29 junio 2009

QUIERO Y NO PUEDO 2. O IMPOTENCIA 2

No hacía mucho calor para ser una mañana, ya avanzada, de finales de Junio. La ventana estaba abierta y el ruido de una hormigonera no me dejaba concentrarme en el post que quería escribir en el blog.
Hacía ya más de una semana que Bárbara me había dejado y algunas de sus camisetas y bragas, además de su cepillo de dientes, eran todavía inquilinos de mi habitación.
Era ya el segundo día que no la mandaba ningún mensaje o le hacía ninguna llamada de madrugada, la falta de respuesta por su parte me había hecho desistir de intentar comunicarme con ella y, poco a poco, me hacía a la idea de haberla perdido para siempre.
Para lo único que no estaba preparado aún, para lo único que aún no tenía fuerzas, era para borrar del espejo de mi armario aquel pintalabios rojo magenta con su mensaje de despedida: "Te dejo, ya no te quiero".
Era algo masoquista, pero me aliviaba mirarlo con el reflejo de mi rostro ajado al fondo, pues era la señal inequívoca de que alguna vez, aunque fuera de manera pasajera, sí me quiso.

Durante bastante tiempo ya apenas escribía nada que mereciera la pena, rellenaba las entradas con cualquier banalidad o mi opinión sobre alguna noticia de actualidad y suponía que la revista pronto me daría un toque de atención, pues no fue para eso para lo que compraron mi blog e incluirlo en su dominio.
Esa mañana, aún con Bárbara en mi cabeza, me enfrenté al ordenador y me dispuse a crear algo nuevo, único, brillante. No sé si os dicho ya que no hacía mucho calor, para ser una mañana de finales de Junio y que la ventana estaba abierta.
Al principio el ruido de la hormigonera no me dejaba concentrarme en lo que quería crear, pero poco a poco la fui obviando hasta que deje de escucharla por completo. Empecé a escribir un cuento, pero no era lo que yo buscaba, así que me puse a redactar, en verso, qué sentía por no poder crear lo que yo buscaba.
El llanto de un bebé me despistó por un momento. No sé si ya os he dicho que la ventana estaba abierta.
Al finalizar mis ripios regresé a mi relato. No era lo que antes buscaba, pero ya no me importaba.

Cuando estaba a punto de finalizarlo, alguien entró y cerró, fuerte, la puerta.

- ¡¿Barbara?! - Pregunté esperanzado.
- ¡Estoy harta de que siempre preguntes por Bárbara! - Me dieron por respuesta.

Entonces miré a la ventana y me di cuenta de que estaba cerrada. Fuera parecía hacer bastante frío y la noche había caído.

Entonces lo recordé todo, hacía un par de semanas que Ana vivía conmigo y yo llevaba demasiados meses enfrentado a mi impotencia, en busca del cuento perfecto.

Fue entonces cuando me levanté y me fui a limpiar el espejo.

7 comentarios:

j.m dijo...

Me ha gustado mucho. Por momentos, estaba Poe, porque el relato pone de manifiesto que todo reconocimiento de la realidad pasa por el tamiz de una conciencia subjetiva. El binomio "Ventana-Bárbara" simboliza muy bien los dos polos entre los que lo real es posible.

la que caracoleo. dijo...

Muy bonito relato,muy bien escrtito que explica además lo que duele el amor,ya lo decía Jaquues Brell en su canción: ne me quitte pas,que os invito a oir,la más bella cación de amor jamás escrtita,donde dice. et ce matin qui revient pour rien,preciosa.
También: et maintenant de Aznavour,otra canción de amor y dolor preciosa,bueno yo es que soy muy amante de la música francesa.
Hoy por la tarde estaré en el Bernabeu,en la presentación de Kaká,por si quereis averiguar quien soy,llevo dos boligrafos bic,en la mano,mira que os doy pistas.......
Un beso para todos.

La que fantasmeó dijo...

Claro, la presentación es de puertas abiertas, yo también estaré, con una cervezita en la mano.

la que caracoleo. dijo...

Claro que era entrada libre,mira que yo no quería decir lo importante que soypero me veo obligada,por el comentario de la que fantasmeó,así que tendré que contar los privilegios que tengo por ser la caracolera.
Cuándo abrieron las puertas del Bernabeu,para que 40.000 personas entraran,después de haberse tragado una cola,con toda la caló,y sufrieran empujones,achuchones,y hasta lipotimias,yo ya estaba dentro,sentada en una sala vip( solo para gente importante),con mi aire acondicionado,mi refresco,y aperitivos varios a todo plan.
Cuándo Kaká,recogió su camiseta con el número 8,me trajo personalmente una para mi firmada por el,que me había encargado el hijo de una muy amiga mia.
En fin que me obligais a contar los privilegios que ser caracolera tiene sus privilegios,que le vamoss a hacer.
Un beso para todos.

sefo dijo...

Sublime, F.A.

ignatus dijo...

A mí también me ha gustado.

Saludos

Anónimo dijo...

Me ha gustado, sí...mola!.