Que sea de noche a las 6 y media de la tarde me genera una pequeña angustia focalizada en el centro de mi estómago. Irremediablemente me lleva a aquellas tardes infantiles y adolescentes en las que la oscuridad del cielo, la luz de las farolas y las cazadoras o abrigos bajaban el telón del día para conducirnos a casa a simular que estudiábamos, mirar la tele o escuchar música tirados en nuestra cama. Los entrenamientos eran todos con luz artificial y no había Champions para alegrarnos la semana. Eran días de menos horas que energías teníamos y esa noche prematura nos encorsetaba y maniataba a base de frío y aburrimiento.
Hoy, muchos años después de mi adolescencia y mi niñez, que la luna se asome a mi día a día tan temprano, me genera un malestar interno del que aún no sé como escapar.
No suele poderme el estrés causado por un sólo acontecimiento, siempre me he manejado bien con presión y saco lo mejor de mí mismo cuando algo, por muy gordo que sea, me apreta.
Ahora, cuando los enemigos son varios y no los veo venir por ningún lado., entonces sí. Entonces mi nivel de paciencia desciende a casi cero, mi asertividad aprendida se esconde en un rincón de mi olvido, mi agresividad se disfraza de palabras y comienza a golpear a quienes me rodean, mis ojos se tiñen de sangre, mis miradas hieren y mis labios no saben cómo esbozar una sonrisa.
Soy consciente de ello y me desagrada, intento introvertirme para no herir y contar hasta diezmil millones parano saltar. Pero la pelea entre las cosas que me amenenazan y yo mismo siempre termina de la misma manera, es con mis disculpas a quienes más quiero.
Tengo una muy alta atención dividida y una relativamente baja atención sostenida. O sea, que soy capaz de atender a varias cosas a la vez pero no soy capaz de atender mucho tiempo seguido a una cosa. Supongo que son ventajas e incovenientes de ser extravertido (pero en realidad esto da igual). Por eso, los días en los que paso muchas horas frente al ordenador preparando algún curso o alguna propuesta, a la vez miro el Marca, el Sport, me veo videoclips de Youtube y, sobre todo, miro el correo (todos los correos que tengo) de continuo.
Me encanta recibir mails y responderlos. Más allá de distraerme con lo que estoy haciendo me ayudan a rendir más, pues logran que no me aburra con lo que estoy haciendo. Y los días, como hoy, que mientras curro no recibo ningún mail me aburro de solemnidad, es por ello que, en lugar de escribir un post, escribo dos (o tres, ya veremos).
Por cierto, me temo que mis amigos, todos con menos capacidad de distracción efectiva que yo (aunque alguno la tiene bastante alta también), están muchas veces hasta los webs de mi atención dividida y mi manera de saciarla.
27 octubre 2009
SOBRE MÍ
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16 comentarios:
Pués te diré que a mi al revés que a tí, esta época del año me encanta.
Me encanta el Otoño, Valladolid pasa a ser una ciudad tediosa verano a ser maravillosa en Otoño.
En Otoño, vuelvo a tomar vino tinto, vuelvo a hacer como que juego al baloncesto y también los vinitos de después de entrenar; recupero el jersey, se acaba el puto calor, vuelve la ACB y la Euroliga, regresa el futbol los domingos y con el la quiniela de los colegas. Y en cuanto a mi capacidad de atención es escasa y me distraigo con el vuelo de una mosca. Y mis amigos también también están a los huevos de que les llame para ver que cambios vana a hacer a la Supermanager.
Están hasta los huevos sus amigos y las mujeres y novias de sus amigos jajajaja aunque supongo que la tuya, también está hasta los huevos de que los nuestros te llamen para lo mismo.JEJEJE
Pero bueno, yo te perdono pq el otro día me gustó el baloncesto en directo y estuve allí gracias a tu generosidad. Un besín.
Yo no puedo prestar atención a varias cosas a la vez. Imposible.
Cuando hago una cosa, necesito sentir que la exprimo, que la saco todo su jugo hasta hacerla casi desaparecer. Me gusta la sensación de estar volcado en una cosa y casi sentir como de mi cerebro salen chispas.
Por eso, una radio un poco más alta de lo habitual, el frenazo de un coche en la calle o una llamada al timbre, me molestan hasta el punto de hacerme jurar en todo lo que se menea. Luego me cuesta mucho volver a ese estado.
Me gusta el "ejercicio mental", es decir, disfruto estudiando, leyendo o comiéndome el coco con juegos de lógica, hasta que me duela la cabeza. Eso sí en silencio y por supuesto, sin tareas añadidas. Si vamos a caracoles, pues caracoles. Si vamos de rolex, pues rolex.
Con permiso voy a reproducir el segundo y tercer párrafo de la anterior intervención para que aparezca escrito en un castellano más o menos aseado.
Esta mañana, con las prisas he escrito peor de lo que ya de por si suelo hacer.
Debería ser así:
"En Otoño, vuelvo a tomar vino tinto e intento hacer como que juego al baloncesto; me tomo unas cañitas después de entrenar con los del equipo; recupero el jersey....
Lo demás por lo menos se entiende.
