09 octubre 2009

RECORDANDO LO QUE JAMÁS HUBIERA QUERIDO HABER VISTO

Anoche, haciendo zapping, me encontré con un programa que, a toda velocidad, repasaba las noticias más llamativas de los últimos 50 años (haciendo especial hincapié en las que afectan a nuestro pais). Era ameno, no se detenía en ninguna en especial y era una especie de entretenida clase de repaso de historia contemporánea. Lo estaba viendo como simple espectador neutro, sin ningún tipo de sentimiento asociado a ninguna noticia, hasta que pusieron las imágenes de una. De la noticia que más me ha impactado en mi vida (y creo que jamás me impactará otra de manera, ni tan siquiera, aproximada).

Era un mediodía cualquiera de un día cualquiera de finales de verano. No recuerdo absolutamente nada de lo que hice aquella mañana, pero sí recuerdo que cuando terminó "Más Deporte" en Canal+ cambié a Antena 3 para poner las noticias. Allí estaba Matías Prats abriendo su noticiero con una noticia rocambolesca: "Al parecer una avioneta acaba de estrellarse en Nueva York contra las conocidas Torres Gemelas...". Corrí de inmediato a la cocina dónde estaban mis padres para decirles si estaban viendo las Noticias y me senté en el banco de la cocina para seguir viéndolas con ellos.
A mí me parecía un boquete demasiado grande el que tenía el edificio para ser una avioneta la que había impactado, pero... en ese momento se vio, en directo, una llamarada salir de la Torre que, en principio, no estaba afectada. Y un tremendo escalofrío (parecido al que siento al recordarlo y escribirlo) recorrió todo mi cuerpo.
Las palabras del gran Matías "¡La otra Torre Ricardo, la otra Torre!" se quedaron grabadas para siempre en mi memoria y tuve la sensación, ahora es la certeza, de estar viviendo uno de los momentos más espelucnantes de la historia de la humanidad.
En el resto del día ya nadie habló de otra cosa que no fuera de, si miento me corrija alguien, algo que ahora todos somos capaces de recordar y recordaremos para siempre.




Años más tarde, por fin, visité Nueva York. La ciudad más impresionante de este Planeta.
Algunas personas que ya la conocían y la habían visitado tras el ataque terrorista me aconsejaron no ir a la "zona 0" pues "Allí no hay nada más que ver que una gran obra".
Y casi me convencen. Pero finalmente nos acercamos. Al llegar allí comprobé que quienes sólo vieron "una gran obra de construcción" es porque no miraron bien, pues aquello rebosaba sentimiento. Una zona recordando el desatre, hecha con el máximo de los respetos y buen gusto, te dejaba sin palabras y meditanto. Mirabas el tremendo espacio libre que habían dejado los edificios que ya no estaban y te percatabas de la magnitud de la tragedia.
Pero a mí, con mucho, lo que más me impresionó es lo que mi imaginación no dejaba de hacerme pensar. Miraba las calles que arribaban al World Trade Center y no paraba de imaginarme ese día en esas calles. Imaginaba (y casi veía) a las personas, cuidadanos o visitantes de NY, corriendo como locos por esas calles, huyendo no se sabe de qué, bajo una intensa nebulosa de polvo. Corriendo a dónde fuera, pero lejos de esa Zona Cero. E imaginaba que yo estaba allí aquel día. El miedo (provocado por el autentico terrorismo) sólo te permitiría correr, no sabrías qué hacer, ni dónde ir, ni a quien llamar, ni qué hacer en los días que te restaran de visita, ni... Y eso, tan sólo pensarlo, sin vivirlo, me estremecía y acongojaba realmente.
En fin, que NY es tan grande (y no me refiero al termino físico) que, tras aquello, sigue acogiendo a sus visitantes como si de sus vecinos se trataran, con una amabilidad y una servicialidad fuera de lo común. Y eso que ellos sufrieron, la que, para mí, es la noticia más impactante de los últimos 50 años.
"

7 comentarios:

Arancha dijo...

Nosotros también vimos ayer ese programa y casualmente la única noticia que comentamos fue esa. Unas imágenes terribles.

Aprendiz de brujo dijo...

Buena entrada F.A.Tengo muchas ganas de ir a Nueva York. Yo también guardo recuerdos absolutamente nítidos de ese puto día.De alguna manera atentados como ese , como los de Madrid, o los de Londres te llegan a afectar personalmente, en el momento por las víctimas y sus seres queridos; y a medio plazo te crean inseguridades propias y sensación de indefensión e incertidumbre en determinadas ocasiones.
Evidentemente no vas a dejar de hacer nada por culpa de unos malditos bastardos pero cuando pienso en acudir a unas olimpiadas,(própósito que quiero cumplir), no puedo evitar pensar en los amiguetes estos y en la posibilidad que siempre ves imposible: que alguna vez sea uno el que padezca estas tragedias.

la que caracoleo. dijo...

Cualquier atentado es brutal,pero creo que este nos dejó impactados a todos,por lo inesperado y la bestialidad deestallar los aviones llenos de pasajeros,contra dos torres llenas de gente.
Solo imaginar el hooror en los últimos minutos de vida de los que sabían que iban a morir,duele.
Esas gente tirándose po las ventanas,creo que permanecerá por siempre en nuestras retinas,de hecho a mi me cuesta volver a verlas,como esas otras imágenes de gente gritando,corriendo,o los que quedaron atrapados sin salida.Creo que después de ver el horor que vivieron,es dificl que hasta los que no estuvimos allí volvamos a ser los mismos de antes,observar el grito de dolor de los que veían en directo la tragedia,no puede dejarte indiferente,es inútil apretar los dientes el dolor y la impotencia te llega.
Ahora imagino ese lugar,y creo que ya nunca jamás volverá a ser el que fué,tampoco otro diferente,la llamada zona cero siempre olerá a sangre,a desgarro,su aire siempre estará viciado,el dolor jamás abandonará ese lugar.
Yo no he estado allí,pero si me plantara delante de esa zona,milesde gritos aullarían en mis oidos,el horror me salpicaría de lleno,y estoy convencida de que lloraría,porque solo pensar en ese fatídico día te agujerea el corazón.
Hoy mando un beso muy fuerte a toos los que murieron en ese atenado,y otro a los que tienen que vvir sin ellos,que es el más dificil todavía.

la que caracoleo. dijo...

Se me olvidó decir,que dá erguenza llamar beneficiarios a los que cobraron las indemnizaciones,el olor es el mismo,con pan o sin pan.
El mundo afectivo y el pecuniario,no van por el mismo camino,que caminamos,ni se pueden unir las lágrimas y las monedas.
Hay puertas en el corazón que no se pueden cerrar ni con candados de oro.Y eso lo dice una persona que ha tenido que cerra muchas puertas.
Un beso para todos y feliz puente a los que os vais.Disfritad.

lidia dijo...

Fenomenálmene descrito.

Anónimo dijo...

Definitivamente algo durísimo y terrible esto que pasó en Sep 11 en NY

Saludos desde México

j.m dijo...

Como ya sabes, a mí me impresionó sobremanera, puesto que apenas 3 semanas antes había estado visitando las torres. Cuando volví, al año después, y recorrí la zona 0, solo sentí deseos de alejarme de allí.