16 abril 2007

16 DE ABRIL

Vaya mierda de día, lleva todo el rato lloviendo. Cuando ha sonado el despertador me habría quedado tan a gusto en la cama, no me apetecía nada venir a clase, pero qué remedio. Bueno al menos ya es martes. Me gustaría que fuera fin de semana todo el tiempo. Ir a Campus todos los días, y que lleguen los lentos, esa media hora es mágica, bueno menos cuando haces el pringao intentando bailar con alguna para nada. O ir al cine, como el sábado por la tarde cuando estuve viendo “Tomates verdes fritos”, pero sin dudarlo, le mejor momento del fin de semana es el partido de los domingos, no sé si con el paso de los años habrá algo que me guste más que jugar al fútbol, aunque no lo creo, sinceramente tengo la impresión de que seguiré dando patadas a un balón cada semana incluso con 50 años. Joder, el maricón de Darío no deja de mirarme, como se de cuenta de que estoy escribiendo paridas en vez de hacer la redacción que ha mandado se me va a caer el rabo, como me pille me manda pa septiembre fijo. Bah, me da igual. El barça tiene ganada la liga con la victoria del domingo en Castellón, lo que no sé es porqué no jugó Stoichkov y sí el paquete de Salinas que no sabe ni hablar, eso sí, seguro que Hristo se pondría de una mala ostia... no me lo imagino de entrenador dentro de unos años con ese carácter. Por fin, la sirena, qué ganas tenía de que acabara este rollazo de clase, además ¡¡tengo un hambre!! Venga, al Ailanto a tomar algo que lo mismo ya me quedo allí y no vengo después del recreo. Por cierto, dirán que los años capicúas traen buena suerte, pero de momento a mí este 1991 no me está trayendo demasiada, qué ganas tengo de que llegue el 2000, seguro que ya vuelan los coches por entonces...

4 comentarios:

deniman dijo...

Muy bueno.

Anónimo dijo...

Monotonía de lluvia tras los cristales, que decía Machado...
El Puma repite el mismo ritual de siempre. En clase de latín nos ponemos todos de pie y ya sabemos lo que toca: El primero presente de indicativo, el siguiente pretérito imperfecto, el siguiente..., yo tengo que estar atento porque soy de los primeros y el que tengo delante de mi suele fallar casi siempre, así que Clebarr al loro, que luego esto lo tiene en cuenta para la nota final...
Tres días a la semana y siempre el mismo ritual, siempre lo mismo, siempre lo mismo, siempre lo mismo..., un mes y otro, y un trimestre y otro, siempre igual..., hasta que el cándido y nervioso de Cantravieso, tras salir de uno de sus ensueños gracias a la colleja propinada por su inestimable compañero de atrás, sale de sus mundos joseantonianos, nos mira a todos confundido como si nunca nos hubiera visto, se ajusta las gafas de culo de vaso y con voz serena pregunta lo que con los años se convirtió en un clásico: "Disculpe. ¿Podría repetirme la pregunta?"
Me han llegado noticias de que todavía sigue vivo, escribiendo en un blog sobre medicina...

Chechu dijo...

Jajajaja qué bueno!. De todos modos cómo se te podía pasar por la cabeza que Stoichkov sea alguna vez entrenador o que los coches vuelen.

Anónimo dijo...

Tercero de BUP y COU fueron dos años mágicos. Yo también me acuerdo de las clases de El Mono, proyectando en la oscuridad diapositivas de arte. A algunos se les reflejaba en la pantalla la sombra de la cabeza y le poníamos cuernos entre la hilaridad general. Otro clásico es el Chomsky arremetiendo furioso, en clase de Literatura (3º), contra la versión pidalista del anonimato del Cantar del Mío Cid, y defendiendo enrojecido a Collin Smith: "Menéndez Pidal -gritaba con su voz desfallecida- , si no sabes, no hables".
No podemos olvidar tampoco, hablando de sueños joseantonianos, la anécdota legendaria de aquel jovencísimo profe de Filosofía de COU (Paredes)preguntando a todos por orden cuál era el último libro que habían leído. Al llegarle el turno a Santos, éste clamó con voz seria: "Mis conversaciones privadas con Franco", provocando la carcajada general.
Fueron buenos años, pero para mí no los mejores, desde luego. La adolescencia es un período extraño, lleno de conflictos, de cambios salvajes, de construcción de identidad... Yo me quedo con etapas posteriores, en las que eres más tú mismo, eres más sabio, con más experiencias y disfrutas más de las cosas. Pero es una opinión.