Echo de menos el verano, la levedad de la camiseta o la camisa de manga corta, casi piel misma ya. La luz. ¡La luz! El otoño es una buena estación para anuncios de El Corte Inglés. Acaso bella, sí, pero irremediablemente predispuesta para la larga hora del invierno. Niebla. Humedad (terrible para mi rinitis). Oscuridad. ¡Oscuridad! La Champions es un bálsamo inútil contra la dentellada seca del invierno. Hay días en enero en que mi corazón duerme como un oso largamente invernado. Es frío respirar. Incómodo besarse bajo la pegajosa sombra de la escarcha. Echo de menos el verano. Su amanecer como un incontenible orgasmo adolescente. La luz, ¡la luz! con su impaciencia por aplacar fantasmas y amortiguar los ecos del insomnio. Y esa semana de la luna llena en que olvidar a Dios es admisible.
El invierno es una buena estación para el soberbio coñazo del esquí, para una indigestión de castañas, para coger setas, autobuses y mocos. Un periodo propicio para festivales de cine social y cenas de antiguos alumnos. Sin embargo, el verano es el estado en que persiste el sueño y la memoria. Ninguna otra temperatura para las alas gráciles de la pasión o la premonición del homicidio. Se folla más, o al menos se desea. Es indescifrable. Inubicable, como una cordenada a doscientos suspiros de la Estrella Polar. Y lo echaré de menos, de batallar maltrecho contra enemigos en sombras emboscados.
Los últimos dos posts me han gustado mucho y me han hecho reflexionar.
Qué gusto volverte a leer así, en todo tu explendor, j.m. Hacía tiempo que no te soltabas, al menos en público.
Y sefo, ya qu te han hecho reflexionar, comparte tus reflexiones con nosotros. Vamos,si quieres.
Llamó a mi corazón, un día oscuro, la niña franca, sus ojos redondos, directos y claros; el viento sopla, la noche ampara la novedad cotidiana, unas gotas apenas refrescan mi segunda piel tiempo hace olvidada; mi corazón responde: a cambio de un susurro, de esa tu antesala te doy mil silencios, te doy mi mirada.
Por fin no estoy solo, Las parcas se ríen, mi corazón sangra.
El verano es vulgar, claramente la Choni de las Estaciones.
Es cuando la gente se pone camisas de manga corta, las camisetas sin mangas y cuando algunos lucen, sin ningún pudor, las chanclas de piscina un sábado por la noche.
Es la época en la que no se puede salir de casa, a no ser que te metas directamente en algún sitio con aire acondicionado. Pasas de estar a 40 grados a congelarte de frío en segundos.
Resfriados, pañuelo y mocos.
El otoño es el gentleman de las estaciones. Se puede salir de casa a cualquier hora con una cazadora en la mano y decidir si te la pones o no. Puedes tomarte un café a las 4 de la tarde sin temor a llegar con la cara roja y la ropa sudada.
Se puede dormir por las noches con una mantita por encima. ¿Qué decir de esas noches veraniegas donde no haces más que dar vueltas, sin poder apenas respirar?
Puedes buscar a tu amada bajo las sábanas y empezar la batalla.
Joder, en agosto, con la pachorra calorífera encima, hasta las ganas se te quitan de follar.
Lo dicho, el verano es la Choni de las Estaciones, el Don Simón de los vinos, la puta más barata.
Clebarr cielo, todo lo que dices es discutible, pero lo de que ¡¡"...en agosto, con la pachorra calorífera encima, hasta las ganas se te quitan de follar."!! ¿Para qué buscar bajo las sábanas y la manta a la amada (que a veces ni la encuentras) si la tienes encuerada sobre el lecho? ¿Y esas falditas en vez de pantalones? ¿y esos escotes por cuellos de cisne? ¿Y esas tanguitas dónde en Noviembre hay bombachas largas? Puedes decir lo que quieras del verano, pero que no anime al folleteo... ¡eso no!
Y además, si yo no hablaba del otoño (que a mí me encanta) sino de que se haga de noche tan pronto (más desde el día en que cambian la hora).
El otoño, por ejemplo, tiene mañanas magníficas en las que en la noche pasada al Madrid, sí sí, al Real, le ha aplastado un equipo de 2ª B. Eso en verano es cierto que no pasa.
Joooooooooooooooder!!!
La de vueltas que has tenido que dar para terminar hablando del partido de ayer.
En fin, renuncio a hablar de fútbol hasta que pase el luto. Snif, snif.
Es evidente, que el calor aplatana y quita las ganas... ¡hasta de tener ganas!
Yo soy de los que opina que un polvete siempre es un polvete, una muesca más en el revolver. Si un día aparece la puta de la guadaña sin preaviso, pues que al menos la pillemos sin sobrecarga. Pero insisto, hasta para follar, prefiero el frío.
Y respecto a lo de las falditas...algunas, majete, algunas. Dependiendo quién las lleve, hasta tú preferirías entonces el más crudo invierno siberiano.
Una verdad universal aceptada por toda la doctrina, es que las funcionarias suelen ser más feas que un demonio. Bueno, pues para los que las tenemos cerca, piensa que si triste es eso en invierno, imagínate con los calores estivales esas carnes opositoras... ¡Como para llegar a casa y follar!
