Escribir es poner en lenguaje escrito un pensamiento, un sentimiento, una historia que no sabes de dónde surgió. Escribir es contar una parte de ti distorsionada por ti mismo y hacer de esa distorsión algo perenne, pues esas palabras jamás se las lleva el tiempo. Escribir es hacer a quien te lee parte de ti por un instante, el instante en que se pone tus gafas de colores para ver el mundo como tú lo ves. Escribir es viajar en el tiempo y en el espacio para acabar encontrándote contigo mismo, con un yo diferente, con uno de tus miles de otros yo, con un ser olvidado en tu día a día. Escribir es seducir, es provocar, es incitar, es querer hacer pasar a alguien un rato de máxima intimidad, es desnudar tu interior y revolcarte desnudo con quien se deja encatusar. Escribir es ahuyentar fantasmas internos, ventilar tu memoria para que deje de oler un recuerdo putrefacto. Escribir es compartir, dar a los demás algo que sólo, hasta ese momento, era tuyo. Escribir es no querer morir, es dejar tu poso en el vaso del tiempo. Escribir es, sin más, comunicar.
¿Pero de qué escribir cuando no te sientes con ganas de comunicar nada?
¿Dónde giraba hace un año? Pues resulta que hace un año no hubo nada pues el 29 de febrero de 2007 no estábamos, no éramos.
29 febrero 2008
ESCRIBIR ES...
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2 comentarios:
Yo escribo para ahuyentar el olor a muerto que me llegan a hacer las axilas de tanto pegarlas al cuerpo
Escribir es también trazar letras, o que las trace el ordenador, que formen sílabas y que a su vez formen palabras, con o sin significado, que construyan sintagmas, párrafos... con o sin sentido. Eso a veces da igual. Hay quien escribe para crear uniones bonitas entre palabras... otros escribimos lo que nos bulle por dentro.
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