No fui el niño más movido del mundo, pero tampoco el más tranquilo.
Nunca rehusé meterme en alguna fechoría que otra, travesuras pre adolescentes que me ocasionaron más de una buena reprimenda de mis padres, alguna que otra amenaza de algún que otro adulto, algún que otro susto de los gordos, alguna que otra noche sin dormir pensando en las consecuencias de que me pillaran y alguna que otra visita al hospital a curar las heridas de la batalla.
Algunas de esas heridas quedaron marcadas en mi cuerpo de manera permanente en forma de cicatrices, pero estaban lo suficientemente bien escondidas como para que las tuviera en el olvido y nadie las pudiera ver.
Pero hoy yo las he visto de nuevo.
Hoy me he rapado la cabeza y he descubierto que ahí permanecen, que siempre han estado ahí, acompañándome en mi crecer, mudas testigos de mis avatares y mi discurrir por el tiempo, para recordarme alguna vez que por tres veces mi abrí la cabeza por hacer lo que no debía hacer.
Al verlas, hace tan sólo unos minutos, he comprendido que todo lo que hacemos mientras vivimos queda en nosotros marcado. Para siempre. En algún u otro lugar, en alguna u otra persona, en alguna u otra parte de nuestro cuerpo o mente.
He comprendido que cuando jugaba sin temor a nada me jugaba una cicatriz en mi cabellera, que cuando robaba algo o preparaba alguna gorda me jugaba un castigo que me marcara en mi aprendizaje, que cuando hacía algo malo, las consecuencias de esas acciones irían de mi lado, para siempre.
Hoy me he rapado la cabeza y he visto de nuevo mis heridas de guerras pre adolescentes, esas que tenía ya olvidadas. Y me han impresionado.
Qué será del día que me rape la piel y vea las cicatrices emocionales que, sin saber que siguen ahí, me acompañan en mi desarrollo como persona.
30 julio 2009
HERIDAS DE GUERRA
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4 comentarios:
No te rapes la piel, hombre!!
Pues eso, que esas cicatrices son parte de uno mismo y da igual saber que están. Y si con piel quedan bien, pues será mejor no raparnos, no!. Ciao (Pelanas)
Bueno,bueno si yo me rapara la cabeza,seguro que la tengo llena cicatrices,porque me crié subida a los arboles como la mona chita,y me hice polvo las piernas en las rocas,buscando erizos...lapas,y to lo que esncontraba,con un cuchillo en la mano,vamos como una pirata,por eso siempre iba con las rodillas llenas de tiritas,pero todas esas cicatrices estan ahí porque hemos vivido.
Las de la mente,esas nosé ni donde estan,seguro que se han evaporado y desaparecido,porque tengo por costumbre vivir sin pensar en las cosas desagradables que me han ocurrido,lo que no quiere decir que no haya aprendido de ellas,y mucho,y aprendido a valorar lo que vivo,pero vamos que yo he gastado poco en psiquiatras.
Yo tengo una gran cicatriz en mi cuerpo,y he podido quitarmela,pero he preferido dejarla ahí,porque me hace sentir lo afortunada que soy de haber salido ilesa de aquella situación,de la fuerza que tuve para afrontarla,y de que siendo mujer,y presumida,no me afecta para nada al coco,a la hora de ponerme en biquini,así que se puede vivir perfectamente con cicatrices,lo que no se puede es vivir,sin vivir.
Un beso para todos.
El delantero de holanda,acaba de fillar por el milán.
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