Todos los días, cuando voy a trabajar, paso por delante de un tanatorio.
Siempre he pensado que un tanatorio es el más ruín y el más rentable de los negocios, pero no quiero hablar de eso ahora.
Casi todos los días, al pasar, me doy cuenta de la gente que hay fuera hablando, personas que seguramente han ido a dar el pésame a los más allegados y que lo único que hacen a partir de ese momento es repasar de manera frívola como trascurren sus propias vidas con otras personas con las que hace tiempo que no coinciden ni tienen intención de coincidir hasta otro encuentro obligado. Pero tampoco quiero hablar de eso ahora.
De esos casi todos los días, hay algunos en los que el semáforo que coincide con la salida del tanatorio me pilla en rojo, pero nadie sale del tanatorio, con lo cual yo pierdo 2 minutos para nada (porque además nadie cruza por allí) y encabronado pienso que porqué no regulan ese semáforo de manera que cuando tenga que ser usado para lo que realmente tiene utilidad se mantenga abierto el tiempo que sea menester (que en esos momentos muchos familiares se quedan cortados al cerrarse el semáforo el día que lamentablemente han de seguir al coche fúnebre), pero que el resto del tiempo permanezca habilitando nuestro paso de manera más fluída. Pero tampoco quiero hablar de eso ahora.
Y del resto de esos días, hay unos pocos días, como hoy, como esta mañana, en que mi llegada a dicho semáforo coincide con la salida del coche fúnebre y su séquito. En ese momento me quedo petrificado y pensativo y un escalofrío recorre mi cuerpo y es cuando pienso en la cantidad de chorradas que me preocupan y me inquietan y como aquellas personas que ocupan el primer coche que encabeza la procesión al cementerio cambiarían todas mis chorradas juntas con su verdadero y único pesar. En ese momento, es ese vertiginoso momento, es cuando me digo a mí mismo que he de disfrutar de todo mucho más, pero especialmente de mi gente y no discutir por banalidades que no llevan más que a disgustos innecesarios. Es en ese momento de algún día cualquiera del rutinario camino a mi trabajo en el que un semáforo me hace detener, para ver deambular cuerpos en pena, cuando realmente valoro todo lo que tengo y deseo no perderlo y disfrutar de ello en plenitud. Lástima que se me olvide todo tan rápido. Y de esto sí que quería hablar ahora.
¿Dónde giraba hace un año?
04 diciembre 2007
ALGUNOS DÍAS...
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9 comentarios:
En eso sí que habría que centrar todos los esfuerzos. Sacar hasta la última gota de jugo en todas las situaciones por banales que pudieran parecer. No hay peor sensación que la de echar la vista atrás y comprender que han pasado un montón de años de tu vida como si fueran un suspiro.
Siempre deseando y nunca aprovechando. Ojalá que fuera viernes, ojalá que lleguen las tres, ojalá que llegue mañana,...
Me siento muy identificado con lo que describes. Situaciones así me llevan también a reflexiones similares.
Pero por suerte o por desgracia todo en la vida es relativo, esta vida en sí es relativa. Lo que calificamos como banalidades frente a un cortejo fúnebre pueden ser preocupaciones reales si estamos en la playa de vacaciones.
Por otro lado, nuestro sentido de la empatái a veces se pasa de listo. A lo mejor los que marchan justo tras el coche fúnebre están la mar de contentos: una fortuna a heredar, una penosa y prolongada agonía que llegó a su fin...
Todo lo que pasa, ocurre para bien, menos la muerte.(si, ya se que me repito pero es así)
Tienes suerte de llegar a esas reflexiones por la muerte de seres anónimos y no por la de amigos, o gente cercana a ti... Tener treinta y tantos y que eso sea así es una de las consecuencias de nuestra evolución cultural... Antes (y no hace tanto..) se convivía con la muerte de otra manera, bastante mas frecuente..
Yo pienso así... y aunque a veces se me olvida, enseguida "recuerdo".. Lo único que tenemos, es el presente..
Pero hay una cosa que no entiendo cuando hablás de que te parece el negocio más ruín.. Creo que no lo entiendo.. que hablas ruín por tratarse de la muerte, si no, no sé.. para mi lo ruín se refiere a lo despreciable, a lo bajo, a lo despreciable y a lo mezquino... y no creo que "garantizar o preparar el descanso eterno.." (Aquí se abren mucho matices que darían no para un post, si no para un blog entero...) sea mezquino.
De todos modos se nos olvida que morir es lo más natural de nuestra vida. Después de nacer es lo único que tenemos en común todos los seres humanos, todos vamos a pasar por ello.. y como se nos olvida... Todos los días muere alguien, y aun así, nos sigue sorprendiendo.. Increíble.
Tot, mi significado de ruin es el exactamente el mismo que el tuyo y me resulta un negocio ruin porque se lucra (y muy pero que muy bien) de la desgracia ajena (en nuestra cultura la muerte es una desgracia, por muy natural que, como bien dices, sea).
Hay muchos profesionales que se dedican a solucionar o paliar problemas/desgracias ajenas y no por eso se puede decir que sean ruines. Se que no son situaciones comparables, pero si lo piensas de que viven los abogados, médicos, psicólogos, más que de eso. La única diferencia es que en este caso el cliente tiene muy mala pinta...
Aprendiz d Brujo, donde te puedo leer a diario?... Eres genial. Buenísimo. Jajaja.
Lo que es leerme a diario, creo que en ningún sitio, porque además de no merecer tu atención, carezco de constancia para casi todo en esta vida.
Lo que es más probable es que coincidamos alguna vez en el tiempo,(ojalá también en el espacio, aunque esto es muy difícil), viendo El Padrino II.
Bueno, que me va a llamar la atención el jefe del Blog por parecerse esta conversación a un chat.
El problema y lo ruin es que para un tanatorio el muerto no es el cliente sino el producto...
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