Creo que es bastante evidente, incluso para quien no me conoce, que me encanta el deporte en general y fútbol en particular. Eso sí, a pesar de ser muy futbolero, hay un aspecto del fútbol profesional que no sé si me disgusta, si me desagrada o si directamente me repugna. Y lo peor de todo es que yo me he dejado llevar alguna vez, eso sí en bajo y en "petit comité", por eso que tanto me asquea y está tan relacionado con el fútbol profesional.
Nos guste o no, los jugadores o entrenadores de fútbol son profesionales que, por muy bien o incluso descomunal y excesivamente bien pagados que estén, se dedican a ejercer su profesión, como cualquiera de nosotros nos dedicamos a ejercer la nuestra, lo mejor que pueden o saben hacerla.
Que ellos ganen muchísimo más que cualquiera de nosotros no es "culpa" suya, pues cualquiera de nosotros admitiríamos encantados lo que a ellos les pagan, si nos lo ofrecieran, por hacer lo que hacemos. Y eso no nos garantizaría hacerlo mejor de lo que ahora lo hacemos.
Y a partir de ahí, creo yo, por cobrar lo que cobran, algunas personas, que dicen llamarse aficionados, se creen con el derecho de insultar, vejar o incluso agredir a esos trabajadores por el mero hecho de hacer mal su trabajo.
Creo que es la única profesión con la que esto pasa (tal vez también con los políticos, pero de diferente manera).
Y es que os imagináis que, por ejemplo, a un abogado, por perder un juicio, le esperaran 300 personas a la salida del juzgado y empezaran a decirle "¡Hijo de puta! ¡Vago! "Mercenario"!, o que a un operario de Renault, si un coche saliera mal, le increparan por la calle con "¡Desgraciado, que no sientes los colores!" o que a un psicólogo que no lograra, que esa pareja que a él acude, solucionara sus problemas le cantaran "¡X vete ya, X vete ya, X vete ya!" o ¿23851434 ejemplos parecidos?
Todos en nuestro trabajo, si hacemos algo mal, se nos pena con la pérdida del cliente, o un despido, o una sanción,... o lo que sea (como a los futbolistas les pasa), pero no tenemos que pasar por esas humillaciones públicas cuando erramos.
Por eso, a pesar de que yo alguna vez he puesto a parir a algún jugador de mi equipo cuando hacía mal su trabajo, detesto esas actitudes vejatorias hacia unas personas que, nos guste o no, sólo pretenden hacer lo mejor posible su trabajo y que cuando les sale mal, como ayer a los jugadores del Betis, ya sufren en sus propias carnes su propio castigo (el descenso en este caso), con todo lo que para ellos conlleva.
Y ya no quiero ni contar lo que pienso cuando se pasa del insulto a la agresión:
3 comentarios:
No hace muchas jornadas en un partido local regional un presunto aficionado al fútbol al final del partido y mostrando el ticket de entrada de cinco euros chillaba: "Yo he pagado mi entrada y te puedo llamar lo que a mi me de la gana" le decía a un jugador de mi equipo. Le dije que el próximo concierto de Jarabe de Palo iría a insultarles porque como no me gustan y me cobrarán por la entrada, tendré derecho al insulto. El pardillo puso cara de eso, de pardillo.Y le tuve que decir, no te lo voy a explicar porque no lo vas a entender...
La gente maleducada,no debería tener cábida en ningún sitio,no se puede atropellar así a nadie,tengas mando o no.
Parece que se impone la ley del todo vale,cada dia hay mas personas que dejan a un lado su buena educación,si es que alguna vez la tuvieron,y el respeto a las minimas normas de comportamiento y urbanidad,para pasar a ser direcivos( da igual la longitud o altura de su cargo),soberbios,engreidos y endosiados,que no pueden perder su precioso y ocupado tiempo para atender a cualcuier humano normal.
Cada vez mas la mala educación se impone,hay gente que se da mucha categoría sin tener ninguna.Que pena que Cicerón haya muerto hace tiempo,ese hubiera puesto orde,creo,porque yo como no me entero de ná.
Publicar un comentario