30 noviembre 2009

LONDRES

Antes de que nadie me tache de ignorante o de inculto lo hago yo: sí soy un ignorante y un inculto. Y cada vez más. Y cada vez me gusta serlo más.
Me explico.
Cuando viajamos a alguna ciudad o país diferente del nuestro, tenemos la tendencia de visitar los monumentos, los museos, o los lugares con más historia y solera del lugar.
O sea, los turistas suelen ir a ver qué queda de la historia de ese lugar.
Visitan catedrales, edificios en ruinas, lugares dónde se expongan muestras del arte del pasado,... y así, para mí, malgastan la mayor parte de su tiempo en esos lugares.
Yo hace ya algún tiempo que me salí de esa senda. Sí, de vez en cuando me dejo engañar cuando visito alguna ciudad desconocida para mí y acabo apareciendo en esos lugares que no me dicen nada, normalmente para complacer (con gusto) a Nelly, pero me dura poco la mentira.
La verdad es que me interesa poquísimo, por poner unos ejemplos, el puto Foro Romano (y su aglutinamiento de piedras sin sentido y corroídas por el tiempo), la Abadía de Westminster (y sus mal apiladas estatuas), el Louvre de los cojones (excepto para una cosa que no diré aquí), o San Patrick (y sus impolutas paredes).
Y ya no quiero ni contar lo que me "llama" poder visitar las ruinas que debe haber en Petra, los restos que pudieron dejar los egipcios o las columnas a medio caer del Partenón. Por poner otros ejemplos.



Y es que a mí lo que realmente me interesa de los lugares qu visito es su presente y lo que pueda ser su futuro más inmediato. Pero especialmente su más rabioso presente.
Creo que nos centramos tanto en revisar qué quedó de los tiempos pretéritos de cualquier cultura qe no disfrutamos realmente lo que tiene la nuestra. Precisamente esa que las generaciones futuras querrán conocer olvidándose de la suya propia.
Es por ello que me encanta, siguiendo con ejemplos, recorrer el Barrio Rojo de Amsterdam (al que creo que, lamentablemente, le queda poco), pasear por los Campos Eliseos, entrar en las mil millones de tiendas diferentes de Nueva York o estar, simplemente, en Times Square (bueno, de NY me gusta todo) o ir al Nou Camp (o al Bernabeu) a ver un partido de fútbol.




Y es ahora cuando hablo de Londres pues ayer llegué de conocerla. Me ha fascinado.
Y me ha encantado por todo eso que estaba comentando.
Me aburrí solemnemente en la Abadía ya citada, me pareció un autentico tostón esperar el cambio de guardia en Buckingham Palace para luego apenas ver nada (que a nadie se le ocurra ir, por muy famoso que sea), me quedé esperando a Nelly fuera de la Catedral de San Pablo y, por supuesto, ni tan siquiera me acerqué a las puertas de ni uno sólo de sus famosos museos (total, si luego ganó igual a todos al Buzz o al Trivial, que es para lo poco para lo que sirven).

Pero en cambio me lo pasé como un enano en los mercadillos que hay a lo largo de la ciudad, de poder comer en ellos, en plena calle a pesar del frío, me maravilló y llenó de vida el ambiente que rodea Picadilly Circus, disfruté realmente de sus pubs, de sus estrechas calles repletas de gente compartiendo unas cervezas, de sus coloridas calles repletas de variadas tiendas, de la magia que inunda cada ricón del Soho, de sus casas de apuestas (a pesar de que Verdasco, a instancia de Nelly, me jodiera 10 libras), de un Hyde Park disfrazado de Navidad para que los niños (y menos niños) disfruten, de encontarte en cualquier lugar actuaciones callejeras,...
En fin, más allá de la historia y de las historias que encierra en sí una ciudad tan fascinante, yo me enamoré del presente de Londres, de sus gentes, de su mezcla cultural y de sus calles de principios de siglo XXI.
Claro, que era difícil no disfrutar una ciudad así con la compañía que yo llevaba...

