01 febrero 2007

EL CUENTO DE LA NIÑA DE LOS ZAPATOS FEOS

Salió tarde de casa, tenía cita a las ocho y media de la tarde y tan sólo quedaban diez minutos para que se cumplieran y una ciudad entera que atravesar. Sabía que era su última oportunidad y que no podía desperdiciarla, si no llegaba a tiempo o si no era capaz de finiquitarlo ese día jamás volvería a tener la ocasión que tanto tiempo llevaba esperando. Montó en su deportivo negro y al mirar el reloj entendió que para ello todas las luces de los semáforos serían de color verde y que la palabra stop de las señales sería un anglicismo que no entendería…

...Tras girar la primera esquina se dio de bruces con la municipal…siempre están cuando menos los necesitas. “Control rutinario” dijeron, y mientras esperaba sentada en el coche mirando el reloj se desmaquilló los labios…

MORALEJA: jode mucho esperar; salid con tiempo de casa.

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