02 junio 2008

UN PARKINSON DISTINTO QUE TAMBIÉN ME HACE TEMBLAR

Dice una de las Leyes de Parkinson que "El tiempo invertido en un trabajo varía en función del tiempo disponible". O diciéndolo de manera más sencilla, que si disponemos de media hora para hacer algo lo haremos en media hora, pero como tengamos un mes para lo mismo, no lo terminaremos hasta el último día a última hora.
Yo, a pesar de ser conocedor de esa ley no sé como me las apaño para no lograr huir de ella y hacer que se cumpla siempre. Hace más de tres meses que sabía que para una fecha, ahora muy próxima, debería tener terminado un material formativo, pero como soy más chulo que un ocho (o más dejao que la ostia) he ido dejándolo aparcado, haciendo un día un poco (muy poco), otro día otro poco (menos poco aún) y así hasta que hoy estoy con el agua al cuello, esperando que un milagro (que tampoco sé cómo pero siempre se realizan) me salve de ahogarme.
Supongo que simplemente será que me manejo mejor con mucha presión y que el estrés provoca que ponga todos mis recursos a funcionar, pero llegará un día que Parkinson se equivoque y que, sencillamente, el trabajo se expanda más allá del tiempo que dispongo para realizarlo. Ese día creo que tendré un problema. Aunque dice un proverbio chino que "un problema que no tiene solución ya no es un problema", entonces ¿qué será lo que tendré en ese momento? El caso es que estoy aquí, como un gilipollas, escribiendo esto. Quien sabe, a lo mejor es porque dispongo de más tiempo del que creo que tengo para terminarlo. ¿Pero no decía yo mismo que el tiempo no existe? Ay, creo que me estoy liando.

5 comentarios:

Al Neri dijo...

Esa regla es cierta, pero con matices. A mí en el trabajo me pasa mucho que me encargan preparar un informe complicado en una mañana, y es cierto que por cumplir el plazo lo tengo cuando me dicen, pero habría que ver si el informe tiene la suficiente calidad. Es un asco trabajar con plazos cortos, pues no te deja sacar lo mejor de ti. Yo creo que a diferencia de F.A. y de mucha gente, rindo menos bajo presión.

Otra cosa es que me digan que ese informe tiene que estar en tres semanas. Entonces se cumple bastante lo de Parkinson, porque desde luego, si ves la fecha de entrega muy lejana, tiendes a relajarte y no empiezas de inmediato. Pero también es verdad que si te dan tanto tiempo tampoco lo dejas para la misma mañana en que lo tienes que entregar, como en el caso anterior, y sea como sea te sale mejor.

Yo que acostumbro a leer muchos informes y trabajos de los demás, sé diferenciar bien cuando se ha hecho a toda prisa sólo por cumplir un plazo y cuando está trabajado con tiempo y con reflexión. Además, a mayor velocidad, más errores tontos. Bien dice el refrán: "vístete despacio, que llevo prisa".

Vic dijo...

Estás escribiendo esto ¿y qué? tal vez te llena más que lo que te espera...

Chechu dijo...

Lo que está claro que con la presión del tiempo, o sea, de la premura, hay gente que trabaja mejor y con más calidad. A mi me ha pasado siempre, ahora bien, los trabajos que he hecho con tiempo suficiente han sido los mejores pues tienes tiempo para retocar, corregir...etc pero creo que los valoro menos que los que he hecho con presión.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Hombre, el hacer las cosas con demasiadas prisas me estresa demasiado. No soy de los que suelen dejar casi nada para el último momento pero también es verdad que me considero bastante susceptible a los perniciosos efectos de la inercia y de las leyes de Newton. Me cuesta mucho ponerme en marcha y también parar.

En una cosa estoy de acuerdo con vosotros: con un cierto nivel de presión y estrés se es más eficiente. Y lo mismo sucede en actividades físicas.

Quizás la solución esté en lograr un compromiso entre la presión y el tiempo de realización del trabajo. Curiosamente el tiempo y la presión son los que transforman un pedazo de carbón en un diamante.

Anónimo dijo...

Ay que darse caña, que hay mucho parao. Cuantas mas prisas y mas presion, mas se rinde.