Bueno lo de las ganas no creo que tenga que ver con las estaciones,más bien con las ganas que se tengan.A mi me gusta el otoño,con suleve frialdad acariciando mis mejillas,los arboles dejando caer las hojas a mi paso,el cambio de hora,la luz ténue entrando a ramalazos a travéz de mis persianas.
Ayer mismo me encontraba paseando a la orilla de un río,entre altos olmos que empequeñecían mi figura,talla 38,los rayos de sol se filtraban entre los arboles,reflejandose en mis rubios cabellos,todo esto me hacía respirar poesía,la calle mojada por el rocío de la noche,la empedrada calzada,hacía retumbar mis tacones entre las piedras húmedas,clic,clac,clic,clac,el cielo se abría iluminando el atardecer.De pronto ví al chico de los ojos azules acercarse hacia mi,con su trenca azul abotonada hasta el cuello,sus pasos eran lentos,pausados,su mirada limpia,su sonrisa candorosa,fué entonces cuándo en la placidez de la tarde,mi corazón se aceleró,nuestras miradas quedaron unidas por un mágico encanto,y como por arte de magia comenzó a lover,y recordé las palabras de Paulo Coelho:cuándo realmente quieres una cosa,todo el universo conspira para ayudarte a conseguirlo.El otoño,la tarde lánguida,sus ojos,la lluvia,las piedras mojadas bajo mis pies,todo se confabuló,para hacerme temblar,el chico de ojos azules se me acercó despacio y pude sentir su respiración en mi cuello,llovía con más fuerza,el cielo se abrió en una inesperada tormenta,olía a hierba,pero yo estaba ciega,sorda y muda,solo sentía su piel cerca,el mágico momento había llegado,de pronto se alejó acelerando el paso,y fué cuándo me di cuenta de que me había robado la cartera.Ahora creo que odio el otoño,si hubiese sido verano,con su infinito calor atormentador,me huiese pillado con mi biquini de tigresa,y nada de esto hubiese pasado.Pero bueno como de todo se aprende,la próxima vez que acuda a mi banco,iré con el biquini tigresa,al menos me darán algún puto boli de una vez,que me hacen hasta hablar mal conlo romántica que soy.
Y después de todo este rollo,un beso para todos.
Redundando en lo dicho...
A mi la noche no me molesta para casi nada. Me gusta para salir, para cenar, para beber, para ir al cine, para descansar, para hecer deporte incluso, y sobre todo para dormir. En verano no hay dios que duerma, por cierto. Por tanto que anochezca antes no me importa lo más mínimo, sino más bien lo contrario.
Es curioso, de todas formas lo subjetivo que es todo lo concerniente al clima y las estaciones.
Para mí al contrario que J.M el verano es calor; es olor a basura en la calle, es olor a sobaco en el autobús; es frustración sexual aguda por no poder follarme a la hora de la tila a la dependienta de la zapatería, que en invierno y sin copas no hay cristiano que le eche el diente;es insomnio; es no poder salir de casa hasta las ocho de la tarde; es no tener más que putas retransmisiones de fórmula 1 como programación deportiva;es el vino tinto caliente en todos los putos bares; es no poder disfrutar agusto de unas buenas alubias,( o no tan agusto como en estas fechas); es un eterno dilema entre ponerme al sol,-cosa que odio, o parecer en la playa el protagonista de Powder. Y además los días son eternos.
Por cierto en Otoño el Campo Grande se pone especialmente bello, en mi modesta opinión.
PD:F.A, por teléfono, por el blogg, por el correo...Esta mañana me pareció ver encima de mi casa una pancarta..Luego dirás que no dices nada del futbol, que ganais y os portais muy caballerosamente....Me parece muy bien que lo hagas, pero luego no me intentes hacer comulgar con ruedas de molino, macho.Nosotros a lo de siempre,(a lo de casi siempre para ser más exactos). Ganaremos la décima en silencio y de noche.
Caracolera no nos contarás que te han robao la cartera para que te mandemos algo ¿ eh?,porque ahora mismo lo cuento que quedé contigo en Segovia y viniste conduciendo un ferrari rojo,me quedé de piedra,yo también prefiero el otoño conduciendo un coche así.Ya lo sabeis la de los caracoles tiene un ferrari así qu no le mandeis nada,yo en cambio tengo un auto de segunda mano.
Pero que enviiosa es eta Lidia,a ver que culpa tengo yo de que tu tengas un coche viejo.No hacerle caso,que el ferrari no es mio,es que tengo amigos con muy alto poder adquisitivo,que no es mi caso,así que si,que podeis mandarme algo si quiereis.
Un beso para todos.
Puestos a presumir, que conste que yo en Segovia tengo un edificio histórico del siglo XVIII. Os invito a verlo la próxima vez que quedéis.
Cierto es que si tengo las llaves es porque soy el conserje, pero bueno, también se puede fardar enseñándolo y dentro cabe mucha más gente que en cualquier Ferrari...
(snif, snif. Ya se sabe que el que no se consuela es porque no quiere)
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