07 febrero 2008

DON'T WORRY

Dice un proverbio chino que "Un problema que no tiene solución ya no es un problema". No sé si inherente al ser humano o si simplemente a la cultura latina, pero lo cierto que es preocuparnos por las cosas, dar vueltas en la centrifugadora de encima de los hombros a un simple rumor o anticipar las consecuencias catastrofísticas de alguna chorrada (y no quiero decir ya si encima no es una chorrada) se convierten casi en hábitos desde que somos adolescentes. Y sin estar yo libre de preocuparme por las cosas, no le encuentro el lado práctico a estar preocupado. Porque si nos preocupamos por algo que podemos solucionar, supongo que sale mucho más rentable poner los medios para solucionarlo. Si la causa del desasosiego es algo por lo que no podemos hacer algo hasta dentro de unos días o incluso de meses, dejarlo aparcado en el olvido hasta el momento en que podamos actuar (o ir preparandolo en ese tiempo de espera) es mucho más saludable. Y si finalmente, aquello que nos causa zozobra no tiene remedio posible, desecharlo de nuestro interior y afrontar sus consecuencias es lo mejor que podemos hacer.
Cada vez entiendo más porqué siempre se están riendo los chinos, reducen sus problemas al único que realmente es preocupante, "¿dónde esconder a los muertos sin que nadie se atragante?"

¿Dónde giraba hace un año?

7 comentarios:

Al Neri dijo...

Aunque preocuparse más o menos suele depender bastante de lo agonías que seas, creo que la inquietud por las cosas malas que pueden suceder, tengan o no remedio, es algo muy humano y difícil de controlar.
Si tienen remedio, pero la solución es difícil, lo que nos angustia es elegir correctamente la forma de arreglarlo.
Si no tienen remedio, nos agobiamos igual, unas veces por miedo a ese mal irremediable y otras por frustración, impotencia o rabia por no haber sabido atajar el problema.
Desde luego, la preocupación es muy poco práctica, pero pasa lo mismo con otras muchas facetas del ser humano (la envidia, el odio, la pereza...)

Anónimo dijo...

Yo digo que si un problema tiene solución, no debes preocuparte, porque se arreglará.
Pero si el problema es de los jodidos, chungos, chunguísimos que no tienen solución, tampoco debes de preocuparte, porque por mucho que hagas tampoco se solucionará.

El problema es que en esta vida no todo es negro o blanco sino que también existe el gris... (no lo digo por Clebarr, conste).

Anónimo dijo...

Efectivamente la teoría dice que si un problema tiene solución, ¿para qué preocuparse? y si no tiene solución..., ¿para qué preocuparse?
La experiencia por otro lado dice que efectivamente yo nunca he visto un entierro de chinos, pero sí muchos restaurantes de ídem.
Aunque nadie puede predecir nuestro comportamieno en el futuro, yo por ejemplo si veo de una manera cristalina, que la próxima vez que vea a Anthony le voy a dar dos yoyas.

Vic dijo...

Yo es que no me resigno a dejar estar los problemas: los ataco de frente... y así me va.
No voy a chinos desde que mi amiga Berna, maratoniana canadiense de origen chino, me enseñó lo sano que era hacerse uno mismo la comida...

Anónimo dijo...

Joder, una maratoniana canadiense de origen chino que se llama Berna. Eso es como tener un coeficiente de 160, ser del Barcelona y votar a Democracia Nacional: La releche.

Chechu dijo...

a veces me preocupo de algo que no sé que es.Pensando, pensando me acuerdo de que era y me preocupo más. A veces el nivel de las preocupaciones depende de lo entrentenido que estás.

Anónimo dijo...

El destino baraja,nosotros jugamos.

Schopenhauer

Nuestro destino,está escrito,entonces¿ para que agobiarnos?.