18 comentarios:

ignatus dijo...

Yo estuve en Londres un fin de semana en una despedida de soltero de un amigo (digo "una" y no "la" porque le despidieron otras dos veces: una por "el pueblo" y otra de miniruta por EE.UU.)

Dormimos en un "Hostel" que era una cosa hermosa por fuera y horrible por dentro que los que han tenido infancia identificaban con una especie de albergue juvenil: cuartos de formas extrañas del tamaño de un trastero, con literas en sitios imposibles hasta lograr "acomodo" para 8 o más personas.

Entre todos los que íbamos creo que no habíamos leído ni un libro entero en toda nuestra vida, por lo que las visitas culturales se redujeron a ver desde fuera las cosas.

Y por el Soho fue donde intentamos ver la carrera de Fernando Alonso (en su año en MacLaren) y, aunque nos costó encontrar un bar que lo echara, finalmente en uno que tenía un montón de teles con deportes nos lo pusieron.

Mereció la pena pues en esa carrera Hamilton se pegó un hostión gordísimo que hizo que los 13 que íbamos saltásemos de alegría y gritásemos felices y contentos, rodeados de compatriotas del accidentado (que al final, como en las pelis de terror, resultó que no había muerto en el accidente).

Como iba demasiado acompañado de españoles y de un novio vestido de torero, no tuve mucho contacto con la fauna local, la verdad... creo recordar que en general eran más feos que yo, pero nada más.

Tu opinión de que es es mejor ver gente que piedras es compartida por mí que también prefiero apartarme de las rutas habituales.

Pero no soy tan radical, pues si bien no me llaman las iglesias autóctonas y nuestras catedrales, ni los museos en general, sí me llama la atención lo diferente y me encantó ver Abú Simbel y me gustaría ver Petra... Incluso una simple mezquita o sinagoga (aunque esto último tiene también que ver con conocer la cultura actual del pueblo).

Fin.

Nota: ¿dónde están esas calles de "principios de siglo XXI" que dices? ¿Han inaugurado alguna nueva desde que estuve? je,je...

VIRGEN dijo...

Ves F.A. yo nunca te engaño, me deberías hacer mas caso y te iría mejor en la vida...Londres para mí es la ciudad mas "viva" de Europa, le falla que hay mucho Inglés pero bueno nada es perfecto...la compañia que llevabas era inmejorable a pesar de su pertinaz mania en meterse en nuestras conversaciones de machos. Besos a tod@s menos a un@.

Nelly dijo...

A mí también me ha encantado Londres.Sus calles,su gente,sus mercadillos, el ambiente tanto de noche como de día...Pero también me ha encantado el Big Ben, el London Bridge, Trafalgar Square y la catedral de Sant Paul tanto por dentro como sus vistas desde la cúpula.
Es cierto que hay ciudades con encanto y Londres es una de ellas, pero también es cierto que lo mejor es poder compartirla y disfrutarla con la persona a la que amas, y eso a sido lo mejor de mi viaje a Londres.
Por cierto virgen, ¿qué es eso de conversaciones de "machos"?.

la mudita,caracolera. dijo...

Que bonito es Londres,stop.
y que frío hace hoy en Madrid.stop.
Un beso para todos.

vacceo dijo...

¿A qué es debido tu laconismo caracolera?...

la que caracoleo. dijo...

Vacceo,pues solo se debe a que ya sabes que me enrrollo mucho cuándo escribo,parezco una locomotora,así que he decidido dar brevedad a mi expresión,lo mismo tengo que pasar por tu farmacia a que me des algún medicamento para no estallar.Gracias por preocuparte,estoy fenomenal.
Un beso para todos.

el pirulo dijo...

Yo tengo una medicina para ti caracolera te la doy cuándo tu mandes.

VIRGEN dijo...

