Estados febriles para una dura batalla,
retortijones punzantes en el alma del guerrero.
Y el adversario dispuesto.
Lodos de apatía ante el ataque inminente,
armas descargadas para repeler decepciones.
Y el adversario acechante.
Parches en los ojos a la hora de disparar,
un cuerpo lleno de heridas a punto de apalear.
Y el adversario listo para atacar.
Puesta en pie, un paso al frente,
manos vacías, voces valientes,
ira, rabia y mala ostia
provocando un estallido.
Y el adversario... rendido.
18 septiembre 2008
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5 comentarios:
Por fin regresastes!!
me alegro de vovlver a leerte. no se si el contenido de tu poema es una batalla interior, si es algo que te ha venido a la cabeza de repente o si hay que ostiar a alguien.Si es la última opción, ya sabes que puedes contar con las tropas carcavinas-pseudotenísticas para lo que sea preciso.
Bien. F.A., aunque da un poco de miedo, parece realmente que vas a darte de leches con alguien.
Espero que retomes el blog o, al menos, escribas de vez en cuando.
¡Hombre!
Este blog está muy parado¿ donde hay que darle cuerda?
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