Para alguien como yo, que el hablar es más un placer o un vicio (o ambas cosas) que un instrumento de comunicación o mi primera herramienta de trabajo, tener toda la mañana la boca anestesiada es algo así como así como tener a un niño en una habitación llena de dulces que le está prohibido probar. Pura impotencia.
Por transferencia intelectual y debido a la mutación que hoy sentido ha venido a mi cabeza una duda absurda recurrente en mi pasado. Imaginemos que un ser malvado, con poderes sobrenaturales, me secuestra y para mi liberación he de otorgarle uno de mis cinco sentidos, quedándome falto del que decida para el resto de mis días ¿Cuál le cedería?. Jamás lo he tenido claro, hay personas que viven su vida con una aparente normalidad sin tener el don de la vista. Sé que hay cosas bellas, como un cuerpo femenino, un paisaje o una película que son capaces de apreciarlas y disfrutarlas por medio de otros sentidos, pero ¿sería yo capaz, sabiendo lo que es, de vivir sin volver a recibir una mirada? Porque una mirada ni se escucha, ni se huele, ni se toca. Sin miradas no. Renuncio a renunciar a la ceguera.
Y si me faltara el oído y no pudiera volver a escuchar, por ejemplo , además un psicólogo no puede ser sordo ¿no? Decidido, tampoco sería el oído el sentido que desterraría de mi cuerpo.
Después pienso en el tacto e inmediatamente asociado al tacto aparece el sexo... ¡Ni de coña!
El gusto no me parece ser un sentido muy necesario, pero es pensar en deshacerme de él y venir a mi mente tubos de leche condensada, helados de dulce de leche, chuletones de buey ensangrentados,... e inmediatamente paso al olfato. Sé que el olfato es un sentido imprescindible para la supervivencia, cualquier día podría haber un incendio o una fuga de gas y no enterarme, pero a cambio me libraría de tener que detectar en la proximidad a quienes aún no descubrieron qué es un desodorante o las cacas de un bebé, pero resulta que son las dos y veinte y me está llegando un olorcito desde la cocina que... casi mejor me quedo prisionero del señor malvado ese para el resto de mi vida. Total mientras me deje hablar (y la anestesia está empezando a dejar de surtir efecto)...
¿Dónde giraba hace un año?
12 comentarios:
El olfato es el menos importante de los sentidos, el que menos usamos y el que menos desarrollado tenemos. Era fundamental hace muchos miles de años como herramienta de superviviencia, pues ayudaba a detectar peligros reales (proximidad de enemigos o animales salvajes, comida en mal estado, plantas venenosas...).
Hoy ya no tiene ni la milésima parte de importancia que tuvo, y se ha quedado como un sentido muy ligado al del gusto, como un sentido para disfrutar.
Yo lo tengo claro que es al que renunciaría si no me queda otra, pues es el único no imprescindible para desenvolverte en el entorno y relacionarte.
Pienso como alneri, ademas si no tuvieramos olfagto, nos librariamos mas de sensaciones desagradables que de agradables
Difìcil elección la verdad. A mi me costaria bastante elegir del sentido que quiero prescindir, aunque despues de leer el comentario de al neri, sin lugar a dudas creo q prescindiria del olfato, basicamente porque a mi es el q menos me aporta, o no? Como he dicho al principio difícil elecciòn
A mí me gusta el olor de la piel limpia de mi marido.
Yo prescindiría del sentido común. De hecho, ya he renunciado a él.
Os invito a todos a que una noche como la del sábado estuvierais al lado de F.A.¡¡¡.
No creo que me dijerais eso del olfato¡¡¡¡¡. jejejjejje.
De lo que dice macho man doy fe, aunque le quedan 7 meses para recuperarlo.
Yo si tengo que elegir, prescindo del gusto.
Anthony, como diría un personaje de la radio que no me cae nada bien: no puedo estar más en desacuerdo.
Mr. IPAVASA, perdon Macho-man, no podria pasar sin olfato. ¡Como iba a saber cuando las hembras estan en celo!
Es difícil elegir, lo primero que me viene a la cabeza es el olfato, aunque si me detengo a pensar no podría prescindir del olor de un bebe, del mar o de la hierba mojada después de un día de lluvia...sí, difícil elección!
Querida Safo,
No doy opción a que se declaren en celo.
De todos modos basta con el tacto: el grado de humedad dice mucho acerca de la predisposición. ¿No es así como mostráis vuestras apetencias en vuestra risueña isla? ¿Os olfateáis acaso?
Yo viviría sin olfato, porque lo que no soportaría es cerrar los ojos y pensar que nunca más los podría abrir, ni siquiera para echar un vistazo. Tampoco prescindiría del oido, puesto que me aislaría demasiado del mundo, y el gusto... desde que dejé de fumar lo aprecio mucho más, y por último el tacto, sin él perdería algo demasiado especial.
Creo que podría prescindier de olor o gusto. El tacto es complicado, cuando alguna vez te operan y te ponen anestesia local y te tocas la zona y no la sientes tienes una rara sensación y eso que sabes que vas a volver a sentirla.Pero creo que sería de locos tras muchos años de vida perder de repente vista, oido y habla.
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