Caracolera no te me enfades, lo de enrollarse era para darle un poco de mordiente al blog que si no nos dormimos. Todo nos hemos enrollado alguna vez mas de la cuenta, bueno mi amigo "aprendiz de brujo" es la excepcion porque ese da la chaqueta siempre...sin excepción...
Nelly una "conversacion de machos" como su propio nombre indica es la que brevemente tenemos tu amado y yo de vez en cuando...si, en esas en las que pegas la oreja...besos a todos todos

Aprendiz de brujo dijo...

Oye, Virgen de mis cojones, tu problema es que arrastras un trauma infantil y ahora lo pagas con toddo aquel que junta más de veinte palabras.... Tendré yo la culpa de que en el colegio te entraran sudores fríos cada vez que te mandaban hacer una redacción de más de cinco líneas...

Clebarr dijo...

Es difícil mostrar una postura más enfrentada que con tu entrada de hoy.
De las ciudades que conozco, una de las que más frío me ha dejado ha sido precisamente Londres. Tengo pocos recuerdos agradables sobre esa ciudad, aunque bien es verdad que ninguno desagradable. Precisamente destacaría mi visita a la Abadía de Westminster como uno de los mejores, pero sobre todo, me quedo con el momento en que tuve la piedra Rosetta ante mis ojos. Piedra muy poco anglosajona, la verdad.

A mi, esos montones de piedra, esas ruinas mal apiladas, en mi opinión tienen alma e incluso voz si uno se molesta un poco en escucharlas. Han vivido muchas vidas de hombres. Estaban ahí con Ramsés II, con Alejandro, con Julio César, con Leonardo...

Jamás olvidaré la puesta de sol en Luxor, caminar por el desierto o como el corazón casi me sale del pecho cuando escuchas en pleno Ramadán como se llama a los fieles para la oración al caer la noche: Aláhu Akbar.
Se me han saltado las lágrimas viendo el David de Miguel Angel, me fascina Florencia (la ciudad más bonita del mundo), he disfrutado paseando por los Campos Elíseos, por el puente de Carlos o dando un paseo en barco por el Danubio.
En cambio me ha dejado frío Londres y su insulso ritmo de vida o el barrio rojo de Amsderdam, por ejemplo.

A un conocido mío que de vez en cuando entra en esta página, justo antes de salir precisamente para Londres, le dije que no se hiciera demasiadas ilusiones. Medio en broma y medio en serio le dije que teníamos un gusto demasiado "latino" por las ciudades como para enamorarnos de esa ciudad.

Y es que, ya se sabe que para eso de gustos: Los colores.
Aunque la próxima vez no me toca elegir, yo sí tengo claro donde iría. Me gustaría hacer un viaje de esos en los que vuelves de verdad cambiado, donde todo es distinto: Gentes, lugares, religión, pensamiento.
Ya te mandaré una postal desde Siria y Jordania.

Aprendiz de brujo dijo...

Hombre Clebarr, el barrio Rojo de Amsterdam, frío, frío no creo que te dejara.
Yo me inclino más por el punto de vista de Clebarr, pero no me parece incompatible ver y disfrutar de las maravillas del arte y de la vida real de la ciudad. De hecho el lugar más hermoso del mundo en el que he estado sigue siendo la Plaza de San pedro; el templo más impresionante la propia Basílica, pero no creo que haya disfrutado más viéndolo que tomándome una copita en el barrio alto de Lisboa o en el trastevere de Roma.
Comparar placeres en esta vida es un ejercicio un tanto inútil y yo en ambas situaciones he disfrutado muchísimo.
A mi Londres me gustó mucho pero a decir verdad menos que Paris, Roma o Lisboa.
Me encantó de Londres el ambiente de los pub, los abuelos y los nietos poniéndose ciegos de cerveza, mientras ven el futbol, el hotel-pensión donde estuve, las casas y los barrios típicos londinenses y sobre todo poder pasear en agosto a cualquier hora del día sin joderte de calor por un parque donde nadie fuma.
Por cierto, desde mi modesto punto de vista de alguien que conoce poco mundo, para disfrutar de verdad de una ciudad es imprescindible conocerla mínimamente. Como las grandes películas la segunda vez ganan mucho.La visita es más personal, seleccionas lo que más te gustó y que por el equivocado propósito de ver todo, solo pudiste apreciar de pasada en primera instancia.

