Desde siempre me han importado los "porqués". Supongo que jamás superé esa etapa del "porqué" por la que todos los niños pasamos entre los 2 y los 3 años y seguí haciéndome esa pregunta siempre, por todo.
Además en mi profesión es una pregunta, creo yo, relativamente importante. Saber porqué pasa algo bueno para poder repetirlo y saber cuáles son las causas de que suceda algo negativo para podarlas evitar más adelante.
Hace poco, alguien me hizo ver la importancia del "para qué", mucho más que la del "porqué". Me vino a decir que centrándonos en los "porqués" siempre tenemos la cabeza girada, mirando hacia atrás y que el pasado, nos guste o no, no podemos cambiarlo. Y que sin embargo, con los "para qués", lo que hacemos es mirar siempre hacia adelante, siempre intentado progresar.
Desde que esa persona me mostró la importancia del "para qué" lo uso más, mucho más, que antes. Aún así sigo considerando muy importante preguntarse porqué suceden o nos pasan ciertas cosas, como cimiento fundamental "para que" hagamos otras que creemos nos harán bien.
Desde que esa persona me instruyó de esa manera, no malgasto mi tiempo preguntandome un "porqué" que no traiga tras de sí un "para qué".
Recuerdo que una vez Al Neri escribió algo muy sabio aquí, algo así como "el pasado es como el retrovisor de un coche, al que tenemos que mirar de vez en cuando, pero que no podemos mirar constantemente".
Así, juntando la sabiduría de dos amigos llegué a la conclusión que está bien mirar por el retrovisor y preguntarse porqué, pero sólo para mirar adelante, meter la quinta y preguntarse "para qué".
07 mayo 2009
¿PORQUÉ? ¿PARA QUÉ?
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2 comentarios:
Cuando oyes el "por qué" 327 veces al día no solo por parte de un niño de 3 años sino también por parte de niños de entre 12 y 18 casi que también me quedo yo con el "para qué"
una buena reflexión una mira hacia atrás y la otra pregunta por el futuro. Yo tambien me quedo con la segunda
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