29 mayo 2007

AUTOPERCEPCIÓN

Siempre me he jactado de ser objetivo e incluso demasiado autocrítico conmigo mismo, pero está claro que la objetividad que tenemos cada uno uno de nosotros con nuestro yo está distorsionada precisamente por nosotros mismos. Sino no me explico lo siguiente. Recientemente, hemos probado en un nuestro equipo de trabajo una metodología que determina qué roles dentro de un equipo tenemos más habilidades o tendencia a desarrollar y cuáles menos (con el objetivo final de aplicarlo a empresas con las que trabajamos).
Para ello, en una primera fase, hacemos una autoevaluación de nosotros mismos por medio de un cuestionario de elección de alternativas a situaciones hipotéticas. A continuación un mínimo de cuatro compañeros o personas que hayan trabajado anteriormente con nosotros realizan otro cuestionario en el que contestan cuestiones relativas al sujeto a evaluar (o sea el mendas), para ver cómo nos ven.
Bueno, el caso es que me ha llegado el informe y los resultados de mi autopercepción casi ni se parecen a los de las percepciones externas, pero lo peor de todo es que entre ellas sí que se parecen. Las 4 personas que me evaluaron a mí coinciden en cual es el rol de equipo con el que más me identifican, sin embargo ese papel para el que ellos creen que soy más apto en mi autoevalaciòn es... ¡¡el 4º de 9!!
Conclusión, que no soy tan objetivo conmigo mismo como yo pensaba o... que soy un tío muy interesante y misterioso y los demás, aunque crean conocerme bien, no me conocen en absoluto.
Yo creo que va a ser esto último, porque es mucho más probable que sean 4 personas las que hierren sobre mí a que sea yo quien se equivoca...

6 comentarios:

Chechu dijo...

Por mucho análisis que tengamos del otro, por mucha percepción clara sobre otros sujetos, la persona que mejor se conoce es uno mismo (siempre en condiciones normales). En muchas ocasiones, cuando estamos seguros de nosotros mismos sabemos la respuesta que podemos dar, la que quieren que demos y la que podríamos dar para cada situación. El problema llega cuando esa respuesta hay que darla muy rápidamente y sin reflexion.

Anónimo dijo...

ja!

Anónimo dijo...

No sé quien dijo que hay varias percepciones de uno mismo, la que creemos, la que creen los demás y la real...

Anónimo dijo...

Yo estoy de acuerdo con Chechu: en el fondo nosotros mismos somos los que mejor nos conocemos, pero siempre que seamos honrados con nosotros mismos. Y por mucho que por ahí digamos que somos así y que tal y cual, en nuestro fuero interno sabemos perfectamente cómo somos, nuestros defectos, virtudes, y debilidades...

Anónimo dijo...

Tú lo has dicho, ALl Neri, siempre que seamos honrados con nosotros mismos. Y como muchas veces, por propio instinto de protección, no lo somos, pues la conclusión es que no nos conocemos tan bien como creemos.

Rapajic dijo...

dice Rojas Marcos que "nuestra autovaloración se parece más a la percepción que tenemos de cómo los demás nos valoran que a la verdadera valoración que los demás hacen de nosotros", osea que nos percibimos como creemos que los demás nos perciben, no cómo lo hacen realmente. Con lo cual, si lo que él dice es cierto, ya no sólo no me conozco por mí mismo ni por los demás, sino por lo que pienso que piensan los demás, madre mía, vaya lío.
Personalmente creo que si tengo mi propia opinión de mí mismo (o cualquiera de sí mismo) y a ella le añado retroalimentación de los demás, así será, más o menos, como soy realmente.