Toma coñazo. Te lo dedico Virgen

Rapajic dijo...

Brujito, no creo que, por ejemplo, Clebarr o yo comparemos placeres propios, simplemente a mi no me produce placer (o muy poco y en contadas ocasiones) el arte y la historia de ruinas y a él el ambiente de una ciudad.
Pero ya que he nombrado a Clebarr le diré que escuchar la llamada a la oración de los fieles en el ramadán es la "vida" actual de ese pueblo, o sea que está en la línea de lo que expongo, y que un amanecer o un anochecer, en cualquier parte del mundo, es intemporal y depende de lo despejado del paisaje y el cielo, no de la historia o el arte de ses lugar.

Y a Vacceo, ya que sólo tiene ojitos para ella, le voy a facilitar el correo de la Caracolera para que le "meta fichas" en privado. A Anthony le funcionó la táctica...

Y por cierto Harry Potter, no creo que Virgen haya llegado a ver tu dedicatoria, seguramente haya dejado de leer en la tercera línea.

la que caracoleo. dijo...

Uy,mi correo en manos del farmaceutico,a ver si acabo dispensando medicamentos,o tomándolos.
Virgen,no estoy enfadada,yo no me enfado por ná,pero que por ná,ahora pido un poquito de por favor,que he puesto varias veces enrollar con dos R,es que sou muy bestia.Ya he dicho por aquí que no soy ningún genio,aunque anoche alguién muy osado en una cena donde metí un rollo,me lo llamó,a lo que yo le dije: si y soy un genio,entonces que eran Mozart,Skakespeare,o Eistein,bueno ya me estoy enrollando.
Yo si he estado en Londres,lo que pasa es que fuí con la persona equivocada,yo quería ver todo,las callejuelas,los pub,también las iglesias catedral,me encantan,los rastrillos,el cambio de guardia,y como no subirme en los autobuses de dos pisos,como las catetas,pero claro fuí con mi amiga la pija,y me recorrí todas las tiendas carísimas de Londres,no ví na de na,solo tiendas y escaparates,y acabé cargada de bolsas lleas de zapatos,ropa,bolsos.Esa fué mi experiencia en Londres,así que poco puedo contar,solo espero volver algún día a patearla bien.
Ya me he vuelto a enrollar,y también se lo dedico a Virgen.
Un beso para todos.

vacceo dijo...

Acabo de terminar de ver por enésima vez “Máster and commander”, hay que reconocer que esos perros ingleses nos dan cien vueltas, que envidia me dan, o me daban, ya no estoy seguro de que lo que queda de Inglaterra valga tanto la pena. Sólo me falta revisar a Shakespeare, ver otra vez “The remains of the day” y recrear el ambiente de los años cincuenta en el Oxford y Londres académico y el micorocosomos del profesor Lewis en “Shadowlands” para que mi nada disimulada anglofilia sea completa.

Caracolera, como celebro que vuelva tu elocuencia a nuestras vidas, temía que al no dar rienda suelta a tu desbordante creatividad algo te pudiera ocurrir; por cierto, ahora que hablas de tomar medicamentos, tengo bien escondidas en mi farmacia unas pastillas cuyos efectos son tan favorables a la percepción humana que podrías ver otra vez Londres, pero esta vez de todos los colores…

F.A respecto a tu viaje nada me interesa más que medir cuanto antes los efectos que ha podido tener sobre tu apolínea figura la carga calórica de esa basura que oscila entre el exceso de azúcar y la grasa persistente que los ingleses se empeñan en denominar comida, espero que Nelly haya actuado como oportuno y necesario contrapunto.

Besos a todos (que luego F.A se enfada conmigo).

la que caracoleo. dijo...

