramente si disfrutas de la gente q te quiere cada día, nunca dejarán de estar cerca y nunca estarás sólo, pq esas personas a las que tu les dedicaste tiempo no lo permitirán. Y otra cosa es, que un cúmulo de circunstancias fatales, le hagan a uno verse solo.Y por supuesto estoy contigo en disfrutar de la vida cada día.
Publicar un comentario