Pero bueno Vacceo,así que tienes pastillitas,pá ver la vida en colores,tenías que haber empezado por ahí,ya me veo llegando a londres montada en un cohete,y a ti haciendo el caracoleo con la bata blanca,y los micorocosomes,que vete a saber que será eso.
¿donde están las pastillas?,abriré ahora mismo una investigación investigadora,por todas las farmacias de Valladolid,hasta dar con ellas.
O acabo viendo Londres,de colorines o viendo la carta de ajuste,es decir na de ná,lo que le faltaba a mi vida unas pastillitas.MANDAME AHORA MISMO 3 CAJAS.
No se puede promocionar un producto y luego no dispensarlo,hablaré con mi abogado a ver que derechos me asisten como consumidora.
Londres en colores destelleantes,no me lo pienso perder,ya me veo montada en el autobus de dos pisos.
Un beso para todos.

vacceo dijo...

Je, je Caracolera, ya te he dicho que esas pastillas están muy bien escondidas, que si llegan por error a una de mis ancianitas jubiladas no sé lo que sería de ella...

Es verdad, acabo de releer mi mensaje anterior y que extraña palabra me ha salido cuando quería escribir "microcosmos", y es que ya se sabe, la arritmia cerebral consiguiente al abuso de los medicamentos implica que el cerebro actúe más deprisa que los dedos. La proxima vez prometo tomarme la molestia de releer los mensajes antes de enviarlos.

j.m. dijo...

Creo como tú, F.A, que Londres es una de las ciudades más emocionantes y con más vida en las calles que he conocido; y ,quizás sólo detrás de Madrid, la que tiene las madrugadas más largas de Europa. Guardo muy buenos recuerdos de mis dos visitas a Londres (la primera de un mes).

En cuanto a tu reflexión más general, sólo en parte me siento cercano a tu postura. A mí precisamente me interesa el pasado en cuanto conformador del presente. Creo que partes de una concepción errónea del presente como una estación espontánea y atemporal, cuando lo cierto es que hasta la más rabiosa actualidad hunde sus pies en el légamo de los siglos.
Otra cosa es qué podemos hacer, qué táctica nos atreveremos a seguir a la hora de aventurarnos por el laberíntico entramado de opciones que nos presenta cualquier lugar. Yo desde luego no perdería el tiempo en catedrales y museos si sólo dispusiera de un fin de semana para conquistar (o dejarme conquistar) por el alma de una ciudad. Como intangible, no la encontraremos en ningún edificio, en ninguna estatua, en ninguna plaza en concreto. No creo que no pueda sorberse una ciudad hasta los tuétanos sin tener que pasar por el penoso trance de haber escrutado cada retablo de su catedral o cada obra de su museo más representativo. No hay obra en el Louvre que valga lo que un paseo por los Campos Eliseos; ningún conjunto faraónico lo que una puesta de sol a orillas del Nilo. El arte es frecuentemente el último reducto de los que no saben vivir. Y si en algo aprecio el arte es por lo que tiene de icono, por lo que tiene de espejo de nuestro tiempo (presente) y nuestros tiempos (pretéritos); por lo que indaga en lo retrospectivo a la vez que conjetura lo venidero: ancla y sonda.
El arte es el objeto viviente que nunca podrá hacer vivir. Si pudiera, dejaría de ser arte ara ser religión, pura escatología. Concierne ala vida por lo que nos cuenta de lo que se ha vivido. Nada más. Sólo así el arte puede formar parte de una ciudad. Sólo desde tal concomitancia puede darse a los ojos, al tacto, al espíritu del visitante. La alternativa es contemplarlo en la angostura sin oxígeno de la vitrina, parapetado tras el cordón de seguridad.

Rapajic dijo...

Vacceo, como buen paciente hice caso al doctor y frecuenté diferentes restaurantes de comida exótica y no británica. Así que si mi estilizada figura ha tornado en oronda... la culpa del mensajero.

Joder con J.M., desde que le han dicho que quieren escribir como él...